Internacional

Aprendiendo a leer encuestas en Estados Unidos

23 Jul, 2020 - - @egocrata

Quedan 103 días hasta las elecciones presidenciales, y si algo vamos a ver a patadas de aquí al tres de noviembre son encuestas. Cientos, miles de encuestas, de todos los colores, sabores y tendencias, todas con resultados la mar de contradictorios. No importa lo mucho que sigas la política americana, es difícil estar al día de todos ellos, y aún más poder opinar.

No os preocupéis. Como este boletín es, ante todo, un servicio público, a continuación os voy a ofrecer una pequeña guía sobre cómo leer encuestas en sobre las elecciones presidenciales americanas, o en su defecto, como sonar como alguien que sabe leerlas. No os la toméis como una guía infalible, pero si como un buen punto de partida. Veamos.

¿Dónde encontrar encuestas?

Ancha es internet, pero las dos páginas donde podéis encontrar la mejor recopilación de todos los sondeos son Real Clear Politics y 538. El primero es una página que tiene artículos de opinión bastante conservadores, y donde hacen una media de los más recientes para darte una cifra sobre cómo van las elecciones.

El segundo es el garito de Nate Silver, predictor célebre que siempre hay que leer para sonar inteligente. No hacen una media de encuestas, sino un modelo mucho más elaborado que incluye un montón de cosas relevante y que ha sido bastante preciso en ciclos anteriores.

¿A quién se encuesta?

Los sondeos en Estados Unidos ofrecen resultados de dos tipos de votantes diferentes. Por un lado, tenemos votantes registrados (registered voters, RVs), donde la muestra se ha sacado de todos aquellos que están registrados para poder votar. Por otro, tenemos sondeos sobre votantes probables (likely voters, LVs) donde el encuestador está dándote una estimación del apoyo de cada candidato entre las personas que cree que irán a votar.

En general, los sondeos a RV acostumbran a dar márgenes más favorables a los demócratas, ya que sus votantes (más jóvenes, con menos ingresos, menos blancos) tienen menor propensión a votar. Los sondeos de LV, si se hacen bien, son más precisos, pero dependen mucho de la cocina de cada encuestador.

Los medios suelen publicar sondeos de RV hasta finales de agosto, y pasan a hablar sobre LV en septiembre. Estimar quién va a votar, por supuesto, es un arte complicado; uno de los problemas en los sondeos del 2016 fue que los modelos sobreestimaron la participación de votantes negros e infraestimaron la de blancos sin educación universitaria.

¿Qué es esto de “registrarse para votar”?

Estados Unidos es un país medieval, y el registro en el censo electoral no es automático: para poder votar, tienes que apuntarte.

La normativa sobre quién, cómo, y cuándo uno puede registrarse varía muchísimo de un estado a otro, porque esto es Estados Unidos y nada tiene que ser fácil. Hay lugares donde si has sido condenado por un delito, por nimio que sea, pierdes tu derecho a voto. En otro, pierdes tu derecho a voto si no participas en dos elecciones seguidas. En algunos estados puedes registrarte el día de las elecciones. En otros, debes hacerlo con semanas de antelación.

Ya que hablamos de rarezas, en muchos lugares puedes votar durante 2-3 semanas antes de las elecciones. En varios estados todo el mundo recibe su papeleta y vota por correo. En los sitios con malas pulgas, sólo puedes votar el día de las elecciones, el colegio electoral está en medio de un pantano que tienes que cruzar a nado matando cocodrilos con un mondadientes después de haber hecho ocho horas de cola, y todo el mundo en ese distrito resulta que es casualmente negro. En el barrio de al lado, que es blanco, votan en el Ritz. Pero sobre derecho a voto hablamos otro día.

¿Cómo puedo comparar encuestas entre ellas?

Dado lo complicado que es hacer encuestas en este país y las diferencias de metodología entre encuestadores, comparar dos sondeos de dos casas distintas en mala idea. Es decir, no puedes decir que Trump está ganando terreno porque Fox daba a Biden +8 hace seis días pero que Rasmussen le daba sólo +2 ayer. La cocina de cada uno es diferente, así que si quieres hablar de tendencias, puedes hablar sobre como en Fox Biden ha bajado de +12 a +8 en un mes, pero poco más.

Por supuesto, estamos hablando de sondeos con margen de error, así que incluso comparando dentro de la misma casa siempre se tiene que ir en cuidado en confundir tendencias y ruido estadístico. Fox utiliza muestras relativamente pequeñas (1100-1300 personas), con márgenes de error que oscilan entre 2,5 y 3 puntos. Un cambio de cuatro puntos parece importante, pero hay una probabilidad nada trivial de que sea simple ruido estadístico.

¿Son todos los encuestadores iguales?

En absoluto. Hay algunos encuestadores que son muy buenos acertando resultados, y otros que son consistentes en su incompetencia. Algunos encuestadores son notorios por su tendencia a sobreestimar uno u otro partido de forma consistente; Rasmussen es famosa por exagerar el apoyo a los republicanos (así que si Rasmussen dice que Biden tiene +5 en Pennsylvania es muy probable que esté a 7-8 puntos), SurveyMonkey por favorecer a los demócratas.

Os preguntaréis cómo podéis parecer inteligentes y decir con criterio que un sondeo “favorece a Biden” o que “esta gente de Gravis son unos patanes”. 538 tiene una fantástica base de datos de las 453 casas de encuestas que trabajan habitualmente en elecciones americanas donde no sólo dan su porcentaje de acierto y su “nota” global, sino que además te ofrecen una estimación el sesgo partidista que han tenido en ciclos electorales recientes.

Nótese, por cierto, que muchos encuestadores son notorios por hacer muestras bastante pequeñas (Monmouth, ABC) y aun así ser bastante precisos, mientras que otros hacen muchas entrevistas y no aciertan casi nunca. La metodología importa.

¿Qué metodologías se utilizan?

En esto, no se difiere demasiado con España. Los mejores sondeos son telefónicos, con entrevistadores humanos, llamando tanto a móviles y a fijos. La calidad y fiabilidad disminuye según se deja de llamar a móviles y si usan robo-entrevistadores (es decir, llamadas automáticas).

El jurado aún está ahí fuera en sondeos por internet, sea mediante paneles, sea mediante apps en móviles, sea mediante mensajes de texto. Hay casas bastante respetadas y con tasas de acierto importantes que sólo hacen sondeos por internet (YouGov); otras son relativamente mediocres (Ipsos).

Hay un periódico en Ohio, por cierto ( elColumbus Dispatch), que hace todos sus sondeos por correo postal. Ohio es un estado notoriamente complicado de predecir, pero suelen acertar bastante.

¿En qué sondeos debo fijarme?

Regla número uno: uno debe fingir que no le interesan los sondeos a nivel nacional.

Quien decide el presidente es el colegio electoral, no el voto popular. En el 2016, las encuestas nacionales básicamente acertaron el resultado: Hillary ganó por 2,1 puntos cuando la media de los sondeos le daban 3 puntos de ventaja. Lo que sucedió es que los sondeos subestimaron a Trump en tres estados clave (Michigan, Pennsylvania y Wisconsin) donde ganó por apenas 100.000 votos en total, una carambola extraordinaria que le dio la victoria. Así que estos días uno tiene que hacer números y ver qué estados necesita cada candidato para llegar a 270 votos en el colegio electoral, e ignorar heroicamente lo que digan los sondeos nacionales.

¿Cuáles son estos estados clave?

Para saberlo, uno tiene que ir mirando sondeos estatales, ir sumando cuántos favorecen a uno y a otro, y ver los que están justitos – esos son los battleground states, los campos de batalla. La lista este año es un tanto complicada de discernir, porque Biden van tan por delante en los sondeos que sólo contando los estados donde tiene cinco o más puntos de ventaja ya llega a 270.

Es muy probable que la ventaja de Biden disminuya de aquí a noviembre, así que creo que la lista final no será demasiado distinta a la del 2016 (léase Pennsylvania, Michigan, Wisconsin, Florida, Arizona y Carolina del Norte). Las dos únicas posibles incorporaciones son Minnesota (un estado que se parece bastante a Wisconsin) y Georgia (que tiene similitudes con Carolina del Norte), pero poco más.

Veréis que estos días los medios aquí están haciendo un número casi insensato de encuestas en Texas, Ohio y Iowa, estados que son muy republicanos, pero donde Biden parece ser competitivo (usando RVs, no LVs, obviamente).

En realidad, es muy poco probable que estos estados sean importantes en noviembre. En jerga encuestil americana, los estados tienen un partisan lean, una “inclinación partidista” respecto a la media nacional. Texas tiene un lean republicano de entre +8 y +10, es decir, que un candidato republicano de media sacará 10 puntos más en Texas que lo que saca a nivel nacional. Si Biden es lo suficiente fuerte como para ganar en Texas, es muy probable que haya barrido en el resto de battleground states (con leans mucho menores) y tenga votos de sobra para ser presidente.

¿Tendremos un montón de sondeos estatales entonces?

No, y ese es el problema. Los medios en general insisten en hacer sondeos nacionales, ya que venden más periódicos con ellos. La información que dan no es irrelevante (si Biden está a 12 puntos, es muy improbable que no esté ganando en Wisconsin, vamos), pero no es tan útil como hacer un sondeo en Michigan o Florida.

¿Son fiables los sondeos estatales?

No, no lo son. Es bastante más difícil acertar el resultado en un estado que en todo el país, ya que los errores de muestreo o en la cocina son más difíciles de detectar. Véase resultados del 2016.

Para complicar más las cosas, este año es posible que muchos estados voten bajo una normativa electoral distinta que en otros años debido a la pandemia, facilitando el voto por correo. Los patrones de participación pueden cambiar de maneras que será difícil estimar.

Lo más divertido, por cierto, es que con tanta gente votando por correo es muy probable que muchos estados no acaben el recuento hasta días o incluso semanas después de la noche electoral. Si los resultados el tres de noviembre son inciertos, esto será la mar de divertido. Y sí, son muy incompetentes contando votos. Mucho.

¿Ganará Biden en noviembre?

No voy a responder a esa pregunta si no es delante de mi abogado.


2 comentarios

  1. Sr.Yo dice:

    Pero puede ser contestada de forma oblicua. Si gana Biden, significa que la sociedad americana todavía es muy similar en determinados aspectos estructurales que la de los años 80 del siglo pasado a los 10 del presente siglo (ojo, la demografía americana es bastante distinta de la europea, parcialmente disminuido esto por el hecho que los inmigrantes no se incorporan masivamente al censo y se filtran antes, digamos). Si repite Trump, es que la sociedad americana presenta una ruptura bastante fuerte sobre percepciones sociales que seguramente será irreversible (esto acabará pasando más pronto que tarde), y más nos vale irnos atando (aún más) los machos a este lado del Atlántico. En mi opinión, esto ya ha sucedido en Inglaterra (no en el RU: en Inglaterra sólo), está bastante avanzado en Francia y Alemania, y lo que quiero decir creo que lo puedo resumir de forma funcional: el sistema político que hemos conocido en el núcleo del sistema, partidos unidos o separados de centroizquierda y centroderecha alternándose en el gobierno, pasará a mejor vida, introduciendo tensiones formidables en esto que nos gusta llamar democracias parlamentarias.

  2. Alatriste dice:

    Antes tenía cierto respeto por RCP (Real Clear Politics) pero desde hace tiempo lo estoy perdiendo a marchas forzadas. Una cosa es tener una tendencia conservadora, pero cuando solo en las últimas dos semanas han aparecido artículos como el titulado «El plan de Biden para ceder el control de la frontera a los cárteles de la droga» (17 de julio), o el de hoy «Es la política, no la ciencia, la que mantiene cerradas las escuelas», o el del día 25 » Las ciudades sin ley de los demócratas son un atisbo de la América de Joe Biden», y no son enlazados sino de la misma RCP… bueno, pues el respeto desaparece.

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