Elites

Titulitis en el gobierno español

6 Abr, 2018 - - @Claveria

 

Estas últimas semanas se ha hablado mucho de los títulos educativos que tienen los políticos españoles. Las irregularidades en la obtención del máster de la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, ha provocado la apertura del debate y la inspección sobre qué títulos tienen o dejan de tener las élites políticas. Ante este escenario, Javier Maroto se ha apresurado en comunicar que en su currículum público constan algunos masters, los cuales no se tendrían que calificar como tal. Ha reconocido que, en realidad, esos estudios no llegan a esa categoría, y sería más fidedigno llamarlos cursos. Anteriormente también algunos políticos se habían tenido que excusar al engrosar ficticiamente su currículum con carreras que no habían acabado: desde Luis Roldán a Joana Ortega, pasando por Juan Manuel Moreno. Por eso, muchos de ellos se curan en salud y ponen “estudios en…”, en vez de “Licenciatura o máster en…”.

Para evitar todas estas irregularidades y falsedades en los curriculums vitaes, el gobierno aprobó la ley 3/2015 sobre la regulación del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado. En ella se detalla que se considerará infracción grave si se falsea o se incumpla los requisitos de idoneidad para ser nombrado alto cargo. Se asume que son idóneos aquellos que reúnan honorabilidad y la debida formación y experiencia en la materia. El incumplimiento de este precepto implicará la destitución en los cargos públicos que ocupen, como también se les prohibirá ser nombrados para ocupar un alto cargo durante un periodo de entre 5 y 10 años. A Cristina Cifuentes, de momento, no le aplica esta normativa, ya que solo se ven sujetos a ella los Ministros y Secretarios de Estado, como todos aquellos cargos dependientes del gobierno.

Que estas medidas se focalicen en los miembros del gobierno tiene su lógica. Se diferencian dos tipos de políticos: los electos y los nombrados. Son dos tipos de políticos que compiten por instituciones diferentes, las cuales tienen lógicas opuestas. Los electos son elegidos por la ciudadanía para que sean sus representantes en las instituciones. Aunque el nivel educativo tendría que jugar un papel menos relevante en estos puestos, en la última legislatura un 94% de los diputados había obtenido un título universitario. En cambio, los políticos nombrados son escogidos por una única persona, para realizar una tarea especializada y mucho más concreta. Es importante centrarse en estos últimos cuando hablamos del nivel educativo de los políticos porque son éstos los que tienen una mayor incidencia en la elaboración de las políticas públicas.

¿Existe titulitis en España? ¿En qué posición se encuentra respecto a otros países europeos? Los ministros de España tienen un nivel educativo muy por encima de la media de los países europeos. No es una cuestión baladí, ya que, muchas veces en las investigaciones se asimila y se equipara la calidad de los políticos al nivel educativo alcanzado por los mismos (pero eso es otro tema).  ¿Por qué España está por encima de la media? ¿cuáles son los factores?

 

El principal factor institucional que explica esta situación es: el tipo de reclutamiento que adopta cada país para escoger el gobierno. Podemos distinguir a grandes rasgos dos tipos de reclutamiento a fin de seleccionar el ejecutivo el especialista y el generalista. El primero, lo que la literatura llama sistema especialista, este sistema lo adoptan países cuyos ministros son seleccionados por su especialidad, independientemente de que hayan pasado antes por el parlamento o por posiciones de poder dentro del partido. España entraría dentro de este modelo, ya que sólo un 30% de los ministros provienen del parlamento. En segundo lugar, nos encontramos con el sistema generalista, este sistema lo tienen aquellos países cuyos ministros son elegidos de entre los parlamentarios, por tanto, si alguien quiere ser ministro, antes tiene que ser elegido en la cámara baja. El máximo exponente de este tipo de reclutamiento es el Reino Unido y los países de la Commonwealth, donde todos los ministros nombrados deben pertenecer al Parlamento.

Esto incentivará a que haya perfiles de políticos distintos y, por tanto, niveles educativos distintos, en función del tipo de reclutamiento que se lleve a cabo. Tal y como hemos adelantado, el líder del ejecutivo de los sistemas especialistas tiene un grupo más grande para seleccionar los ministros, ya que no tienen que circunscribirse a aquellos que sean parlamentarios. Por tanto, este sistema incitará elegir como ministros a individuos especialistas en su ámbito y, por tanto, personas con carreras exitosas y muy formados en su área de gestión. En cambio, el primer ministro de los países generalistas se ve mucho más restringido, teniendo que escoger entre los parlamentarios, estos han llegado a estas posiciones por haber estado miembros activos en el sí de su partido (ya se sabe, quien está más horas dentro de una institución, se ve promocionado). Esto no incentiva mucho que los políticos de los sistemas generalistas tengan unos niveles educativos elevados.

El primer gráfico muestra esta relación: mientras en los sistemas especialistas tienen un nivel muy elevado de ministros que poseen un máster o doctorado (45%), en los sistemas generalistas este porcentaje es menor (27%). Si los desagregamos por países se observa que un 55% de los ministros españoles cuentan con un máster o postgrado. Un 70% de los ministros de Portugal tienen esos títulos, el 75% de los ministros fineses cuenta con ese nivel educativo o un 43% de los ministros de EE.UU. En cambio, en los países generalistas, como Reino Unido, solo un 27% de sus ministros han alcanzado un máster o doctorado, Bélgica llega hasta 28% o Italia cuenta sólo con un 9%.

 

Por otra parte, podemos pensar que la ideología de los gobiernos también puede jugar un rol importante en el tipo de perfil de ministros que se seleccionan. Asumiendo que los partidos de izquierda primen un mayor grado de representación con la sociedad y los de derechas una mayor “tecnocracia”, pero tal y como se observa en el gráfico, prácticamente no hay ninguna diferencia respecto al nivel de estudios.

Según los documentos oficiales, los ministros españoles tienen un nivel educativo alto y especializado, sobre todo comparado con sus homólogos europeos. El sistema institucional donde estamos insertos, sistema especialista, incentiva a elegir gente muy preparada, al menos en su campo de especialización. Sin embargo, ahora quedará la duda si ese nivel educativo que poseen es real o fruto de la inflación artificial del currículum. Por el bien de mi tesis espero que sea la primera.