Internacional

Primary Colors (XII): los dos favoritos

15 Ene, 2016 - - @egocrata

El debate de primarias de ayer en Fox Business, penúltimo ante de los caucus de Iowa, acabó tarde. Los moderadores, en un gesto que demuestra la maldad de Rupert Murdoch, lo alargaron casi media hora sobre el tiempo previsto – 150 minutos de candidatos republicanos hablando sin interrupción sobre lo horrible que es el mundo y lo terriblemente asustados que debemos estar.

Esto quiere decir que es tarde, así que no me voy a alargar demasiado; habrá un artículo más largo sobre cómo andan las primarias (tanto en el lado republicano como en el demócrata, que parece que hay partido), espero, este fin de semana. Ahí van unas pinceladas rápidas:

a. Dos favoritos

Las encuestas de los últimos días se han convertido en una especie de pesadilla hecha realidad para el establishment del partido republicano. Donald Trump se consolida en cabeza de la tabla,  seguido de Ted Cruz.

Sobre Trump no hace falta decir mucho más: es un populista ultraconservador que flirtea abiertamente con el racismo, apelando a los peores instintos del electorado republicano. Ted Cruz, en contraprosición, es un senador licenciado en derecho elecuente, extraordinariamente inteligente y capaz de hablar con lógica y aplomo sobre casi cualquier tema. Para desgracia del partido, es también increíblemente conservador, abrasivo y maleducado, hasta el punto de ser detestado por casi todo el mundo que le conoce. Tanto Trump como Cruz serían candidatos horrendos en unas generales, por mucho que el segundo sea bastante menos ofensivo que el millonario de Nueva York.

Lo que es realmente preocupante para el GOP, sin embargo, no es que estos dos sean favoritos (Cruz va ligeramente por delante en Iowa, Trump en New Hamphire), sino que ninguna de las alternativas «moderadas» parecen poder derrotarle. En una carrera a tres con Rubio, este quedaría tercero lejos de Trump; uno contra uno, pierde tanto con Trump como con Cruz. Simplemente, parece que en GOP actual o bien no hay espacio ni esperanzas de victoria para un candidato moderado, o bien el sector centrista del partido ha fracasado estrepitosamente presentando uno medio decente.

Al paso que van, el establishment va a tener que apretar los dientes y resignarse que Ted Cruz, al que insisto todo el mundo parece odiar de forma visceral como persona, es el único político que puede evitar que Trump destruya al partido desde dentro para siempre. Para que os hagáis una idea, es como si el PP tuviera que presentar a un cruce entre Gallarón , Melendi y Saenz de Ynestrillas para evitar que Jesús Gil sea candidato. No es un lugar agradable.

Que conste, por cierto, que aunque Ted Cruz ideológicamente me parece un cavernícola, el tipo es inteligente de veras, y es un político con un instinto asesino y olfato electoral como mínimo notables. Es un tea partier de arriba a abajo y un mal candidato a las generales, pero es alguien lo suficiente listo como para dar guerra. En vista del lamentable espectáculo del resto de candidatos del GOP, es muy posible que sea su mejor opción.

b. El debate: una batalla a tres

Los moderadores de Fox Business sabían que el público y los comentaristas esperaban una batalla entre Cruz, Trump y Rubio, y no se han cortado en provocarla; el resto de candidatos ha recibido bien poca atención.

Carson, siempre somnoliento, ha dado cuatro o cinco de sus inefables respuestas sin sentido, con el resto de candidatos ignorándole. Kasich, que es el único moderado serio del grupo, ha hablado mucho pero sin llamar la atención. Jeb Bush ha dado otra de sus entrañables mediocridades, criticando a Trump un ratito antes de llevarse una somanta de palos dialéctica y quedarse seco. Christie ha hecho ruido, se ha enzarzado con Rubio en un par de batallitas, pero su insistencia en la bravuconería vacía lo ha dejado sin margen.

De los tres favoritos, la batalla divertida ha sido entre Trump y Cruz, con dos peleas épicas sobre temas completamente irrelevantes. Cruz ha ganado la discusión sobre si es un «natural born citizen» y cumple los requisitos para la presidencia; se nota él que es abogado y Trump no (sí, la ciudadanía de un candidato ha sido un tema de debate). Poco después, Cruz ha hecho el ridículo acusando a Trump de encarnar «valores de Nueva York» (es decir, ser un cripto-progre), sólo para llevarse una tunda cuando este le ha contestado recordándole el espíritu de la ciudad tras el 11-S.

Este segundo intercambio parece que ha desquiciado a Cruz, ya que ha intervenido menos en la segunda mitad del debate. Aún así, ha tenido dos encontronazos por Rubio. El primero, entretenido sólo para la gente que cree que hablar de impuestos es divertido, ha consistido en Cruz explicando su plan fiscal y Rubio acusándole de querer crear un IVA federal. Cruz ha insistido que su propuesta es un «impuesto de tipo único sobre empresas», pero su descripción ha sido exactamente un IVA. Al 1% de frikis en Estados Unidos que conocen la estructura fiscal de los países de la UE les ha parecido fascinante, al resto no.

El segundo encontronazo ha sido un poco extraño. Rubio, casi al final del debate, ha pillado una pregunta al azar sobre inmigración (creo) para girarse hacia Cruz y soltarse una andanada de acusaciones sobre todas las veces que ha votado en contra de gasto militar, a favor de la inmigración y ocho o nueve cosas más. Cruz ha reaccionado con calma, señalado que Rubio ha soltado 11 ataques falsos en su intervención y procedido a contestar tantas cosas como fuera posible en 90 segundos. Es un hueso duro, duro de roer, y no se pone nervioso.

c. El ganador

El consenso en Twitter y en las primeras reacciones post-debate parecen dar a Ted Cruz como ganador. Ha estado en el centro de todas las discusiones del debate, y sólo ha perdido una con claridad (Trump lo ha barrido con el 11-S); ha sido a simultáneamente un populista indignado y un conservador coherente. El odio que atrae de su propio partido le hace un candidato anti-establishment creíble, sin tener que caer en las astracanadas y heterodoxias de Trump.

Aún así, creo que lo de Trump no es cosa de posicionamiento ideológico o estrategia – es algo más primitivo. La mejor respuesta de la noche creo que ha sido suya, cuando se le ha preguntado sobre las críticas que le acusan de estar enfadado. Su respuesta ha sido perfecta para el público de estas primarias: «Estoy enfadado porque el país está mal dirigido. Acepto encantado el manto de la ira».

En debates anteriores, los comentaristas han dado la victoria a un candidato distinto que Trump, una y otra vez. Salvo en un debate (inexplicablemente ganado por Ben Carson con apenas tres intervenciones) el principal beneficiario en las encuestas ha acabado por ser Trump.

Lo que parece claro es quién no ha ganado – Rubio, Bush, Kasich, Carson y Christie. El peor de los mundos posibles para los moderados del GOP continúa, sin que nadie pueda salvarles.

Los caucus de Iowa son de aquí dos semanas.