Internacional

Impeachment (III): orgulloso de saltarse la ley

4 Oct, 2019 - - @egocrata

El título 52 del código de legislación federal de Estados Unidos versa sobre elecciones y campañas electorales. La sección §30121 (a) reza:

(a) Prohibition
It shall be unlawful for-

(1) a foreign national, directly or indirectly, to make-

(A) a contribution or donation of money or other thing of value, or to make an express or implied promise to make a contribution or donation, in connection with a Federal, State, or local election;

(B) a contribution or donation to a committee of a political party; or

(C) an expenditure, independent expenditure, or disbursement for an electioneering communication (within the meaning of section 30104(f)(3) of this title); or

(2) a person to solicit, accept, or receive a contribution or donation described in subparagraph (A) or (B) of paragraph (1) from a foreign national.

52 U.S.C §30121 (a)

Dicho en pocas palabras, es ilegal que un ciudadano extranjero haga una contribución directa o indirecta, sea monetaria, en especie o dando algo de valor, a una campaña electoral. Es ilegal para un candidato pedir o aceptar cualquiera de estas contribuciones.

La ley es clara. La presidenta de la comisión electoral federal recordaba esto no hace demasiado, señalando que el mismo Alexander Hamilton (Federalist Papers 68) advertía del papel de la influencia foránea en procesos electorales americanos.

El presidente de los Estados Unidos, hoy:

Sí, tenemos a Donald Trump diciendo que como presidente tiene un derecho absoluto a pedir a otros países que investiguen «corrupción» – refiriéndose, obviamente, a Joe Biden, su posible rival en las elecciones del 2020.

Trump literalmente ha pedido China y Ucrania que investiguen a Joe Biden hoy en una rueda de prensa. Esto el día en que ha salido a la luz que Trump lleva meses pidiendo al presidente chino que haga eso mismo también en privado a la vez que estaba intentando extorsionar a Ucrania . Los funcionarios del departamento de estado hablaban horrorizados sobre esta extorsión, dado que Trump parece que puso a trabajar a media administración (incluyendo a su vicepresidente) en esta tarea.

La defensa de Trump es literalmente decir que es su deber patriótico cometer un acto obviamente ilegal, e insistir que todos aquellos que le acusan de hacer algo que merece un impeachment son traidores que le están acosando. Como «defensa» adicional, Trump insiste que no hubo quid pro quo, un intento de ofrecer nada a cambio de estas investigaciones – a pesar de que, en el caso ucraniano, la Casa Blanca congeló ayudas militares aprobadas por el congreso durante meses, y el mismo presidente dejó claro (y sí, lo deja claro) que sin ese «favor» no habría ayudas que valgan.

La administración Trump lleva meses intentando que otros países lancen investigaciones por corrupción esencialmente ficticias contra la familia de un potencial rival electoral, y es algo que estan diciendo en público y voz alta que sí, eso es precisamente lo que están haciendo. Es como si alguien confesara un asesinato y su defensa consistiera en intentar convencer al juez que descuartizar a alguien con un hacha es de hecho bueno para el país.

Nótese, por cierto, que las acusaciones de Trump sobre Hunter Biden en Ucrania oscilan entre burdas falsedades y teorías de la conspiración salidas de 4chan, y que sus acusaciones sobre sus negocios en China son casi igual de absurdas. Da igual.

Lo más delirante es que ante este maravilloso argumento, Fox News y muchos políticos republicanos han reaccionado diciendo que lo que hacía Trump hoy es perfectamente normal. La mayoría de legisladores del GOP o bien están escondidos debajo de una piedra fingiendo que no existen o ignorando el tema de forma vergonzosa cuando alguien les pregunta sobre Trump (véase Joni Ernst, senadora por Iowa).

Yo ya no sé qué cara poner.

Todo dependerá, en último término, de dos factores. Primero, los sondeos. Durante los últimos días la opinión pública se ha movido de forma bastante decidida hacia favorecer el impeachment, aunque por estrecha mayoría. Es difícil decir si esas cifras seguirán aumentando o se estabilizarán siguiendo criterios partidistas – y es en este punto donde las reacciones de los legisladores y Fox News deben seguirse de cerca.

Lo he dicho otras veces, pero en contra de lo que dice el tópico, la opinión pública sigue a los políticos más que los políticos siguen a la opinión pública. Si el debate sobre el impeachment tiene un montón de demócratas a un lado diciendo todo lo que contaba arriba y una falange disciplinada de republicanos insistiendo que cometer crímenes es patriótico y bonito, la mayoría de votantes se lo tomarán como otra lucha entre partidos y no le prestarán más atención. Si en cambio un grupo significativo de legisladores del GOP empiezan a tener dudas (digamos, Joni Ernst se cansa de que sus votantes le pongan en ridículo ante las cámaras) los medios dejarán de cubrir el debate como una pelea partidista, y muchos votantes dejarán de recurrir a la ideología para interpretar los hechos.

El congreso de los Estados Unidos está ahora mismo en receso; los legisladores no vuelven a Washington hasta el 15 de octubre. Durante las dos próximas semanas, los republicanos pueden esconderse de los periodistas sin esforzarse demasiado, así que no tienen que contestar ninguna de las burradas diarias que suelta Trump. Quizás pueden encontrarse votantes preocupados en town halls y eventos en sus distritos, pero la mayoría no van a salir de casa, y menos a un lugar con cámaras. Una vez toque volver al capitolio… bueno, veremos qué dicen. A puerta cerrada, incluso medios conservadores como el Daily Caller señalan que muchos líderes republicanos tienen serias dudas de que Trump pueda superar este escándalo.

La semana pasada decía que era muy improbable que Trump fuera a perder el cargo en un impeachment. Mi opinión no ha cambiado demasiado; creo que lo más probable es que los demócratas quizás reciban 3-4 deserciones republicanas en el senado, pero se queden lejos de los dos tercios necesarios para forzar la salida de Trump.

Hoy creo que el impeachment es un poco menos improbable que hace siete días. No es que hayamos descubierto nada nuevo sobre el crimen, pero la actitud de Trump, la completa falta de vergüenza, el hecho que no era una llamada sino una conducta deliberada, sistemática, y donde participó media administración, las ruedas de prensa delirantes, los insultos, la falta de autocontrol, está poniendo a muchos conservadores bastante nerviosos.

Incluso los republicanos llega un momento que se cansan de defender lo indefendible. Dudo que veamos un impeachment exitoso, pero no es imposible.