Política

Sediciosos y el futuro que todos conocemos

17 Oct, 2017 - - @egocrata

Este artículo, probablemente, no servirá para nada.

La prisión preventiva para Jordi Sànchez y Jordi Cuixart es uno de esos eventos (otro más) ante los que podría escribir la más bella de las historias y no cambiaría nadie de opinión. Por mucho que cite el artículo del código penal sobre sedición, haga referencia a las noticias sobre la convocatoria de las manifestaciones del 20 de septiembre, señale como actuaciones parecidas en otras democracias avanzadas acaban en actuaciones judiciales similares, e invite a todo el mundo a leer en detalle el bien fundamentado auto judicial sobre la materia, ningún independentista convencido va a dar a mi argumento el más mínimo beneficio de la duda.

No importa que Sànchez y Cuixart lleven meses alardeando de que querían romper la ley. No importa que vayan a compartir espacio con Jordi Pujol Ferrusola, Ignacio González o Gerardo Díaz Ferran, entre la larga lista de políticos y empresarios antaño todopoderosos que se están comiendo una ración de independencia judicial y estado de derecho en Soto del Real. El debate, para llamarlo de algún modo, es imposible.

Me limitaré, entonces, a unas cuantas notas difusas sobre hacia dónde vamos desde aquí, y qué podemos esperar las próximas semanas.

a. Se está aplicando la ley

Uno puede estar de acuerdo o no con la existencia del delito de sedición o la causa independentista, pero lo cierto es que el tipo penal parece escrito exactamente para la clase de comportamientos descritos en el auto judicial. No hablamos de subirse a un coche de la guardia civil y decir cosas bonitas sobre libertad del pueblo y pacifismo, sino de un esfuerzo organizado para obstaculizar un registro hecho bajo orden judicial. Ese registro puede parecer justo o injusto, pero era una actuación legal, y obstaculizarla era delito. Sánchez y Cuixart poco menos que alardearon de hacer exactamente eso ante las cámaras todo el santo día.

La prisión preventiva, además, está dentro de los supuestos del derecho. Sànchez y Cuixart son activistas profesionales (y admiro profundamente lo buenos que son en su trabajo) que han dicho, por activa y por pasiva, que es hora de desobedecer la legalidad y proclamar la independencia. Dado que animar a desobedecer la legalidad es sedición (de nuevo, el tipo penal es el que es) y su trabajo consiste en movilizar a activistas a romper la ley, el supuesto de posible reincidencia era más que aplicable.

Es fácil decir que esto es políticamente tóxico, la ley injusta, que favorece a los independentistas, o todo lo que uno quiera. Ahora hablamos sobre ello. Pero desde luego, lo que hemos visto hoy no tiene nada de excepcional o ilegal.

 

b. El delito de sedición podría haberse evitado fácilmente

De nuevo, esto es independiente sobre si el delito de sedición es válido, la desobediencia civil aplicable o si la secesión es una causa justa o no. La ANC y Omnium podrían haber llamado a movilizarse en Plaça Catalunya o en Plaça Universitat, montar el número a dos calles de distancia de la consejería y no bloquear la salida de agentes judiciales. Eso hubiera sido una manifestación no autorizada que hubiera acabado en un par de multas, y santas pascuas. Los organizadores, sin embargo, decidieron convocar las concentraciones delante de los edificios públicos. Quizás no eran conscientes sobre el riesgo que corrían, pero no conocer la ley no exime a nadie del cumplimiento de la misma.

c. Sànchez y Cuixart seguramente están encantados de haber acabado así

No que lo vayan a decir en voz alta, pero eso es lo que querían: ser mártires. La estrategia de los independentistas, según su propia hoja de ruta, es alentar el conflicto, y estas detenciones son exactamente la clase de choques que creen que les puede otorgar legitimidad. Forma parte del elaborado ritual de la confusión del independentismo; creen que les refuerza.

d. Recordatorio: la ANC y Omnium representan a “media” Cataluña

Esto no es un conflicto entre Cataluña y España. Esto es, por encima de todo, un conflicto entre catalanes que quieren la secesión y catalanes que se oponen a ella. Que el primer grupo sea mucho más ruidoso no significa que el segundo no exista. La legalidad que está aplicando el tribunal es apoyada por muchos catalanes que están hasta el gorro que Sànchez y Cuixart insistan en decir que Cataluña son ellos.

e. Sospecho que todos conocen el final de esta historia

O al menos, lo que va a suceder los próximos meses.

  1. El gobierno central invocará el artículo 155.
  2. El gobierno de la Generalitat, la ANC y Omnium responderán con algún rebuscado acto ambiguo-simbólico-patriótico para llamar la atención, pero no responderán a Rajoy.
  3. Esperanza Aguirre o algún pariente ideológico suyo dirá algo muy facha. Los independentistas dirán que representa a toda España.
  4. El gobierno central activará el 155, porque no tendrá más remedio. La aplicación será torpe y confusa, porque esto es España y las cosas las hacemos así.
  5. Los independentistas saldrán a la calle a protestar, porque es lo que hacen siempre.
  6. La Generalitat o los partidos que acaban de perder el control sobre ella llevarán la resolución del senado sobre el 155 al constitucional, Estrasburgo y el tribunal de competición de la FIFA para litigarlo todo. Algunos artículos serán tumbados, ya que estamos en terreno inexplorado. Eso les servirá para aullar sobre dictaduras y movilizarse, creyéndose muy listos.
  7. Nadie cambiará de opinión.
  8. El gobierno central, vía su representante en la Generalitat, se las apañará para convocar elecciones autonómicas de un modo u otro. Seguramente también litigaremos esto ocho veces. Si tenemos suerte, votaríamos antes del final de la legislatura. Si no tenemos suerte, estaremos con abogados, manifestaciones y victimismo variado hasta el 2019.
  9. Tras una campaña electoral fea, desagradable y llena de gestos patrióticos y aplausos a los mártires de la causa, los catalanes votarán por un parlamento que será esencialmente idéntico en su composición al salido de las elecciones del 2015, sólo que con más ERC y menos CUP y Demòcrates. Esto será porque la sociedad catalana está dividida, y en el fondo nos gusta joder.

Lo más probable entonces es que ERC dirá que eso legitima la independencia e intentará formar gobierno otra vez, el PP dirá que no, etcétera. La UE o bien enviará tropas para soltarnos a todos collejas y que les dejemos en paz, o bien nos echará de la unión para que les dejemos en paz.

Con suerte, los políticos de ambos bandos entenderán que están haciendo el idiota seis años después de que el resto del país llegáramos a esa conclusión, y negociarán un acuerdo a medio camino entre el status quo y la secesión que no hará feliz a nadie.

En el fondo, es lo que comentaba Pablo el otro día: el problema que existe en Cataluña es menos de dialogo y más de las restricciones internas dentro de cada bloque. Nadie en el secesionismo tiene ahora mismo interés en destensar por temor a llevarse las culpas del fracaso cuando lleguen las inevitables elecciones. Todos saben que no habrá apenas transferencia de voto entre bloques (no habrá militantes socialistas agradecidos que premiarían a ERC con su voto si se moderase), así que están compitiendo entre ellos, y no puede dar imagen de blandos.

En el lado unionista, todos saben que los independentistas están atados al mástil de un programa de máximos a corto plazo, así que nadie tiene incentivos para dar un paso adelante y ofrecer un referéndum cuando sólo quieren hablar de secesión. Seguirán con el 155  con cierta resignación, y esperarán a las urnas. Podemos seguirá, mientras tanto, con su postura equidistante porque saben que en el unionismo sí hay un electorado a favor de la moderación, aunque sospecho que es menor de lo que ellos creen.

Lo que queda claro, me temo, es que vamos a estar metidos en este día de la marmota de debates estériles hasta que tengamos elecciones. La única incógnita es si los políticos de uno y otro lado, especialmente los independentistas, seguirán tirando la cuerda hasta provocar una fractura social real, o entienden finalmente que no se puede ganar a cualquier precio. Como antes votemos, mejor, pero no soy optimista.