Internacional

Una payasada dantesca

30 Sep, 2020 - - @egocrata

En estos artículos intento ser partidista, pero no visceral. Nunca voy a fingir que ambos lados me parecen iguales; trabajo en política, tengo un sesgo claro y un punto de vista definido y previsible. Sin embargo, siempre me he comprometido a tomarme los argumentos de ambos lados en serio, y nunca suponer mala intención en las convicciones del otro lado.

Los republicanos quizás están equivocados, pero no son odiosos.

Hoy, sin embargo, no puedo actuar de esta manera. El debate presidencial que acabo de ver (escribo estas líneas pocos minutos después de que terminara) ha sido vergonzoso. No ha sido “malo”. No ha sido “ruidoso”. No ha sido “caótico”. Ha sido lamentable, horrendo, un espectáculo indigno no de Estados Unidos, sino de cualquier lugar del mundo, civilizado o por civilizar.

Nazis

Ha habido mucho, mucho de lamentable en este debate, pero este momento, esta respuesta de Trump, ha sido especialmente dantesca:

Chris Wallace, el moderador, le pide a Trump que condene a organizaciones supremacistas blancas y milicias de ultraderecha y les pida que dejen de actuar (stand down). Trump se dirige a los Proud Boys, el grupo de milicianos más conocido, y les pide que den un paso atrás (stand back) y esperen (stand by). Tras ello, pasa a atacar a Antifa, el enemigo imaginario de la derecha de Fox News.

Es una palabra, una preposición de diferencia; “by” en vez de “down”. Es una sílaba, pero increíblemente significativa. Trump ha rechazado condenar a neonazis. Es el intercambio que para mí ha definido el debate, y que define, más que cualquier otra cosa, quién es Donald Trump.

El resto

Ha sido el abismo más profundo de un debate lleno de momentos abismales, casi todos ellos protagonizados por Trump. El presidente ha mentido en absolutamente todas sus intervenciones, ha presumido de haber hecho cosas que nunca han sucedido, ha dado respuestas fantasiosas, irreales, absurdas en temas críticos para el futuro del país, ha defendido conspiraciones delirantes sobre fraude electoral, espionaje, y corrupción, se ha contradicho, ha insultado, y faltado el respeto a su oponente, al moderador, y a la audiencia. Durante gran parte del debate, Trump sencillamente se ha negado a dejar responder nada a Biden, interrumpiendo todas sus respuestas, gritando, comportándose como un cretino sin el más mínimo sentido de quién es y lo que representa.

Es casi imposible hablar sobre la sustancia de lo que ha dicho Trump, porque todo ha sido ruido, actuación, forma. Iracundo, victimista, arrogante, maleducado, chillón, deshonesto, comportándose como si todo esto fuera irrelevante, estúpido, falaz. La imagen de un mono tirando heces a todo aquel que se le acerca es la imagen más cercana, excepto que el mono no sabe lo que hace, y Trump en teoría debería comprenderlo.

Como decía David Frum en el Atlantic: “Debate one was not Donald Trump versus Joe Biden, or red versus blue. It was zookeepers versus poop-throwing primates.”

En el escenario había dos candidatos. Por un lado, Joe Biden, que cuando le preguntaban sobre sus planes de gobierno, contestaba y los explicaba. Por otro, Donald Trump, que le interrumpía con conspiraciones inventadas y hombres de paja sacados de Fox News, y que cuando era preguntado por sus planes, sólo respondía diciendo que era el mejor presidente de la historia y atacando su rival. Chris Wallace, el moderador, ha acabado absolutamente harto de Trump.

Biden

No es que Joe Biden haya tenido una gran noche, por cierto. Durante la primera media hora (la más importante) la agresiva, iracunda actitud de Trump parece haberle dejado confundido. Su actuación fue de mejor a peor, exigiendo a Trump que se callara, ignorándole o tratándole como un payaso. Es posible que un candidato más energético (Dios, cómo echo de menos a Elizabeth Warren) hubiera puesto a Trump en su lugar; Biden a menudo se conformaba en hablar cuando le dejaban, sonreír de forma exasperada, y no actuar como alguien que está loco de atar.

Eso quizás sea decepcionante, pero creo que será suficiente. Los demócratas, cuando nominaron a Biden, sabían que estaban escogiendo a alguien profundamente normal. Biden no es el hombre más inteligente del mundo, ni el candidato más enérgico, ni el líder más visionario en el partido (Dios, cómo echo de menos a Warren). Es, sin embargo, alguien que se preocupa y siente una enorme compasión por sus conciudadanos, alguien con unas reservas inagotables de empatía que ama y respeta los valores su país. Durante toda la campaña, el mensaje de Biden ha sido de respecto, aprecio, me preocupo de ti.

El mensaje de Trump en el debate (de nuevo Frum) fue odio a todo el mundo.

Las elecciones

Sobre los efectos electorales… la verdad, no creo que sean dramáticos, por mucho que todo lo que he escrito aquí arriba parece señalar lo contrario. A estas alturas, tras cuatro años de gritos, escándalos, algaradas, polémicas y diatribas presidenciales, es casi imposible no tener una opinión clara y formada de Trump. El número de indecisos en los sondeos ronda el 2-3%, una cifra minúscula. La inmensa mayoría de americanos sabe a quién va a votar, y está seguro y convencido de ello. En el 2016, la candidata demócrata era muy impopular, y había entre un 10 y 15% de indecisos. Este año, Trump no tiene esta suerte.

Biden va ocho puntos por delante en los sondeos, así que “nada va a cambiar” es el resultado que necesitaba. A Trump le quedan dos debates y poco más de un mes de campaña para cambiar estas cifras. El primer debate suele ser el que tiene mayor audiencia; dudo que haya demasiados votantes con el estómago de ver otros dos después de este espectáculo. Dudo también que alguien con dudas sobre Trump haya visto este espectáculo y decidido que vale la pena apoyarle.

Como siempre, un par de asteriscos. Primero, en el 2016, Hillary Clinton masacró a Trump en el primer debate. Biden ha ganado el debate 60-28, según la encuesta de CNN; Clinton ganó 62-27. Todos sabemos cómo acabaron esas elecciones.

Segundo, todo lo que sabemos sobre el impacto de los debates en la campaña es que su efecto en intención de voto es muy limitado, y que además parece ser cada vez menor. Los votantes tienen mucha información sobre los candidatos; Biden lleva 47 años en política, Trump está en televisión todo el santo rato. La inmensa mayoría de gente que vemos estos debates sabemos a quién vamos a votar. A estas alturas, los indecisos son gente que vive en una cueva, frikis que se pasan todo el día jugando a Fornite, y aproximadamente 27 personas en Ohio que querían salir en el focus group de CNN de votantes indecisos.

El debate ha sido un recordatorio deprimente de lo bajo que ha caído la presidencia de Estados Unidos y las instituciones de este país. Electoralmente, no creo que cambie demasiado.

Bolas extra:

  • La única respuesta de Trump que ha sido vagamente coherente ha sido cuando ha repetido otra vez que las elecciones son fraudulentas y que quizás no acepte el resultado.
  • Un magnífico artículo sobre los enérgicos esfuerzos de un suburbio acaudalado de New Haven para mantener a pobres y gente indeseable (léase: negros) fuera del municipio.
  • El plan de sanidad de los republicanos (que es poco más que una página en blancos con garabatos) representa el retorno de la palabra más detestada de todo el sistema de salud americano: “pre-existing conditions.
  • La segunda parte de la serie de artículos del NYT sobre los impuestos de Trump es tan buena como la primera: cómo Trump vendió su imagen.
  • Os debo, aparte de un artículo sobre universidades, otro sobre la salud fiscal de Estados Unidos, un país que parece haberse olvidado que los impuestos pueden subir, no sólo bajar.


8 comentarios

  1. Sr.Yo dice:

    Los dos programas electorales están en blanco en muchas cosas. La diferencia principal es que las recetas de Trump ya las conocemos y lo que pueda pasar con Biden es una incógnita.

    En general todo esto que está pasando es recoger lo que se siembra. A mí hay una cosa de Trump que no me molesta, que es la «honestidad» de su sinvergüencería. Casi, o sin casi, infantil total. No estoy de acuerdo en muchas cosas. Nixon mintió mucho más, y mejor, que este señor, mentiras mucho peores y de infinitamente peores consecuencias que las bufonadas de este hombre, mentir mienten todos, la diferencia es cómo y en beneficio de qué. Quizá sean más repugnantes las mentiras de Trump que las de Bush (beodo, no el sobrio), Clinton, Reagan y no digamos el Padre de Todos los Mentirosos (Richard Milhouse), lo que desde luego son es más inútiles y futiles. Reagan (su camarilla) se valió de Giscard d’Estaing (un señor que se hace pasar por noble) para colocar a un fanático anormal y un régimen asesino en el mismo paquete en Irán, y de paso derribar la candidatura de Carter, con corrupción monetaria incluida, faltaría más, para luego desatar una guerra criminal entre ese mismo régimen y Saddam Hussein, al que luego le dieron las gracias por los canales habituales. Ahora ese régimen no les gusta y ese régimen les está dando y bien por el culo, pero Reagan sigue siendo uno de los mejores presidentes que han tenido, o eso se dice, un delator asqueroso en su juventud que lo hizo para medrar, y que lo pone en un nivel de criminalidad social muy por encima del payaso incumbente. Por no hablar de Clinton y lo que le hizo a Yugoslavia, o Bush Beodo con Iraq.

    No, no es el peor presidente, ni siquiera está entre los peores. Su gestión doméstica es putipénica, porque uno no puede servir a dos señores, no puedes seguir pretendiendo inmolar a la gente en beneficio del imperio, o mejor dicho, sí puedes, pero la factura todos sabemos quiénes la pagan.

    Respecto a las formas, son las que la industria del show han ido dictando para mantener su retorno de capital. Hemos pasado de las series de TV donde EEUU era la repolla al cubo a series de gente con vida normal y problemas hasta normales, para acabar en los Simpsons y Family Guy. Trump es más de lo mismo. Por supuesto, South Park es una broma, y vale, Trump también lo es, pero es que Trump es un personaje de estos dibujos animados, tal cual, y Biden un recuerdo del teniente Colombo o los delirios religiosos de Spielberg, uno que nos cambió las apariciones epifánicas de la Virgen María por ETs y el demonio sobre ruedas por la piñata de un escualo. Somos seres culturales.

    Bien, lo que pase en las elecciones dependerá de lo deteoriorada que esté la sociedad americana, las cosas se rompen después de andar con ellas a hostias, esto tampoco necesita explicación. Sigo pensando que si vuelve a ganar este tío, que desde cualquier punto de vista ya no tiene nada que decir ni que hacer, obviamente será por incomparencencia del adversario, y eso puede significar que efectivamente el juguete esté roto.

  2. Fulano dice:

    Van a ser muy aburridos el resto de debates

  3. Sr.Yo dice:

    Pues ahí está el meteorito. Y como todos, se le veía venir.

    Creo que les llaman floomers en EEUU, así que haber pillado el bicho no creo que le traiga muchas simpatías. Dada su edad, sobrepeso y demás, tiene serias probabilidades de tener problemas con la enfermedad, aunque desde luego tendrá un acceso a sanidad de primera línea que pocos tienen en ese país.

    Si nos ponemos en el peor escenario, supongo que Pence sería presidente, que sería una pesadilla mil veces peor que Trump. Si las cosas no se salen de madre, el hecho de que no pueda andar mitineando por ahí (precisamente por floomer) puede rebajar sustancialmente a su electorado.

    Esperemos que en el otro lado manejen esto en forma debida y no se peguen tiros en el pie.

  4. Alatriste dice:

    La enfermedad de Trump da para mucho, y no me extrañaría que Roger estuviera preparando algo sobre ello. Así a bote pronto:

    – Es asombroso, y todo un comentario sobre la presidencia de Trump, que haya tantos americanos dudando de que el contagio sea cierto. No debería serlo (¿Acaso no se han contagiado Bolsonaro y Johnson?) pero cuando se ha acostumbrado a la gente a que el presidente solo dice la verdad por casualidad supongo que es lógico que se dude de todo. Como dice la leyenda, cuando Metternich recibió la noticia de que Talleyrand había muerto su comentario fue «Me pregunto qué está planeando…»

    – Muchos comentaristas que conocen a Trump habían predicho que si veía la carrera perdida o la enfangaría o se retiraría con alguna excusa, cualquier cosa menos perder a algo. Pues la tiene difícil y el azar ha venido a darle una excelente razón… lo cual no quiere decir que se vaya a retirar, pero tampoco es descartable; de momento estará fuera de juego como mínimo dos semanas y a mucha gente el virus le deja secuelas muy serias.

    _ no es descartable en absoluto que los votantes republicanos se vean en noviembre en las urnas sin saber exactamente si están votando a Pence o a Trump. Sobran los ejemplos de enfermos que han estado más de un mes en la UCI.

    En fin ¡Qué año! Y aún quedan tres meses para que acabe…

  5. Sr.Yo dice:

    Michael Moore acaba de ponerlo a caldo, y lo describe mucho mejor que yo (dice que puede ser otra mentira suya, si así fuese los frenos se han quemado hace meses). Por supuesto que que se retire es una opción, la han dejado caer en infinidad de sitios. De momento no pinta tal, pero estar está. Podría darse el escenario de perder Pence contra Biden, y Biden pasarle la presidencia a Harris en meses. Sería todo como muy pasado de rosca, ¿no?

    Es un tipo (Trump) muy de aquella película, El día de los tramposos, creo que se llamaba, Crooked Man o algo así (o al menos esa era la canción de los títulos de crédito). Tal cual. Kirk Douglas creo que era, le salió mal la jugada por una cascabel, un giro de guión muy forzado y poco verosímil para evitar que el golfo máximo se saliera con la suya, que sería demasié incluso desde el punto de vista jocoso, pero sobre todo para enseñarnos que Fonda no tenía unas convicciones tan… sólidas.

  6. Alatriste dice:

    Recuerdo la película. Muy sesentera (es de 1970), con ese cinismo de vuelta de todo que entonces estaba tan de moda en Hollywood y que hizo que cuando se estrenó Star Wars resultara tan rompedora simplemente porque la gente en ella creía sinceramente en cosas… y en efecto, el Kirk Douglas de esa película podría haber interpretado a Donald Trump, eso sí, engordando una buena cantidad de kilos.

    Y acabo de leer que ya hay dos versiones distintas de su estado de salud también. Según una está bastante bien, simplemente con algo de fiebre y tos, y según otra fuente también de la Casa Blanca no podía respirar y tuvieron que darle oxígeno varias horas antes de subir al helicóptero hacia el hospital.

  7. Sr.Yo dice:

    Está mal, y tiene pinta de ir a peor. Lo que juega a su favor, aparte de la mejor sanidad de EEUU, es que no tiene patologías previas. A mayores, han enfermado varios senadores que comprometen el voto a Barrett, por cierto se han pringado todos en el show de la Barrett.

    Trump tampoco es tan payaso, no se ha saltado esa regla, no sé si escrita o no, de que presidente y vicepresidente sólo pueden estar juntos en contadas y muy justificadas ocasiones, y Pence no se toma el virus de cachondeo. Pero, ha volado cerca, si ambos tuviesen que ser, como fuese temporalmente, inhabilitados, Pelosi sería la primera presidente. Por cierto, 80 tacos creo, se reían de la gerontocracia de la URSS tardía y han subido el nivel con creces.

    Bueno, EEUU hace tiempo que juega a crear «caos controlado» (oxímoron tipo Hermano Lobo), lamentablemente los seres humanos no podemos, aunque queramos, crear tal cosa. Cosas de la aleatoriedad en general o por decir algo la ley de Benford en particular, ahora, facilitarla, yo diría que sí, sobre todo jugando a La Lechera con superpetroleros y cosas así.

    En China tienen que estar flipando por colores.

  8. Carlos dice:

    ….entrando compulsivamente a Politikon esperando por el artículo sobre el contagio de Trump…Roger nos tiene en ascuas

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