Internacional

¿Qué podemos esperar de las elecciones legislativas americanas? (II)

4 Sep, 2018 - - @egocrata

Siguiendo con la previa a las elecciones legislativas americanas, hoy hablaremos de candidatos y sobre qué podemos esperar si los demócratas ganan el control de una de las cámaras. Empecemos.

¿Qué candidatos se presentan a las elecciones este año?

Esta pregunta, casi todos los años, tiene una respuesta relativamente anodina. Los candidatos a las elecciones legislativas americanas no son una cosa demasiado excitante; los demócratas presentan tipos (casi siempre son hombres) de clase media alta, habitualmente blancos, casi siempre abogados. Los republicanos presentan un grupo parecido, aunque con más millonarios y empresarios. En el lado demócrata casi siempre hay un porcentaje  más elevado de mujeres, y también hay más gente de color.

Este año las cosas son distintas. Para empezar, los demócratas están presentando candidatos en todas partes; en este ciclo electoral sólo tres de los 435 distritos de la cámara representantes no tienen un candidato demócrata compitiendo. Como comparación, en el 2014 los demócratas dejaron 36 distritos sin elecciones competitivas, y en el 2016 lo hicieron con 27. En el lado republicano habrán 39 distritos sin un candidato conservador, una cifra comparable a elecciones recientes (el GOP dejó 40 así en el 2014, 35 en 2016). Esta clase de asimetría es poco habitual, pero es algo que hemos visto en ciclos electorales pasados cuando un partido tiene sus bases con niveles de movilización mucho mayores. Vimos cifras parecidas el 2006 y el 2010 – y en ambos casos, la mayoría en la cámara cambió de manos.

Las novedades van más allá. Aunque la mayoría de candidatos de ambos partidos siguen siendo varones, los demócratas van a tener el mayor porcentaje de mujeres en las papeletas este año en toda su historia, con 143 candidatas (23 más que hace dos años). Los republicanos apenas presentan 42, la cifra más baja de las últimas cinco elecciones. Los sondeos indican que hay una diferencia gigantesca según género en la aprobación de Donald Trump, algo que hemos visto en las preferencias y movilización de los votantes demócratas en las primarias. El partido, además, ha nominado muchísimos candidatos negros, latinos, y nativos tanto a nivel federal como estatal, de nuevo un reflejo de la coalición que compone la izquierda americana.

En el lado republicano… bueno, digamos que hay muchos hombres blancos ahí fuera. Las primarias del partido no han estado carentes de interés, sin embargo; tras la victoria de Trump, la lucha por el control del partido continúa. La escena más habitual, por desgracia, han sido primarias donde los candidatos republicanos competían para ver quién era el más trumpista de todos, así que se ha hablado mucho de crimen, inmigración y aranceles, y poco de sanidad, educación o cualquier cosa medio relevente. Vale la pena recordar que la tasa de crimen en Estados Unidos está en mínimos históricos (aunque sigue siendo mucho más alta que en Europa), todos los estudios señalan que la inmigración no tiene impacto alguno en el nivel de criminalidad (de hecho, es probable que la baje) y que los aranceles son idea estúpida, pero este es el GOP hoy.

¿Qué elecciones son interesantes?

En la cámara de representantes estoy seguro que hay muchas elecciones apasionantes, pero dado que hay 435 distritos me temo que no soy del todo familiar con las peleas más interesantes. En general, a no ser que sea un energúmeno, un corrupto o un tipo excepcionalmente brillante un representante medio no tienen demasiada proyección nacional. La excepción son el Speaker y su equipo, el líder de la minoría, y los presidentes o líderes de la minoría en algunos comités clave (defensa, presupuestos…) o en comisiones que llevan investigaciones importantes.

Que yo recuerde, nadie relevante en la cámara baja proviene de un distrito competitivo (tiene su lógica: para llegar a posiciones de liderazgo tienes que pasarte décadas en el congreso, así que los líderes tienden a vivir en distritos blindados) así que dudo que haya novedades.  La única caída importante fue en las primarias demócratas, cuando Alexandria Ocasio-Cortez se cargó al número cuatro del partido, pero poco más. El control de la cámara de representantes se dirimirá, sobre todo, en 60-70 distritos, casi todos en suburbios de las grandes áreas metropolitanas del país, en base a si los demócratas movilizan a mujeres, jóvenes y minorías el día de las elecciones.

La épica, como casi siempre, está en el lado del senado. Sólo hay 100 senadores, así que es bastante fácil tener cierta presencia mediática. Todos los legisladores representan a estados enteros, así que lo que dicen tiene cierto peso.  Como de costumbre en Estados Unidos, sin embargo, las elecciones más importantes no son las que atraen más atención mediática.

El seis de noviembre os tenéis que fijar en cuatro estados: Arizona, Florida, Nevada y Tenesse. Si los demócratas mantienen Florida y ganan uno de los otros tres escaños, ganarán el control de la cámara. Si no, es muy probable que de hecho pierdan terreno, ya que pueden perder Missouri, Indiana, Montana, Dakota del Norte o West Virgina.

Los medios, sin embargo, están hablando sólo de dos elecciones de forma habitual: Florida y Texas. Florida tiene su lógica ya que es un estado clave para las presidenciales, los republicanos han presentado un candidato muy sólido (Rick Scott, gobernador del estado y tipo que se parece a Lex Luthor) para sacar a Bill Nelson, ex-astronauta y actual senador, del escaño.

Lo de Texas es un poco menos comprensible, hasta que ves quién se presenta. Texas es un estado enorme (es un 40% más grande que España y tiene 28 millones de habitantes), pero deberían ser unas elecciones remotamente competitivas; es un lugar muy conservador. El senador actual, Ted Cruz, es un tipo cordialmente detestado por todo el mundo que le conoce. Lindsey Graham, un colega suyo en el senado, un día bromeó que si alguien le asesinara en la cámara y el juicio fuera en el senado, nadie votaría en favor de condenar al asesino.  Los demócratas, inesperadamente, han presentando un candidato muy bueno, Beto O´Rourke,  pero dado que Cruz no es un político demasiado popular, quien sabe.

La verdad, me extrañaría mucho que Cruz perdiera (y si lo hace, es muy probable que los demócratas han ganado en Arizona, Nevada y Tenesse – no es un estado decisivo), pero está claro que la prensa tiene ganas de juerga.

¿Qué sucederá si los demócratas ganan la mayoría en la cámara de representantes?

La verdad, no gran cosa, dado que es muy dudoso que tengan votos para un impeachment. Cargarse al presidente requiere mayoría simple en la cámara de representantes, y una mayoría de dos tercios en el senado. Lo primero es factible, lo segundo, ahora mismo, es imposible sin votos republicanos. Los escándalos presidenciales deberían empeorar mucho más y con pruebas que impliquen a Trump de forma mucho más directa para que eso suceda.

Esto no quiere decir, sin embargo, que no veamos ningún cambio relevante. La producción legislativa del congreso, que ha sido bastante escasa durante los dos últimos años (la única victoria real de Trump ha sido una bajada de impuestos), pasara a ser esencialmente nula. Los demócratas aprobarán presupuestos, nombrarán oficinas de correos y poco más, pero no veremos legislación que cambie demasiadas cosas. Al menos dejaremos de ver propuestas de recortes atroces a servicios públicos e intentos de desmantelar la reforma de la sanidad de Obama, cosa que hará que duerma más tranquilo.

Donde sí veremos cambios, sin embargo, será en las comisiones de investigación y control al ejecutivo. En Estados Unidos, como en todas partes, el partido que tiene mayoría en una cámara controla la agenda y mayorías en todos los comités. Los republicanos se han tomado esto de controlar a la administración Trump de forma bastante laxa, siendo benévolos. Siendo un poco realistas, la realidad es que no han investigado nada.

Lo divertido es que los líderes del GOP tienen una lista de todos los escándalos que han decidido ignorar hasta ahora. La escribió, según dicen, miembros del equipo de Paul Ryan de cara a motivar sus huestes de cara a la campaña electoral; la enviaron a todos los representantes con una nota diciendo “mirad todo lo que los demócratas van a investigar si perdemos“. No sé quién fue el idiota que elaboró la lista, pero como era de esperar alguien la filtro a la prensa para risa y aplauso de los demócratas, que ya han dicho que es una excelente agenda política para el 2019.

Estas investigaciones, si llegan a suceder, no son en absoluto irrelevantes. Primero, en una Casa Blanca como la de Trump, donde los escándalos son constantes, tener al congreso en contra se traduce en tener que mantener una horda de abogados para defenderte. Mentir bajo juramento al congreso es delito, así que a poco que se descuiden pueden meterse en berenjenales de cuidado. Además, todos estos abogados no se pagan con dinero público, así que a partir de ahora será mucho más difícil convencer a nadie para que venga a trabajar para Trump, si eso potencialmente significa gastarse medio millón de dólares en picapleitos.

Por supuesto, pueden encontrar algo. Trump aún no ha hecha pública su declaración de la renta, una práctica estándar hasta ahora. Todo parece apuntar que no lo ha hecho porque hay información que no quiere divulgar en ella. Bueno, el congreso puede forzar la publicación de esa declaración de renta. Imaginad.

Los demócratas pueden bucear en mil cosas. Nos lo vamos a pasar bien.

¿Qué sucederá si los demócratas ganan la mayoría en el senado?

Básicamente lo mismo que en el apartado anterior, con un añadido importante: nombramientos judiciales.

Todos los jueces federales americanos son propuestos por el presidente y confirmados por el senado, y son cargos vitalicios. Los republicanos han estado nombrando jueces para vacantes como posesos estos dos últimos años. Si los demócratas ganan el control del senado, esta maquinaria se detendría, ya que el presidente ya no puede esperar que la cámara alta aprueve todo aquel que nomine. Si hubiera una vacante en el supremo (algo no del todo descabellado, ya que está lleno de viejecitos) los demócratas en teoría podrían repetir la jugada de Mitch McConnell el último año del mandato de Obama, cuando le negó un nombramiento.

Para la próxima…

Elecciones estatales, donde sí que se deciden cosas importantes de veras.