Economía

Cómo no ayudar a quien no tiene

12 May, 2016 - - @egocrata

El Complemento Salarial Garantizado (CSG) fue uno de los puntos de fricción más salientes durante las interminables negociaciones para formar gobierno. La medida es una idea salida del programa de Ciudadanos para ayudar a las familias trabajadoras con menos ingresos, y fue incluida en el acuerdo entre esa formación y el PSOE. Hablé sobre ella con cierto detalle antes de las elecciones, ya que es muy similar al EITC, un programa federal en Estados Unidos. Es una idea estupenda, enormemente redistributiva, que incentiva la incorporación al mercado laboral, reduce el trabajo en negro y es muy efectiva reduciendo la pobreza.

A la gente de Podemos, sin embargo, les pareció muy de derechas, diciendo que su alternativa, la Renta Garantizada (RG), era una idea mucho mejor. En el fondo, era una repetición de esa vieja costumbre de la izquierda española de hacer lo perfecto el enemigo de lo bueno; otra de las excusas del partido para forzar la repetición electoral. Aun así, han hecho a bien de incluir su propuesta en el acuerdo que han firmado con Izquierda Unida, dándome la oportunidad de compararla con el CSG.

La idea detrás de un CSG es bastante simple: dado que algunos trabajos no pagan lo suficiente, el estado complementa el salario con un crédito fiscal o ayuda directa para animarle a ir a trabajar. Un CSG normalmente está estructurado en tres tramos: un primer segmento donde el CSG crece a la vez que el salario, para crear un incentivo para trabajar más horas, un segundo tramo donde la ayuda permanece estable, y un tramo decreciente donde el CSG se difumina poco a poco. Uno puede hacer del sistema más o menos progresivo retocando las pendientes y techo de esta pirámide truncada, pero la idea central (ayudar a que los trabajadores con salarios bajos favoreciendo la participación laboral) es sencilla.

La RG de Podemos e IU es una cosa menos sutil: cualquier familia (perdón, unidad de convivencia; la palabra familia es pequeñoburguesa) que viva bajo el umbral de la pobreza tiene derecho a recibir 600 euros al mes. La cifra aumenta a 810 en hogares con dos miembros, y en un 20% por cada persona adicional hasta alcanzar un máximo de 1290 euros. Contando que un 22% de españoles vive bajo el umbral de la pobreza, es una medida realmente cara. Lo interesante, y digno de señalar, es cuándo y cómo sus receptores dejan de recibirla. Básicamente, porque ni el acuerdo reciente con IU ni el programa electoral para el 20-D lo explican con demasiado detalle.

Por lo que han comentado en notas y artículos de prensa, cuando alguien que está recibiendo la RG encuentra empleo, la prestación se iría retirando de forma gradual. Dado que el umbral de la pobreza en España son 663 euros al mes, esto quiere decir que alguien que esté recibiendo la RG verá una reducción de la ayuda cada vez que tenga un aumento de ingresos. Si empieza a trabajar a tiempo parcial, por ejemplo y gana 500 euros, la prestación debería disminuir supongo unos 300-400 euros, ya que el RG (supongo que) se “extingue” al llegar al nivel de pobreza. En el mejor de los casos, cada euro adicional de ingresos que un trabajador pobre reciba por trabajar más horas le reportará unos ingresos adicionales reales de 10 ó 20 céntimos, según se reduzca la RG. Es decir: a efectos prácticos, el tipo marginal real en su “impuesto sobre la renta”  será de un 80 ó 90%.

El RG suena bien. Es un programa que da dinero a quien no lo tiene; ayuda a los pobres. Tiene buenas intenciones. En realidad, es un programa brutalmente torpe que impone los impuestos sobre las rentas del trabajo más altos a las familias por debajo del umbral de la pobreza. Es un benefit cliff atroz, de los que genera una trampa de dependencia casi inevitable a todos sus receptores. No soluciona la pobreza, sino que crea incentivos para perpetuarla. Como está escrito, es una idea horrible.

Lo más divertido de todo este asunto es que los responsables de Podemos esto lo saben, así que en su programa electoral también incluían un complemento salarial para suavizar la transición del RG a rentas por trabajo. El complemento, sin embargo, no aparece en el acuerdo final porque Izquierda Unida se opone a ello: dicen que es subvencionar trabajo basura. Han conseguido contagiar a Podemos con una de sus peores ideas, cosa que tiene cierto mérito.

La cosa va más allá.  El acuerdo entre Ciudadanos y PSOE, además del CSG, incluía un ingreso mínimo vital con prestación con hijos a cargo que suena sospechosamente parecido a una RG. El pacto entre Sánchez y Rivera, irónicamente, está más cerca del programa electoral de Podemos para el 20-D que lo que ha firmado Iglesias con Alberto Garzón.

Después hablaran de programas.