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La participación electoral no siempre beneficia a la izquierda

20 Dic, 2015 - y - @RamosMa_, @kanciller,

Sigue la noche electoral en directo con Politikon en Cadena SER a partir de las 19:00h. #Politikon20D

 

El ligero descenso de la participación registrado en el avance de las 14.00h ha sorprendido bastante porque va en contra de las expectativas iniciales. En un contexto de alta movilización y mayor oferta política lo esperable es que justamente lo contrario: que la participación electoral suba. Esto es además lo que se veía en las encuestas preelectorales.

Se está especulando sobre a quién pueden beneficiar o perjudicar las variaciones en la participación. En ocasiones se piensa que una alta participación favorece a la izquierda. Sin embargo esto no siempre es así. De hecho, en la literatura especializada no se han encontrado vínculos sistemáticos entre una mayor participación y un mayor éxito de los partidos de izquierda (véase por ejemplo los trabajos de Pacek y Radcliff o Fisher, que comparan resultados electorales de varios países de nuestro entorno). Lo relevante es que la relación entre participación y voto a partidos de izquierda no puede interpretarse en términos causales.

Si nos centramos específicamente en España, es cierto que en 1982 la participación electoral fue de las más altas observadas (79.97%) y en esos comicios el PSOE obtuvo una abrumadora mayoría en el Congreso al conseguir 202 de los 350 escaños en juego. Sin embargo en 1996 también la participación fue bastante alta (77.4%) y en ese caso quien se hizo con el gobierno fue el PP.

Part_voto

En estas elecciones están operando básicamente dos mecanismos explicativos en la relación entre los niveles de participación y el apoyo a partidos según ideología.

El primer mecanismo es el de la competitividad de estas elecciones. Los votantes tienden a acercarse más a los colegios electorales cuando consideran que su voto puede ser decisivo para cambiar el gobierno o, al menos, los partidos que formarán parte del mismo. Es evidente que éstas de 2015 son unas elecciones muy competidas aunque de una manera especial. Todas las encuestas sitúan al PP como el partido con mayor intención de voto, y la mayoría de los votantes piensan que ganará las elecciones. Sin embargo, no es claro quién ocupará finalmente el segundo, tercero y cuarto lugar en número de votos o escaños. Ni tampoco si el PP podrá gobernar apoyándose en otros socios. La oferta electoral ha crecido y en los sondeos no está claro que exista un equilibrio dominante, lo que empuja en el mismo sentido.

El otro mecanismo es el efecto composición. La idea es que una mayor participación beneficiará a los partidos cuyos votantes potenciales sean parecidos a electores desmovilizados. La expectativa es que si los abstencionistas son más de izquierdas, un aumento de la participación se interprete como una evidencia en favor de este tipo de partidos. Sin embargo, como se observa en el siguiente gráfico con datos de encuestas preelectorales, no es claro que ahora la abstención proceda de personas que se autodefinen como de izquierdas.

abst_izda

Sin embargo, sí parece que existe un efecto más marcado en cuanto a la composición por edad de los abstencionistas. Lo que sabemos es que en estas elecciones los jóvenes han mostrado más intención de participar que en comicios anteriores, es decir, que se han abstenido menos de lo que solían hacer. Además, aunque la abstención sigue siendo más alta entre los grupos de edad más jóvenes, estos votantes tienden a optar por partidos nuevos y por tanto parece que la nueva oferta política les habría movilizado. Según este mecanismo podríamos pensar que una mayor participación puede beneficiar tanto a Podemos a Ciudadanos.

Aún queda saber el segundo avance de participación de las 18:00h y el nivel de participación definitivo, incluyendo el voto por correo y el voto procedente del extranjero.