Política

Los Votantes de Vox: nacionalistas, pero no nativistas

23 May, 2019 -

Ya desde antes de las Elecciones Generales se ha comentado la importancia que tiene la emergencia de Vox para el sistema político español. Por primera vez desde 1977, los votantes españoles ya pueden optar por un partido de ultraderecha con representación parlamentaria. Dicho de otra manera, por primera vez los votantes tienen una oferta electoral viable de propuestas de la derecha radical. Existe amplia evidencia que justifica la clasificación de Vox como un partido de ultraderecha, hecho que ha argumentado previamente y que corrobora su propio programa electoral.

Desde esta perspectiva, parece que hay una réplica de política similares a al nativismo defendida por lo partidos extremistas de gran parte de Europa. Sin embargo ¿Qué hay de las demandas de los votantes?, ¿Los votantes de Vox reflejan a los partidarios de otros partidos de derecha en Europa? El estudio que he realizado afirma con los votantes de Vox presentan un comportamiento atípico respecto a las otras familias de derecha populista radical: no siguen los patrones de votos en contra de la inmigración (como en el caso de la gran mayoría de los votantes de extrema derecha de Europa), sino en contra al independentismo catalán, hecho que se ve respaldado en el análisis.

Al analizar a los votantes de Vox (Figura 1), se muestra que la mayor parte de sus electores, en las elecciones de 2018 provino de votantes que ya apoyaban a los partidos de la derecha. En particular, casi la mitad de los votos de Vox venían de simpatizantes que votaron por al PP en las elecciones generales del 2016, mientras que una quinta parte vino de Ciudadanos (Cs). ¿Pero qué explica el abandono del derecho tradicional a favor de la nueva alternativa radical?

Figure 1: Orígenes partidarios de los votantes de Vox.

Para identificar qué impulsa los votos para Vox tomé datos en una investigación reciente y publicada en la revista de investigación política Research and Politics, donde analicé las características del electorado de Vox en las elecciones en Andalucía del pasado diciembre. Para analizar los predictores a nivel individual, someto los datos a un número de pruebas empíricas que buscan predecir la probabilidad de votar por el nuevo partido.

Dado que el mensaje principal de la campaña del partido se centró en los temas de inmigración y la incapacidad de los sucesivos gobiernos dirigidos por el PP y el PSOE para resolver la crisis territorial en Cataluña, se esperaba que las preocupaciones sobre estos dos temas probablemente estuvieran asociadas con el apoyo a Vox. Los resultados de la evaluación empírica (que se describen en detalle aquí) se resumen en la Tabla 1. Sin embargo, para facilitar la interpretación, Figura 2 muestra los efectos de las variables de interés principal y sus efectos con la probabilidad de votar para cada una de las cinco partes.

Tabla 1: Regresión logística multinomial (referencia: abstención)

El panel de la izquierda muestra el efecto de la inmigración. Para todos los partidos, el intervalo de confianza cruza cero (señalado por la línea vertical), lo que significa que no podemos identificar un efecto independiente de la inmigración con la probabilidad de votar a Vox o cualquier otro partido.

El panel de la derecha muestra el efecto de las preferencias del estado de las autonomías. Los resultados muestran que los individuos que desean reducir las competencias de las Comunidades Autónomas observan un aumento en la probabilidad de votar a Vox de cinco puntos porcentuales. El efecto es significativo (p<0.01) y notable. Es de destacar que el deseo de reducir los poderes de las autonomías no aumenta la probabilidad de votar por ninguno de los otros llamados «partidos constitucionalistas» contrarios a la independencia catalana (PP o Ciudadanos) y el efecto negativo en el caso del PSOE.

Figura 2: Efectos marginales promedio (AMP) de inmigración y competencias de las autonomías.

En la gráfica podemos observar que no hay un efecto de la inmigración, permaneciendo constante en individuos de diferente estatus socioeconómico. Al fin y al cabo, se podría argumentar que la preocupación por la inmigración cale más en los sectores con menos ingresos

ya que los trabajadores no calificados temen la pérdida de oportunidades laborales frente a la mano de obra indocumentada y barata que la inmigración puede representar. Este no es el caso en España con los votantes de Vox. De hecho, los que gozan de unos ingresos más altos parecen ser más propensos a respaldar a Vox, algo que contrasta bastante con lo que sabemos de los votantes habituales de los partidos de la ultraderecha en el resto de Europa.

La Figura 3 presenta los resultados del efecto de una interacción entre las preocupaciones sobre la inmigración y los ingresos. Estar preocupado por la inmigración no muestra ningún efecto sobre la probabilidad de votar por Vox, de nuevo independientemente de la ubicación de un votante en la distribución del ingreso. Lo mismo se demuestra cuando se incluye una interacción de la inmigración con el nivel de estudios. Y tampoco hay una diferencia en los resultados cuando se repite la estimación utilizando distintas muestras de la población andaluz (quitando las provincias más urbanas y/o rurales).

Además, si bien el análisis que se presenta aquí utiliza la abstención como categoría de referencia, varias pruebas que adopten el PP como referencia o utilicen una muestra de votantes que solo votaron por el PP y Ciudadanos en 2016, no verán alteradas las conclusiones. Los resultados son, por lo tanto, bastante robustos.

Figura 3: Efecto de la inmigración en función de ingresos

La aparición y éxito de Vox ha sido en gran parte el resultado de la capacidad del partido para monopolizar las preocupaciones de los votantes con respecto al conflicto territorial generado por la crisis catalana. El éxito del partido, por lo tanto, no es necesariamente representativo de una transformación por el lado de la demanda de las preferencias electorales en favor de políticas agresivamente en contra de la inmigración, al menos por el momento. Se trata, más bien, que los esfuerzos de Vox como “emprendedor político” le han permitido – a espera de las elecciones del 26M – capitalizar la ventana de oportunidad que ha creado la incapacidad de los gobiernos dirigidos tanto por el PP como por el PSOE para resolver la crisis catalana. La derecha populista radical puede haber aparecido finalmente en España, pero la capacidad para politizar la cuestión migratoria aún está por ver.

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Esta entrada está basada en el artículo del autor ‘Explaining the end of Spanish exceptionalism and electoral support for Vox’ disponible de acceso libre en la revista académica Research and Politics.