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La competición ideológica según el CIS de abril: el protagonismo de Cs

10 May, 2018 - - @jorgegalindo

La entrega del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas ha generado cierta expectación, sobre todo por el posible sorpasso de Cs al PP. Que finalmente no se ha producido en estimación de voto, aunque sí en intención directa. En cualquier caso, ambos partidos y el PSOE han quedado tan cerca que prácticamente estamos ante un triple empate dentro del margen de error: todos en una horquilla de dos puntos porcentuales. Y no es que Podemos se encuentre muy lejos: alcanza 19.3%. La competición política española se pone en menos de cinco puntos de diferencia para las cuatro plataformas principales.

Hace un año la imagen era bien distinta: el PP parecía inalcanzable por encima del 30%, aunque ya se empezaba a adivinar una cierta pendiente negativa. Podemos y PSOE estaban empatados justo por debajo del 20%, y Cs rozaba el 15% en algo que todavía no sabíamos si sería un ascenso consolidado o puro ‘ruido’. Acabó siendo lo segundo (otra cosa es que lo mantenga hasta los siguientes comicios, claro). ¿Qué ha pasado en el camino de este cambio?

Hay muchas maneras de responder a esta cuestión, tantas como variables se nos ocurran para dividir el voto. Pero dado el aparente peso del partidismo y de la ideología en la decisión de voto, parece razonable comenzar por aquí. Y la respuesta pasa por el nuevo protagonista de la disputa partidista: Ciudadanos.

He marcado en negro algunas tendencias interesantes, sobre todo en lo que respecta a la dinámica PSOE-Cs-PP. Los dos partidos antes hegemónicos han perdido fidelidad de apoyos en el último año, particularmente los conservadores. Curiosamente, Cs también la pierde, tras meses ganándola. Hay que tener cuidado con estos datos: sabemos que muchas personas se “olvidan” de haber votado a tal o cual partido (hasta un tercio en el caso del PP, por ejemplo). Y el cambio de tendencia para Cs no es tal, pues se trata de un solo dato. La imagen general es la que es: los de Rivera mantienen la mayor fidelidad, el PP la menor, y de lo que entra en Cs desde otros partidos tenemos que seis de cada diez votos vienen por la derecha y cuatro de cada diez, de la izquierda (PSOE pero también UP). Las transferencias entre otros partidos son relativamente menores, con la posible salvedad de ese 8% que se va de UP al PSOE y que compensa casi exactamente la pérdida de los socialistas hacia su derecha. Pero habrá que prestar atención a entregas siguientes para comprobar si el cambio de tendencia que se aprecia en esa serie se consolida, difuminando el “efecto Pedro Sánchez”.

Como consecuencia, el nivel de apoyo en cada punto de la escala de auto-ubicación ideológica ha variado ligeramente en el último año.

Cs gana peso sobre todo en el centro* (5) y derecha (8, 7), donde el PP lo pierde. El PSOE presenta poca variación: si acaso, se refuerza su enfoque en la izquierda menos extrema (3, 4). Con Podemos ha sucedido lo contrario.

Eso sí, esta aproximación no refleja exactamente qué ha pesado más en el crecimiento de Cs y en la caída del PP, pues podría ser que un partido haya ganado o perdido mucho en una franja sin que ésta suponga más que un porcentaje mínimo del electorado. Para el PP o para UP sería una nefasta noticia ganar en los extremos (9-10, 1-2) si eso significa perder en posiciones más centradas porque allá hay pocos votos. Al partido de Rajoy le ha sucedido algo así.

Este gráfico muestra al mismo tiempo cuál es la distribución de votantes según ideología en el PP (línea continua) y cuántos ha perdido en el último año en % (línea de puntos). El punto fuerte del partido sigue estando en el 6-7-8, lo que podríamos llamar el espectro amplio de la derecha. Pero sus pérdidas en el 5 y en el 6 (centro) vienen acompañadas de caídas sustanciales en el 8 (derecha ‘pura’).

En contraste, Cs sigue siendo un partido con una marcada presencia de votantes centristas (5), que es de donde más gana, pero ha absorbido también bastante por la derecha. Más que por la izquierda. Si bien casi la mitad de sus votantes ‘ideológicos’ se mantienen en el 5.

Al mismo tiempo Ciudadanos es percibido cada vez más como un partido de derecha por el conjunto de los votantes. Esto contrasta con la evolución de la distribución de votantes del partido naranja: no se ha hecho particularmente más de derecha en su distribución a pesar de que haya ganado potencia en las franjas de derecha (por lo que decíamos antes: hay muchos más votantes moderados que extremos).

Eso sí: su ‘protuberancia’ a la izquierda del 5 es menor que a la derecha del 5. Al mismo tiempo, en tanto que se le ve como el posible partido dominante y asociado con el PP, es lógico para los votantes de izquierda situarlo cada vez más lejos de su espacio. Igualmente, los del PP que se han pasado de bando o que están pensando en hacerlo tienen incentivos para verlo como más de derecha. Más allá de si sustancialmente se ha movido o no a la derecha en sus posicionamientos públicos, algo en lo que no entro y que dejo abierto a debate, lo que quiero resaltar es que espacialmente esta percepción de Cs como más de derechas tiene una explicación aunque el centro siga siendo la posición más corriente entre sus simpatizantes.

Ciudadanos es, en definitiva, el nuevo eje pivotal del debate partidista en España. Vamos a seguir discutiendo si es de izquierdas, de derechas, de centro, si el centro existe, si no, si qué. Cada uno encontrará su argumento preferido para defender una u otra postura. Exactamente lo mismo que sucedió con Podemos en el ciclo 2014-2016. Que su destino electoral sea el mismo que el de los morados, sin cumplir expectativas, o que por el contrario logren traducir todo esto en votos contantes y sonantes, lo veremos en el futuro.

*Cuando hablamos del centro tendemos a pensar en personas con ideas moderadas, cautas, que deciden su voto de manera cuidadosa. Sin embargo, en tanto que esta posición representa un punto medio (aunque no lo sea aritméticamente, está demostrado que sirve como anclaje mental para los encuestados), lo más probable es que una porción importante de los auto-declarados de centro sean votantes con una aproximación menos sofisticada a la política de lo que nos imaginamos. Sirva esto como advertencia general.