Horarios

Los españoles tampoco trabajan mucho más que los europeos

6 Sep, 2017 - - @MartinOlalla_JM

Quiero contarles varias cosas que han sucedido desde finales de julio y que han podido pasar desapercibidas en medio del querido mes de agosto y que tienen un nexo común: un artículo que he dejado publicado en arXiv donde resumo, en lenguaje científico, muchas de las cosas que he ido contando aquí en Politikon en esta larga serie. En su interior hay una gráfica nueva que quería describir aquí. La gráfica (la número 5 del artículo) muestra la relación entre la latitud y dos actividades humanas: la jornada laboral y el sueño diario. La latitud (o la duración del día invernal) es una variable de control de la que se pueden extraer interpretaciones muy interesantes. La gráfica es esta:

A la izquierda la duración de la jornada laboral diaria frente a la duración del día invernal como variable de control. Se muestran tres conjuntos de datos de origen diferente. A la derecha lo mismo con el sueño diario para trabajadores y población general. Las etiquetas de los países se corresponden con la norma iso-3166-1 alpha 3.

He hablado ya mucho del sueño diario y solo voy a hacer un apunte. Este verano tuve la dicha de ser invitado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo a una mesa redonda sobre hábitos horarios dentro de un curso sobre aspectos fisiológicos del sueño. Allí coincidí con Ignacio Buqueras, anterior presidente de Arhoe y ahora, creo, presidente de honor. Además de participar en la mesa redonda el señor Buqueras dio una conferencia y en ella pude preguntarle qué estudio le permitía afirmar que los españoles duermen 53 minutos menos que los europeos. El señor Buqueras ha propagado este dato profusamente por los medios de comunicación y también lo sostuvo en el Congreso de los Diputados (véase la página 63). La respuesta del señor Buqueras fue vaga: estudios. Quedó en mandarme la información por correo electrónico. Cuando la reciba les informaré.

Mi intención inicial con esta gráfica era comentar la relación entre la duración de la jornada laboral y el día invernal pero, además, este mes de agosto un tweet de Jesús Alfaro me avisó de un artículo publicado en Cinco Días cuyo título era Por qué en España se trabajan más horas que en el resto de Europa. Un título tan parecido al «los españoles duermen menos que los europeos». Con las cautelas debidas a que no soy economista, ni laboralista, ni sociólogo tengo algo que decir al respecto.

He analizado tres conjuntos de datos relacionados con la duración de la jornada laboral. No le presté mucha atención a este dato porque no era polémico y porque los datos de las encuestas de uso del tiempo (no muchos, círculos sólidos en las figuras) no permitían decir gran cosa. Para el sueño esos mismo datos sí permitían decir algo: que era muy dudoso que durmiéramos 53 minutos menos que los europeos. Recuerden que estos datos son anteriores a 2010.

Después, casi por acreción, han llegado más conjuntos. Primero los datos de la página web Hetus (círculos huecos), que también provienen de encuestas de uso del tiempo y que contiene datos anteriores a 2005. Finalmente, mientras escribía el artículo que he señalado al principio, recordé la entrada que hice sobre la productividad cuando aprendí que Eurostat hace públicas sus estupendas estadísticas. Y efectivamente hay al menos una relacionada con la jornada laboral. He usado el conjunto de datos cuyo nombre en inglés es Average number of usual weekly hours of work in main job . Este conjunto de datos da la jornada laboral semanal, un dato mucho más interesante que la jornada laboral diaria (ojalá también hubiera estadísticas de sueño semanal). Lógicamente las encuestas de uso del tiempo son diarias. Para comparar los conjuntos he considerado una semana laboral de cinco días. Probablemente la semanal laboral media sea algo mayor que cinco días, pero creo que no mucho mayor. El error no es relevante para el análisis que voy a hacer.

Si observamos la figura vemos que la jornada laboral dura en la mayor parte de los casos entre siete y ocho horas diarias (35/40 horas semanales). Hay casos muy extremos como Turquía (TUR, por la banda superior) y Países Bajos (NLD, por la banda inferior). La etiqueta de un país solo se muestra una vez y sus datos aparecen apilados verticalmente ya que la variable X (latitud o duración del día invernal) no cambia. Así si buscan la etiqueta de España (ESP) verán los tres datos apilados encima de ella. No hay mucho problema con estas (no tan grandes) diferencias ya que el dato de Eurostat difiere metodológicamente de los obtenidos a partir de encuestas de empleo del tiempo. Además la variable tiempo también desempeña un papel siendo las encuestas de empleo del tiempo anteriores a los datos de Eurostat.

Uno puede quedar satisfecho con la explicación, creo que habitual, de que la duración de la jornada laboral se sitúa entre siete y ocho horas. Por comparación el sueño diario se sitúa en ese rango para los trabajadores y en la banda superior para la población general. Incluso se admite el ideal 1/3,1/3,1/3 de día dedicado a sueño, trabajo, resto. Un tercio de día es justamente ocho horas. Sin embargo creo que es fácil advertir que los datos de la jornada laboral se disponen de una forma peculiar, diferente de los datos de sueño diario. Y se disponen de esta forma peculiar porque variable de control es la duración del día invernal y no otra.

En la siguiente figura he «modificado» la gráfica de la izquierda y he introducido líneas que relacionan de forma natural la duración de la jornada laboral con el día invernal. No las he puesto en la primera figura simplemente para que vieran los datos de duración de la jornada laboral en crudo, sin la guía visual que proporcionan estas líneas.

A la izquierda la duración de la jornada laboral diaria frente a la duración del día invernal como variable de control. Las líneas inclinadas contextualizan la duración de la jornada laboral en relación con la duración del día invernal. Se muestran tres conjuntos de datos de origen diferente. A la derecha la relación entre productividad y jornada laboral.

Otra vez tengo que advertir que las líneas de la subfigura de la izquierda no son líneas de tendencia. No marcan necesariamente una relación causal entre la duración del día invernal y la duración de la jornada laboral. Más bien son líneas que contextualizan la duración de la jornada laboral en relación con la luz ambiental. La mayoría de datos por debajo de 55° entran dentro de la banda limitada por una jornada laboral que dura entre 30min y 90min menos que el día invernal. Así la mayoría de los trabajadores puede entrar a trabajar de día y se salir de noche, o al revés. Pero no están obligados a entrar y salir de trabajar de noche. Esa penitencia queda reservada para países con una latitud mayor de 55° donde la duración de la jornada laboral excede entre 60min y 120min a la duración del día invernal sin que sea más larga. Y aunque no tengo datos parece razonable que conforme nos acerquemos al Ecuador el día invernal pierda relevancia ya que su duración (unas doce horas) es suficientemente mayor que cualquier jornada laboral estándar. De hecho hablar de «invierno» en la zona tropical es ridículo tanto meteorológicamente como en relación a la duración de la luz ambiental.

Aunque estas líneas no impliquen necesariamente una causación sí parece evidente que muestran una relación, tal vez elemental, entre trabajo y condiciones ambientales de luz. La luz artificial indudablemente condiciona la vida moderna pero no hasta el punto de hacer desaparecer nuestras preferencias naturales por la luz diurna. Así ciertos sectores económicos son sensibles a este tipo de luz tanto de forma activa (en tanto que los trabajadores son sensibles a la luz diurna) como en forma pasiva (en tanto que los clientes son sensibles a esa luz). No es raro que esas preferencias sigan dejando huella en los valores medios. Anteriormente ya había hablado de estas huellas en relación con la amplitud de la jornada laboral y cómo correlacionaba su tercer cuartil con la duración del día invernal (figura).

Un corolario de esta descripción es que los países cuyos días invernales son más largos tienden a producir jornadas laborales más largas. Toda vez que solemos compararnos con el norte de Europa esto suena, de nuevo, a una maldición sureña, condicionada ambientalmente. No quisiera que se viera así. Simplemente trato de señalar que el dato español en estas gráficas no desentona del resto. Si la jornada laboral en España durara lo que dura la neerlandesa (seis horas; no me pregunten cómo hacen, no lo sé) sí estaríamos en una situación anómala. La anomalía sería que nuestra jornada laboral media duraría tres horas menos que la luz de cualquier día del año. Para eso, más que regular la jornada laboral, quizá habría que articular la forma de impedir que las personas más activas no pudieran exprimir las oportunidades que les da la luz ambiental.

La idea de que los países menos polares producen el dato más adverso (jornada laboral más larga) también apareció cuando analicé la productividad. Para los países EU15 (la Unión Europea antes de la ampliación al este de 2004) a mayor latitud suele corresponderse mayor productividad (figura). Intuitivamente, al menos para el profano, debe existir una relación entre jornadas laborales largas y productividad baja… si quiera sea por una relación biológica con el cansancio.

Por eso muestro en la subfigura de la derecha la combinación de ambos datos (referidos a 2014) según Eurostat. Efectivamente, y salvo excepciones, cuando hablamos de productividad hablamos de duración de la jornada laboral. En este tipo de gráfico que oculta la posible relación de la jornada laboral con fenómenos naturales como la duración del día invernal.

En esta subfigura he destacado con una línea horizontal y otra vertical el dato español. Es una división arbitraria ma non troppo. La productividad española en 2014 es casi idéntica a la del conjunto EU28 y la duración de la jornada laboral española en 2014 (37h55m semanales) es menos de un 2% superior al dato de EU28 (37h12m semanales). Así el dato español divide en dos mitades a Europa: a un lado la menos productiva y con jornada laboral más larga, donde se sitúan países del otro lado del telón de acero y también Grecia (GRC) o Portugal (PRT); al otro lado los países más desarrollados, con quienes nos gusta compararnos y converger. Pero incluso dentro de este cuadrante el dato español no es significativamente disonante: las diferencias de duración de la jornada laboral con países cercanos en valor son también del orden de un 2%: unos diez minutos diarios.

En la última figura muestro la evolución de la relación productividad/jornada laboral desde el año 2008 hasta el año 2014. Es fácil ver la disminución del jornada laboral en España (más de una hora). Es más difícil percibir cómo la productividad española se ha acercado a los valores del segmento más alto (la productividad está medida siempre en relación con el valor EU28 del año correspondiente y por eso el eje X de las dos gráficas no puede compararse directamente).

Comparativa de la gráfica de duración de la jornada laboral frente a productividad para los años 2008 (izquierda) y 2014 (derecha).

La reducción de la jornada laboral es aún mayor si comparamos con los datos de 2016. En el siguiente cuadro listo valores de la jornada laboral semanal en países seleccionados de Europa tanto en 2016 como en 2008 (los extremos del fichero de Eurostat) y la diferencia entre ambos. Salvo en Portugal el resto de países ha conseguido reducir su jornada laboral. La reducción mayor ocurre en España. Es significativamente mayor: sus 84 minutos son más del doble que el resto de valores salvo EU-15 y Francia. En el conjunto de países analizados por el fichero de Eurostat solo Chequia (CZE), Austria (AUT) y la Antigua República Yugoslava de Macedonia (MKD) han reducido su jornada laboral en mayor cantidad.

País Duración de la jornada laboral semanal
2016 2008 Diferencia
Portugal 39h24m 39h00m +00h24m
Grecia 42h18m 42h24m -00h06m
España 37h42m 39h06m -01h24m
Francia 37h18m 38h06m -00h48m
Alemania 35h06m 35h36m -00h30m
Países Bajos 30h18m 30h48m -00h30m
EU-15 36h18m 37h06m -00h48m
EU-28 37h06m 37h48m -00h42m
Duración de la jornada laboral semanal para los años 2016 y 2008, así como la diferencia entre ambos, para países y conjuntos de países seleccionados. Fuente: Eurostat lfsa_ewhun2.tsv

No puedo terminar la exposición hacer mención al dato portugués y al huso horario. Tanto en términos de productividad como en términos de duración de la jornada laboral como en términos de fecundidad nuestro vecino produce datos peores. No tomen esto como un comentario lusófobo ni, tampoco, como contrario a la hora de Londres que emplean en Portugal; es, simplemente, un nuevo recordatorio (no pedido en este caso: soy como el escorpión subido a lomos de una rana) de que el huso horario no influye, no puede influir, en los problemas de la vida cotidiana.