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La legislatura que se nos viene

29 Jun, 2016 - - @kanciller

El fracaso estrepitoso de las encuestas ha sido lo más comentado estos días y, sin duda, hay que abrir un proceso de reflexión sobre lo que ha ocurrido. Yo mismo asumo mi parte de responsabilidad por no haber puesto más énfasis en la incertidumbre demoscópica y haber hecho algunos análisis con demasiada rotundidad. Hay que hacer propósito de enmienda. Sin embargo, la polvareda levantada estas sorpresivas Elecciones Generales corre el riesgo de que no reparemos en algunas cuestiones que marcarán el devenir de la política española en los próximos años.

1. Partido Popular, la mayor minoría

El bipartidismo ha recobrado vigor en estas elecciones y eso ha sido esencialmente gracias al importante crecimiento de los populares. PP y PSOE suman hoy el 55% de los votos – bien lejos de 2008 cuando eran el 84%, pero más del 50% del 20D. El Partido Popular es el único que ha crecido estas elecciones, engrosando unos 700.000 votos y llegando a los 137 escaños, con lo que es normal su sensación de claro vencedor. Pero cuidado, es la segunda mayoría parlamentaria más minoritaria que logra el primer partido en unas elecciones desde 1977.

Esta fragilidad parlamentaria hace que vaya a ser un verdadero calvario para los populares no sólo superar la investidura, sino también ser capaces de gobernar. Si Aznar aprendió a hablar catalán en 1996 fue porque empezó de menos a más – la absoluta llegaría la siguiente legislatura. Ir de más a menos es  algo más difícil – se han quemado muchos puentes entre 2011 y 2015. Además, una curiosa paradoja es que con o sin sorpasso no cambia demasiado la previsión del gobierno resultante: uno débil encabezado por el PP.

2. Gobierno ¿en qué forma?

La iniciativa para formar gobierno le debe corresponder al partido que ha crecido, lo que coloca la pelota en el tejado del Partido Popular – a diferencia del 20D, difícil inhibirse de ser el formador. Lo más previsible es que primero se siente con Ciudadanos (32 escaños) y luego vea por dónde expandir sus apoyos. La paradoja de estas elecciones es que toda formación de gobierno pasa por el PP pero su resultado ha reforzado justamente al principal escollo: Mariano Rajoy. Asumamos que el PP insiste en que sea su candidato. Es muy posible que haya un pacto de investidura con Ciudadanos pero esto hace más probable un gobierno en minoría y no en coalición minoritaria – creo que sería más complicado para Albert Rivera justificar ser vicepresidente de Rajoy.

Sólo la retirada del candidato popular podría hacer más sencillo un gobierno PP-Cs, que sería 169 diputados, y podría intentar gobernar más cómodamente (aunque aún alejaría más a los partidos nacionalistas y les siguen faltando 7 escaños). En todo caso, a continuación le correspondería al PP mover para conseguir la abstención de otros grupos. Por lo tanto, hoy asignaría algo más de probabilidades a un gobierno en minoría de Rajoy, lo que ellos mismos ya contemplan.

3. Que viva el parlamentarismo

Hoy recuerdan muy bien Roger Senserrich y Victor Lapuente que el Congreso de los Diputados va a ser clave porque estamos frente a un gobierno débil. Desde ahora el parlamento se va a convertir en un contrapoder efectivo y vamos a ver como mociones, presupuestos y proyectos de ley del gobierno son derrotados en el Pleno. Por eso importa no sólo darle más medios para que haga mejor su trabajo y vele por el cumplimiento de los pactos, también fijarse bien en quienes tienen los puestos clave de la cámara. Las Cortes se abrirán el día 20 de julio y desde ahí habrá que elegir al presidente del Congreso, la mesa, los grupos y las comisiones.

Atención porque esto es importante; ningún bloque va a tener total capacidad para imponer su voluntad en la cámara y las mayorías van a ser variables según la votación. En la pasada legislatura la presidencia la tuvo el segundo partido ¿La recuperará el PP, la conservará el PSOE o la ganará Ciudadanos? No es un tema menor para darnos pista sobre por dónde van los tiros.

4. Si saben pactar, gobierna San Jerónimo

Si asumimos que el gobierno será débil y que el Congreso está fragmentado, va a ser posible hacer una legislatura bien diferente a la que el PP planea. Si Ciudadanos y Podemos son capaces de superar su vetos mutuos para ponerse de acuerdo en temas esenciales con el PSOE, si Ciudadanos además no entra en el gobierno, se puede venir un juego interesante. No es ya que los populares suden la gota gorda para sacar adelante cada ley, es que pueden gobernarle a la contra en temas, sobre todo, de reformas institucionales. Por poner un ejemplo, en Murcia la ley electoral la aprobaron desde la Asamblea – y el PP se debió sumar.

¿Podrían hacerse cosas? Listado provisional: Comisión de investigación de la Gürtel, despolitizar RTVE, nombramiento CGPJ, reforma justicia, reforma TC, cambio ley educativa, cambio reforma laboral… Siempre será más fácil el acuerdo de la oposición en temas de regeneración que socioeconómicos. Y es verdad, Romanones tiene los reglamentos. Pero ojo, que otros tienen las leyes y algo sí que importan.

5. Tiempos de tribulaciones

Gobernar no va a ser nada fácil en la legislatura que inauguramos. Hay turbulencias en el contexto internacional (Brexit, inestabilidad financieras, la Comisión presionando para más ajuste), tenemos una recuperación económica en precario y problemas estructurales sin afrontar (desde laborales a educativos o de modelo productivo). El previsible gobierno además afronta una legislatura fragmentada con la mayoría de comunidades autónomas en manos de sus rivales. Nadie debería perder de vista este hecho. Gobernar va  a ser muy complicado y el Partido Popular va a tener muy difícil sumar partidos para compartir el desgaste de sus decisiones – algo que todavía hace más probable un gobierno en minoría. Por lo tanto, no perdamos la perspectiva. Lo que se le viene encima a los populares es de aúpa. Veremos si completan la legislatura.