Internacional

Bridgeport y la corrupción municipal

15 Sep, 2020 - - @egocrata

Los artículos en Politikon, en general, no tienen demasiado de vendetta. La política es importante, pero no soy de tomarme las cosas como algo personal, así que incluso en las campañas donde he trabajado directamente no me acostumbro a soliviantar demasiado.

Bridgeport, una ciudad de 144.000 habitantes a una hora y media al este de Nueva York, es una excepción.

Bridgeport, qué hermosa eres (no).

Esta es la historia de Joe Ganim, el alcalde de esa ciudad. Joe Ganim fue elegido por alcalde de Bridgeport por primera vez en 1991 a los 32 años, derrotando a Mary C. Moran, la alcaldesa republicana que se había hecho tristemente célebre por intentar declarar a la ciudad en bancarrota. Ya por aquel entonces, Bridgeport era un lugar profundamente disfuncional. La desindustrialización había erosionado su base fiscal, mientras que las clases medias blancas había huido hacia los suburbios. En un estado donde la educación corre a cargo de los presupuestos municipales, la ciudad era víctima de una de esas espirales de decadencia urbana tantas veces vistas en Estados Unidos.

En los noventa, Ganim fue un tipo con suerte. La economía del país iba como un tiro, y la criminalidad estaba bajando en todo el país. Su gobierno se dedicó a hacer esa clase de proyectos que todos los alcaldes malos disfrutan construyendo; estadios de beisbol, pabellones polideportivos y parques, demoliendo edificios abandonados y prometiendo grandes obras.

En una ciudad como Bridgeport esto te puede bastar para ser alcalde a perpetuidad si eres demócrata y no cabreas a la maquinaria del partido demasiado. Ganim, sin embargo, se dedicó a pedir sobornos y mordidas a todo aquel que estuviera trabajando en estos proyectos, básicamente robando todo lo que no estuviera clavado en el suelo. A principios del 2003, tras ser acusado por el FBI de 22 delitos (extorsión, crimen organizado, conspiración, soborno, fraude fiscal y fraude postal); fue declarado culpable de 16 y condenado a nueve años de cárcel.

Pero esto es Bridgeport, y la historia de Ganim no terminó aquí.

Tras siete años en la sombra, Ganim volvió a la ciudad el 2010 como un hombre nuevo pidiendo perdón. Tras intentar recuperar de forma infructuosa su licencia de abogado y hacer de consultor unos cuantos años, en mayo del 2015 anunció que se presentaba a las elecciones a la alcaldía. Ganim buscó y consiguió el apoyo de Mario Testa, el presidente del comité local de los demócratas y jefe de la “maquinaria” electoral y de patronazgo de la ciudad. Tras una campaña durísima durante un verano con múltiples homicidios y con el apoyo a veces descarado de la policía local, Ganim derrotó a Finch en la primarias por menos de 400 votos (6264 -5859). Jane Foster, la presidenta del equipo de beisbol local (que jugaba en el estadio que construyó Ganim en los noventa), quedó tercera, con 1177 votos.

En Bridgeport las primarias demócratas son las elecciones generales, y Ganim fue elegido nuevamente alcalde en noviembre, 12 años después de ir a la cárcel por corrupción.

Ganim fue un mal alcalde en los noventa, y rápidamente volvió a las andadas. Tras una disputa con el equipo de beisbol local, decidió echarles, demoler el estadio y construir una sala de conciertos. Su principal afición volvió a ser la demolición de edificios abandonados, sustituyéndolos casi siempre por un bonito solar. De forma totalmente predecible, llenó su administración de amigachos y socios de Mario Testa, nombró jefe de policía interino a AJ Pérez, un capitán del cuerpo que había sido su chófer en los noventa y le había ayudado durante la campaña, y su administración empezó a acumular casos de corrupción de bajo nivel. En una alegre muestra de total falta de sentido del ridículo, Ganim incluso tuvo la jeta de presentarse a las primarias para gobernador el 2018, con escaso éxito.

Con media ciudad muerta de vergüenza ante los grandes éxitos del alcalde, Marilyn Moore, una senadora estatal que representaba varios barrios en la zona norte de la ciudad, anunció que se presentaba en primarias para la alcaldía de Bridgeport.

Aquí es donde tengo mi pequeño (y modesto) papel en la historia. Working Families Party decidió apoyar a la senadora en las primarias, así que durante tres meses estuve trabajando en Bridgeport, día sí día también, como el responsable de comunicación de Moore. No voy a hablar demasiado del día a día de la campaña (que fue divertida, caótica, brutal y con una cantidad de drama, tensiones y peleas típica de cualquier fiesta de este estilo), pero creo que hicimos un buen trabajo. Tuvimos un mensaje sólido y consistente, conseguimos la complicidad de la prensa (que detestaban a Ganim) y llevamos la voz cantante en casi los debates. Moore tenía un programa de gobierno sensato y coherente, y era honesta y directa como nadie hablando de su ciudad.

El día de las primarias, Moore sacó 4140 votos en las urnas por 3796 de Ganim. En el voto por correo, sin embargo, Ganim milagrosamente consiguió 932 votos por 303 de Moore.

Bridgeport tiene una larga, larguísima tradición de voto por correo que aparece misteriosamente en el último momento para ayudar a candidatos (e incluso gobernadores) los votos que necesitan para ganar elecciones. En estas primarias, el colegio electoral en el ayuntamiento recibió más votos por correo que en las urnas; otros distritos vieron resultados parecidos. Una investigación del periódico local encontró decenas de irregularidades en todo el proceso. Moore llevó a Ganim a juicio, pero demostrar fraude electoral en Connecticut es casi imposible. Debido a un cúmulo de errores en la recogida de firmas, Moore no pudo presentarse en noviembre como candidata de Working Families, y Ganim fue reelegido en noviembre.

Pero claro, Joe Ganim sigue siendo Joe Ganim. La semana pasada, lo que todo el mundo esperaba que acabara sucediendo tarde o temprano sucedió: el FBI detuvo a AJ Perez, jefe de policía de Bridgeport, y David Dunn, jefe de personal del ayuntamiento, acusados de conspiración para favorecer a Perez en el proceso de selección que le llevó al cargo. Ganim, por supuesto, niega tener nada que ver con el asunto, muy ofendido de que nadie dude de su honestidad.

Todo el asunto es de una sordidez típica de la política municipal en Bridgeport. El chivato y principal testigo del FBI en el caso es Mark Straubel, un capitán del cuerpo de policía de Bridgeport que le pasó las preguntas del examen a Perez y le ayudó a preparar las respuestas. Straubel había sido suspendido del cuerpo tras ser pillado enviando mensajes racistas y decidió ir al FBI como venganza. El proceso de selección de Perez era un escándalo a voces (Moore ya pidió su despido durante la campaña), al igual que los múltiples chanchullos de Ganim y Testa, así que la única sorpresa es que el FBI haya tardado tanto en detener a alguien. La incógnita ahora mismo es si Dunn va a incriminar al alcalde (porque obviamente está metido en esto), pero que Ganim acabará en el banquillo por este u otro caso no lo duda ya nadie.

Lo que me jode profundamente, por supuesto, es que este tipo nos ganara esas primarias el año pasado delante de nuestras narices, y que, aunque todo el mundo coincidiera que el fraude era más que probable, nadie en el estado hizo nada para remediarlo, porque necesitan los votos de Bridgeport en las generales.

En fin, cosas de la política americana.

Bolas extra:

  • Marilyn Moore tenía un programa económico coherente y sensato porque lo escribí yo, por cierto. Pero ese es otro tema. Si hay interés sobre cómo funciona la corrupción municipal a un nivel micro, avisad y escribiré más de ello. La bajísima participación en las primarias tiene bastante que ver, por cierto.
  • El sucesor de Ganim tras su dimisión en 2003 fue John Fabrizi, que dimitió el 2007 tras ser pillado esnifando cocaína en el ayuntamiento. Shawn Fardy, un aliado de Mario Testa, dio el chivatazo. El sucesor de Fabrizi fue Bill Finch. Testa odiaba Finch, pero detestaba a Chris Caruso, el otro candidato en las primarias del 2007, así que le dio su apoyo. Fabrizi intentó limpiar el ayuntamiento y profesionalizar la administración, algo que cabreó a Testa de sobremanera. Cuando Ganim se presentó el 2015, Testa se declaró neutral en público, y le apoyó en privado. Caruso como era de esperar, apoyó a Moore el 2019, y creo que nunca he visto a un político odiar a otro con tantaintensidad. La política municipal es igual en todas partes.
  • Declaraciones de Michael R. Caputo, responsable de comunicaciones del departamento de salud y servicios sociales del gobierno federal, en un video en Facebook:«And when Donald Trump refuses to stand down at the inauguration, the shooting will begin. The drills that you’ve seen are nothing. (…) If you carry guns, buy ammunition, ladies and gentlemen, because it’s going to be hard to get.»Esto es de lo más normal que dice en el video.
  • Los demócratas han conseguido que ni el Green Party ni Kanye West estén en la papeleta electoral en las presidenciales en Wisconsin.


4 comentarios

  1. Kaesar dice:

    Una pregunta
    Este fraude que comentas en el voto por correo, esta falta de control ¿no da la razón a Trump cuando quiere «evitarlo»?

    Espero que eso no sea generalizado, pero la verdad es que cuanto más te leo menos entiendo ese país…

    • Alatriste dice:

      Bueno, yo diría que para empezar el problema reside en que Trump no está diciendo «tenemos que asegurar la limpieza del voto por correo» sino intentando que no se pueda votar por correo. Es un matiz importante… y luego está la sospecha de que en el fondo el voto por correo, limpio o sucio, le importa un bledo: su objetivo real sería sembrar dudas sobre la elección.

    • Roger Senserrich dice:

      La diferencia es el método y la escala. En Bridgeport, el fraude se hace «convenciendo» a gente que vive en vivienda pública (y buscando, casi siempre, a gente mayor) de que deben votar a favor del alcalde. A menudo esto se hace mediante empleados municipales «en su tiempo libre» que «ayudan» a gente mayor a votar y les «asisten» rellenando el voto.

      Esto puede hacerse porque pedir el voto por correo es complicado, en condiciones normales, y el ayuntamiento tiene la lista de gente que ha «pedido» el voto mientras que la oposición o no la tiene o la tiene con retraso. No todo el mundo que pide el voto lo envía, cosa que también lleva a que votos «aparezcan» en el último momento cuando las cosas han ido mal.

      Demostrar que eso se está haciendo es complicado, primero porque mucha gente que «vota por correo» no tiene ganas de hablar ello, y conectar empleados municipales con la campaña de alguien es difícil si la gente que lleva esa campaña no son completamente idiotas.

      En unas elecciones donde todo el mundo recibe la solicitud de voto por correo en casa es mucho más difícil «convencer» a gente que vote bien ya que no puedes acosarles del mismo modo.

  2. Sr.Yo dice:

    Hasta para la corrupción Hispanistán es cutre. Este artículo de Roger merece una ovación cerrada. Retumbante, quiero decir.

    Esperemos que Donald no pegue el pucherazo por correo. No parece plausible porque es un tipo de operativa que escapa a sus métodos marxistas (Grouchianos, Harpianos, Chiccanos), y Pence parece un buen chico. No, no se puede traer un especialista, no puedes traer nadie que sepa más que The Donald. Además sería una novedosa variante del viejo «que viene el lobo»: el pastor que grita pidiendo ayuda en realidad está soltando hienas, tigres, anacondas, elefantes rompecaderas y gaviotas con Novichok.

    Hablando en serio, al sistema le importa una mierda lo que pase en Bridgeport. La gente menos. Y la variante alternativa que le importaba hasta lo que pasaba en la parroquia de Mamoleyansk del Círculo Polar, se fue a cagar precisamente por exceso de control enfermo. O no. Yo ya no entiendo nada. Porque en China siguen con el control enfermo pero hay Bridgeports a punta pala (allí a los Ganim los fusilan, y eso que también tienen carnet del partido).

    Lo mejor de todo: ¿cuánta pasta pudo salvar Ganim? De la que robó, naturalmente.

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