Educación

Lucha de clases, edición distrito escolar

1 Mar, 2019 - - @egocrata

Hoy quiero hablar sobre un tema de política hiperlocal en Connecticut que creo es un buen punto de partida para entender cómo funciona la política en Estados Unidos.

En Connecticut, como en casi todos Estados Unidos, la educación es competencia local. Esto tiene un lado positivo (el responsable del sistema educativo en mi pueblo literalmente vive a dos calles de casa) pero tiene un número francamente cómico de efectos negativos, empezando por el pequeño detalle que Connecticut tiene tres millones y medio de habitantes y 169 municipios. Esta hiperfragmentación municipal hace que el sistema educativo sea extraordinariamente ineficiente (hay 169 superintendientes, 169 departamentos, 169 convenios colectivos de profesores…), y también lo hace absurdamente desigualitario.

Estados Unidos en general y Connecticut en particular se caracterizan por estar muy, muy segregados por raza y nivel de renta. Podemos tener pueblos como New Canaan (20.000 habitantes) con una renta por cápita de $105.846 dólares anuales a apenas diez kilómetros de ciudades como Bridgeport (144.000 habitantes), con una renta por cápita por debajo de $20.000. New Canaan es (sobra decirlo), 95% blanco, mientras que Bridgeport es 60% hispano o negro. Dado que los colegios se pagan mayoritariamente con impuestos municipales, el gasto por alumno puede ir desde los $14.241 anuales en Bridgeport a los $35.155 en Cornwall (no, no sé como uno puede humanamente gastar esta cantidad de dinero en un año en un colegio público) con los contribuyentes en las ciudades pobres pagando además más impuestos que los ricos. Hablé más sobre ello aquí, por si queréis más detalles.

Hoy la asamblea general en Hartford (el legislativo estatal, vamos), va a tener las audiencias públicas para tres proposiciones de ley que permitirían a los distritos escolares que así lo deseen compartir gastos o incluso fusionarse (SB-457, SB-738 y SB-874). Recalco el «así lo deseen», porque cualquier fusión sería estrictamente voluntaria, bajo acuerdo entre municipios. No hay ninguna imposición por parte del gobierno estatal que obligue que New Canaan, uno de los municipios más ricos de todo Estados Unidos, comparta su extravagante presupuesto municipal con los pobres campesinos de Bridgeport. Es algo que deben decidir ellos.

No importa. Ahora mismo, la noche antes de la audiencia pública, más de 2.100 personas han enviado sus comentarios (testimony) por escrito al comité. Como era de esperar, la abrumadora mayoría provienen de gente que vive en municipios ricos como Greenwich, New Canaan, o Cornwall, y no hace falta decirlo, prácticamente todos se oponen radicalmente incluso a la insinuación de que alguien en algún momento pueda tocarles sus preciosas, ultrasegregadas, hiperfinanciadas escuelas. Podéis leer las diatribas aquí, aquí, y aquí, en un épico ejemplo de milicias burguesas en armas dedicadas a la lucha de clases.

Hoy he estado un rato leyendo testimonios (porque soy masoquista, no por trabajo) y he encontrado auténticas perlas. Mi favorito, sin duda, es este enviado por Alexander Carles, un fulano que vive en New Canann. El tipo, tras explicar que paga muchos impuestos, amenaza ESCRIBIENDO ASÍ EN MAYÚSCULAS TODO que si alguien fusiona su distrito escolar con el de otro pueblo se irá del estado y se llevará TODO SU DINERO, QUE TIENE MUCHÍSIMO.

Alexander Carles vive en esta casita por la que pagó $4,65 millones de dólares, era analista de riesgo en Lehman Brothers antes de la crisis (genio), y ganó como mínimo $2,8 millones de dólares trabajando en un fondo de inversión el año pasado.

Dan ganas de abrazar el comunismo, así desde ya.

Las tres propuestas de ley han sido redactadas por legisladores con cierto peso, y gozan del apoyo del gobernador. Mi intuición es que el capitolio mañana será un zoo lleno de padres y madres enfurecidos gritando a legisladores cuando les toque testificar, con cientos de personas llamando a sus oficinas igual de enfurecidas openiendose a las tres propuestas. Dada la natural tendencia de los políticos de todo el mundo de prestar más atención a la gente con dinero, me extrañaría bastante que cualquiera de estos bills saliera de comité, pero nunca se sabe.

Cuando hablamos de los efectos tóxicos del aumento de las desigualdades en un sistema político democrático, por cierto, nos referimos a cosas como esta. Connecticut es el tercer estado más desigual del país, y en muchas materias es esencialmente ingobernable.

Actualización – pequeña corrección: SB 738 crea una comisión que redactaría un plan de regionalización de sistemas escolares. Esta ley sí generaría obligaciones, aunque las otras dos no.