Educación

Los retos educativos del nuevo gobierno

2 Jul, 2018 - - @lucas_gortazar

La llegada del nuevo gobierno ha sorprendido a todos. En materia de educación, llega un equipo de amplia experiencia y cualidades importantes: autoridad, respeto de parte de la oposición y conocimiento de la materia, algo que no ocurre desde hace mucho tiempo en este ministerio. No cabe, sin embargo, caer en un optimismo desbocado, porque los vientos de cola son los mismos. Esto es, marejada. La situación no es nada fácil después de un nuevo pacto fallido. Cosas de la vida, fallido por la salida de la mesa del partido que ahora gobierna. Y aunque el terreno está lleno de minas y el margen presupuestario es pequeño, hay algunas cuestiones posibles y realizables a corto plazo en relación a la mejora del aprendizaje de todos los alumnos que podrían ser abordadas. Aquí van algunas de ellas.

Vuelve el drama abandono escolar temprano

Emerge un consenso en muchas voces autorizadas de que uno de los problemas de fondo que padece nuestro sistema educativo es que, ante la ausencia de política de largo plazo, los factores externos tienen un peso importante a la hora de modular lo que ocurre en el sistema. Lo explicaba muy bien el nuevo Secretario de Estado en la Subcomisión del Pacto: el sistema es demasiado rígido (que no es lo mismo que regulado) para abordar los retos sociales, políticos y económicos que afectan a la educación.

Por concretar un poco, en España el ciclo económico afecta y mucho al sistema educativo. Lo hace de dos maneras. Por un lado, el gasto público en educación es tremendamente cíclico en relación a otros países. Y por otro, porque en los momentos de fuerte expansión económica, aumenta la demanda de empleo joven de baja cualificación y eso tiene un efecto sobre el abandono educativo temprano. Como apuntábamos hace unos meses, se está produciendo un repunte de este indicador debido a la situación económica y que la última Encuesta de Población Activa de 2018 (ver Gráfico 1) no hace sino confirmar los datos de fin de 2017. El abandono temprano es estructural y ahora mismo, sumado a la coyuntura económica, parece que se dirige de nuevo hacia el 20% que alcanzamos en 2015, en vez de llegar al 15% que todos esperábamos para 2020. Un dejá vu.

Gráfico 1: Abandono escolar Temprano, por trimestre (EPA)

Por mucho que nos empeñemos en negar lo evidente, la bajada del abandono en el periodo 2009 a 2017 tuvo que ver sobre todo con la coyuntura externa, que no hace sino confirmar algo importante. El abandono educativo temprano es quizás el indicador que mejor explica el sistema educativo español y que salvo alguna excepción, afecta notablemente a todas las comunidades autónomas. Un déjà vu.

Ministerio de Educación y FP: ¿Quo Vadis?

El nuevo nombre del Ministerio (de Educación y Formación Profesional) invita a una reflexión más profunda. ¿Cuáles deben ser sus atribuciones principales? Más allá de la importancia del liderazgo del ministerio en el debate público, en la serie sobre el pacto educativo explicábamos que el modelo de ministerio podía ir desde el sistema canadiense (sin ministerio, donde solo existe algo parecido a la conferencia sectorial) hasta una opción más centralizada (vía una Alta Inspección fortalecida que hiciera uso de sus competencias), pasando por una filosofía de corte federal (mejorando la definición de competencias y fomentando espacios intermedios de cooperación).

Precisamente, uno de los ingredientes de los modelos educativos federales (aunque podrían encajar en los otros dos modelos perfectamente) son los programas de financiación federal, que en España tuvieron como forma más clara los llamados Programas de Cooperación Territorial. Aunque estos programas no han llegado a desaparecer con la administración Rajoy, sí han cambiado su propósito para ser instrumento de implementación de leyes (LOMCE), olvidando así la lógica de innovación y cooperación que tuvieron en el periodo 2006-2011. Esta iniciativa fue el instrumento del ministerio para ejercer su liderazgo mediante a programas específicos que, de acuerdo con sus prioridades, abordaran cuestiones clave para el sistema. Como se ha comentado en el ciclo, algunos de esos programas (como PROA) mostraron resultados positivos.

Después del pacto, ¿vuelta a la mesa?

Pero a pesar de lo urgente no debemos ignorar lo importante. Esto es, la necesidad de acordar las bases de un modelo educativo para una generación de estudiantes que permita que el sistema educativo español pase de ser un buen sistema a un sistema avanzado. Hemos insistido mucho de la paciencia y la calma que requieren el sector educativo y es improbable pensar que un pacto pueda producirse en los próximos meses, más aún con año electoral a la vista.

Tampoco si tenemos en cuenta lo ocurrido antes de la moción de censura y la salida del PSOE y el resto de partidos de la mesa de negociación. Si la financiación era entonces el motivo del “no pacto”, con los mismos presupuestos y con un gobierno igualmente débil, al menos a corto plazo también lo debería ser. No habrá, por tanto, un acuerdo por una reforma profunda del sistema educativo hasta la siguiente legislatura.  Sin embargo, lo ocurrido en el último año y medio sí debería ser parte del kit de herramientas del nuevo Ministerio: más liderazgo en el debate público, recuperar el propósito inicial de los PCTs y trabajar en acuerdos puntuales con la oposición.

Por ejemplo, y en relación a la cuestión del abandono, en la Subcomisión del pacto educativo parecía haber un consenso unánime para cambiar el sistema de titulación de ESO por un modelo de certificaciones sin título. Si el abandono parece mantenerse, es imperativo además de razonable retomar la cuestión y a la vez lanzar un mensaje constructivo desde política hacia el sector educativo. Este modelo, más flexible que el actual, podría atenuar el repunte de abandono temprano y facilitar vías formativas más allá de la etapa obligatoria.

De ahí salen otros interrogantes, como qué se debe hacer con la Formación Profesional Básica, o más en general, con el marco regulatorio de la Formación Profesional. Pero de nuevo, para esto también, nos vuelve la misma idea de siempre. Para poner en marcha un modelo de FP de calidad, o más en general, para poner en marcha un modelo educativo estable que permita dar un salto cualitativo en el éxito escolar de todos los alumnos, hace falta todo aquello que el momento político desaconseja: paciencia, tiempo y estabilidad.