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Cataluña ante al apagón demoscópico: qué nos dicen los mercados de predicción

18 Dic, 2017 - - @bertous

El artículo 69 de la LOREG prohíbe desde el viernes divulgar encuestas y sondeos sobre las elecciones catalanas del próximo 21D. Esto, como bien apuntan los críticos, introduce un elemento de desigualdad: las encuestas se siguen realizando durante estos días, pero solo tienen acceso a ellas partidos, empresas y medios. Lo que ocurre es que tienen prohibido publicarlas y, por lo tanto, los únicos que se exponen al apagón informativo son los ciudadanos.

Al margen del debate en torno a esta medida, podemos extraer una conclusión muy clara de las encuestas publicadas hasta el momento. Hay dos bloques (independentistas y no independentistas) bastante empatados, con los “comunes” como árbitros, en el que las escasas transferencias que se están produciendo en las últimas semanas son intrabloque. Ante un escenario de alta polarización con resultados tan igualados entre dos bloques bastante estancos, la clave no es tanto la conversión sino la movilización. Dicho con otras palabras, lo que probablemente decantará el resultado del 21D es la capacidad que tenga cada partido o bloque de sacar de la abstención a todos sus posibles votantes. A esto, además, apunta la estrategia electoral diseñada por los partidos en esta campaña (sin ir más lejos, el eslogan para estas elecciones de Ciutadans es ‘Ara si votarem’). Más que de convencer a los votantes del otro extremo, en estas elecciones los partidos aspiran a convencer a todos los propios.

¿Pero cuál será la tasa de participación de las próximas elecciones? Esta pregunta esencial, sobre todo en estas elecciones, es la que clásicamente cuesta más responder a las encuestas. Estas suelen ofrecer un resultado demasiado alto (un 84.6% en estas elecciones según la encuesta preelectoral del CIS) por un problema de deseabilidad social. Dado que lo socialmente aceptado es votar, aunque no tengan intención de hacerlo, los entrevistados prefieren decir que sí lo harán. La incertidumbre es especialmente alta en estas elecciones. Principalmente, porque, según la misma encuesta, nos encontramos por primera vez ante un margen de más de un millón de votantes entre los que dicen no tener decidido aún el voto y los que aseguran que van a votar, y entre estos lo más probable es que haya muchos abstencionistas.

Ante este escenario tan desfavorable para las encuestas, una herramienta puede surgir como una solución complementaria: los mercados de predicción. No solo porque no hay ninguna norma que prohiba su publicación en los últimos días antes de las elecciones, sino porque sabemos que para agregación de expectativas funcionan especialmente bien. En la Universidad de Zúrich, Oliver Strijbis y yo, pusimos hace unas semanas uno en marcha. El mecanismo es sencillo: seleccionamos más de 200 participantes muy informados sobre política (la mayoría de ellos profesores y alumnos de ciencias sociales de universidades españolas) y les entregamos diez euros transformados en puntos. Con estos puntos, los jugadores pueden especular en dos mercados: en uno tienen que intentar predecir cuál será el/la próximo/a president/a de la Generalitat y en otro cuál será la coalición gobernante. Con todo, durante el transcurso de la campaña, los participantes han intercambiado acciones (y siguen haciéndolo) con el objetivo de acertar el resultado (y maximizar sus beneficios económicos, claro), como en cualquier otro mercado de valores. Tanto en el caso del próximo/a president/a como en el caso de la futura coalición gobernante se trata de una agregación de probabilidades que los participantes hacen en base a la información que reciben de encuestas, de elecciones precedentes, noticias y posibles reacciones a eventos electorales. Al mismo tiempo, los participantes agregan la posible participación, los resultados esperados de cada partido y la política de pactos que estos pueden seguir. Los estudios realizados hasta el momento avalan el acierto de estos mercados electorales.

La información más impactante que arroja el mercado de predicción hasta el momento es la poca volatilidad de los resultados esperados desde que se inició el mercado a principios de noviembre. Suele ocurrir que mientras las encuestas responden con gran sensibilidad a todos los eventos, por su configuración, los mercados saben discriminar aquellos eventos electorales que alteran las preferencias políticas de los que no.

 

 

En el mercado que pregunta por el/la próximo/a president/a, el candidato de ERC se ha mantenido bastante estable en cabeza con una probabilidad de ser president en torno al 53%. La batalla por la segunda posición sí ha estado más disputada. Puede apreciarse como en los momentos en los que aún se discutía si se iba a reeditar una lista como Junts Pel Si, las probabilidades de que un candidato de PdeCat* (es decir, Puigdemont) fuese president eran altas. En las últimas semanas hemos asistido a una subida modulada de las acciones que apuestan por Iceta (o cualquier otro candidato del PSC) y a una subida de Ciutadans que se sitúa en solitario sobre el 20%.

 

 

Si nos centramos en la gran pregunta de estas elecciones -¿qué tipo de gobierno tendrá Cataluña después del 21D?-, el mercado de predicción sitúa desde el inicio como resultado más probable (sobre el 45%) un gobierno independentista sin el apoyo de Catalunya en Comú (CeC). El siguiente resultado más probable había sido estas últimas semanas, también de forma estable, un gobierno independentista apoyado por los “comunes”. Sin embargo, desde que hace unos días empieza a hablarse con más intensidad de la posibilidad de que se produzca un gobierno transversal “de izquierdas”, la opción “Otros” se encuentra también en torno al 20% de probabilidad. Con los datos del mercado parece bastante improbable un gobierno “constitucionalista” (o no independentista) en solitario (12%) y mucho menos uno apoyado por CeC (1%).

Así las cosas, mientras las encuestas se han congelado, el mercado de predicción sigue activo hasta el último día. ¿Ocurrirá algún evento en los últimos días de campaña que añada incertidumbre el resultado? Nos mantendremos atentos al mercado.