Política

Para diputados cercanos ¿Desbloqueo o sistema alemán?

9 Nov, 2015 - - @kanciller

Aunque el resultado de las próximas elecciones sea incierto, casi con total seguridad se abrirá un debate parlamentario sobre la reforma electoral. Como explicaba Katz, uno de los factores que hace más probable que se produzcan es cuando el gobierno tiene que apoyarse en un socio minoritario perjudicado por el sistema vigente. Por esto mismo, como con seguridad los escaños de Podemos y/o Ciudadanos serán claves la próxima legislatura, habrá una ventana de oportunidad para el cambio.

En general todos los partidos que ya han presentado sus programas llevan alusiones  más  o menos genéricas a facilitar el sufragio, incrementar la  proporcionalidad y “acercar” a representantes y representados. Me voy a centrar exclusivamente en este último punto, lo que se conoce como los efectos intra-partido de los sistemas electorales – es decir, el poder relativo de candidatos rasos/ diputados frente a las cúpulas de sus organizaciones.

En esta materia han aparecido dos baterías de propuestas diferentes: desbloquear las listas o apostar por un sistema electoral mixto (“sistema alemán” para andar por casa) ¿Qué modelo es preferible? ¿Cuál consigue mejor su objetivo? Para intentar contrastar estas preguntas permitidme que os presente a alguien que me vino a ver a casa hace un par de años en la antesala de una maratón electoral.

Hablemos de Kenza

Esta es Kenza Yacoubi, candidata por las listas del Parti Socialiste al parlamento de la región de Bruselas. Su profesión es asistente social, aunque tiene estudios de criminología y es agregada en el senado de Philipe Moureaux, alcalde de Molenbeek-Saint-Jean.  A esta candidata el PS la ha puesto como número 4º de las suplentes, así que con total seguridad no saldrá elegida diputada por el orden de la lista.

 

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Kenza me llamó a la puerta una tarde antes de las elecciones regionales, europeas y federales del 25 de mayo de 2014. Su idea era darse a conocer y contarme algunas de las medidas que tiene el PS en materia de seguridad ciudadana. Puse mucha cara de interés, le di las gracias, y me despedí antes de que pasara a llamar a la puerta del vecino. Esa misma semana, en la entrada del metro, el vice-presidente cristiano-demócrata de la región de Bruselas me asaltó con propaganda parecida a la de Yacoubi. No parecía que la visita del otro día fuese una mera anécdota.

¿Por qué los candidatos tienen este interés en darse a conocer y contarme sus ideas? Todo tiene que ver con el sistema de papeleta que tienen en Bélgica; un sistema de listas desbloqueadas o flexibles. Para aclararnos, este tipo de sistemas son aquellos en los cuales se vota la lista de un partido, de modo que los escaños se reparten sobre esa base, pero los votantes disponen de algún mecanismo para expresar preferencias dentro de esa lista. Es decir, que no es ni un buffet libre de candidatos como son las listas abiertas ni un menú del día inalterable como son las cerradas. Son un menú en el cual hay varios primeros y varios segundos.

Este tipo de modelos son, de hecho, la norma en los sistemas proporcionales de nuestro entorno como Austria, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca, Estonia, República Checa, Eslovaquia o Suecia. Ahora bien, el modelo de la papeleta y de indicar la preferencia puede ser muy diferente – aquí para una clasificación aproximada. Por ejemplo, en Países Bajos sólo se puede marcar a un candidato y es obligatorio hacerlo, en República Checa o Eslovaquia se puede rodear hasta 4 candidatos de la lista opcionalmente mientras que en el caso que nos ocupa, Bélgica, se puede marcar tantos candidatos como se quiera – aunque se sabe que apenas un 10% de los belgas marcan más de cuatro.

¿Qué opciones tenía Yacoubi de conseguir entrar? Miremos la tabla siguiente:

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Pese a que marcar preferencias es opcional en los casos que nos ocupan, es algo bastante empleado por el electorado – en Bélgica entre el 58 y el 66% marca al menos una preferencia en la papeleta. Además, cómo se puede ver, hay barreras internas para promocionar que cambian según el país. Por ejemplo, en República Checa en 2002 un candidato necesitaba obtener el 7% de votos preferenciales para alterar el orden de la lista. En el caso de Bélgica, se trata de una cuota de Droop (el voto al partido/ número de escaños +1). Esto hizo que en 2010 en Bélgica superasen la barrera 35 candidatos y candidatas, un 23.3% del total.

Aunque esto en un principio parecería prometedor para Yacoubi, a la hora de la verdad pocos entran pese a no corresponderle por orden de lista. Por ejemplo, en 2010 entraron 11 diputados imprevistos y los restantes 24 que superaron la barrera hubiesen entrado de todas maneras. Por lo tanto, los diputados que lograron quebrar el orden del partido en Bélgica fueron apenas el 7.3%. Porcentaje modesto en la línea con los de otros países como Suecia o Eslovaquia.

Nuestra candidata lo tiene difícil, aunque no sea imposible, para conseguir hacerse con el escaño. Sin embargo ¿Por qué los candidatos lo siguen intentando pese a sus escasas posibilidades? Es más ¿Por qué hay candidatos que pese a entrar casi seguro por la lista quieren conseguir su voto preferencial? La razón se encuentra en el seno de los propios partidos.

Las organizaciones políticas, en general, tienen poca información sobre cuán populares son los diputados que incorpora en sus listas. Cuando opera con listas abiertas, el candidato lo decide todo pero cuando es cerrada, poco margen hay para saber si tener un ex miembro del JEMAD, un ministro o una diputada que viene de otro partido suma o no. Sin embargo, gracias a las listas desbloqueadas, los partidos sí lo pueden saber al ver qué candidatos son los que consiguen más votos de preferencia.

Esto tiene de facto la implicación de empoderar a los diputados individuales. Tal como está señalando la evidencia más reciente, aquellos que obtienen más votos preferenciales tienen  tendencia a estar en mejores posiciones en la lista de las siguientes elecciones. Las cúpulas saben quién suma y quien resta a las papeletas, y como son aversas al riesgo, prefieren llevar a diputados conocidos y populares. Pero además, los propios diputados tienen más poder interno gracias al aval de los votantes, lo que les permite negociar con más fuerza frente a sus dirigentes su posición futura.

Evidentemente, esto tiene implicaciones sobre cómo se hace campaña y los propios incentivos de los diputados a visibilizar su trabajo.

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Por lo tanto Kenza Yacoubi tiene buenas razones para hacer puerta a puerta, contarme sus iniciativas en delincuencia para el barrio y dejarse ver por su circunscripción. Por ser esa política “cercana” a su elector. Primero, porque si se lo trabaja bien podría terminar de diputada, cosa complicada pero no imposible. Y segundo, que más allá de eso, si consigue un buen puñado de votos preferenciales mandará la señal de que hace su trabajo, mejorando su posición dentro del PS y, probablemente promocionando más arriba en la lista de las próximas elecciones.

Kenza se va a Alemania

Un modelo alternativo para personalizar el voto es el conocido como sistema mixto por el cual un número de diputados son elegidos en distritos uninominales y otros en listas nacionales – aquí para una explicación más concreta. Conviene distinguir muy bien entre los sistemas compensatorios y los no compensatorios. En los primeros, la representación total se asigna en función de los votos a la lista – a efectos prácticos, es un distrito único y hay proporcionalidad total. En los segundos, hay dos tramos de diputados separados entre sí  – luego son menos proporcionales que el anterior. Si se habla del modelo alemán se hace referencia al primer tipo.

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Supongamos por un momento de Kenza Yacoubi es una candidata de los socialistas alemanes (SPD) y en la elección regional tienen un sistema mixto compensatorio ¿Habría llamado a mi casa para hacer campaña? ¿Personaliza el sistema de la misma manera? Lo que nos señala la evidencia disponible es que esto no es así. De hecho, hay razones de pura lógica que señalan que siempre es un nivel de personalización menor que en el caso de unas listas desbloqueadas.

Primero, la personalización de los candidatos solo afectará a los diputados del tramo uninominal, luego a la mitad de la cámara. El resto de diputados son elegidos por listas cerradas y bloqueadas, así que se comportarán con los mismos incentivos que siguen hasta ahora los parlamentarios españoles. Segundo, que la personalización, en todo caso, afectará esencialmente a los partidos grandes, porque son los únicos capaces de ganar en un distrito uninominal. Como los del resto de partidos entran por la lista, los diputados de los Verdes, Liberales o Die Linke no tienen demasiadas razones para llamar a mi casa.

Por lo tanto, de entrada, Kenza Yacoubi tendría que competir por un partido grande y estar asignada a los distritos uninominales para tener incentivos cara a ser más cercana y visibilizar su trabajo. Pero aun así, si Kenza está bien conectada en el partido, podría ser que su nombre fuera también en la lista en un puesto de salida, con lo que siempre la podrían repescar allí en caso de perder – como pasa en Alemania. Pero más aún, que Yacoubi quiera mostrarse a los electores va a depender muchísimo de un factor contingente: que sea candidata en un distrito uninominal competido.

El argumento es muy sencillo. Si resulta en el uninominal por el que va el candidato siempre gana el mismo partido no hay incentivos para la personalización. Si en ese distrito siempre ganan los socialistas ¿Para qué iba a molestarse Kenza? Si eres de la oposición y no tienes opciones de arrebatarselo ¿Para qué hacer una campaña más personal? Solo cuando el candidato tiene la amenaza real de perder su escaño tendrá razones para visibilizar su trabajo. Condiciones muy exigentes.

Finalmente, este modelo también puede alterar los incentivos intra-partido. A diferencia del desbloqueo, donde con ir en la lista ya puedes pugnar por votos preferenciales y desbancar a tus rivales, aquí todo depende de ir en el uninominal. Creo que esto lo que hace es introducir un sesgo conservador. Los candidatos que ganen en los uninominales gracias a sus electores (¿clientelas?) locales se podrán hacerse fuertes dentro de los partidos generando toda una plétora de barones locales dentro de los grandes partidos.

Desde luego en un sistema como el alemán, los incentivos de Kenza Yacoubi son muy diferentes y no necesariamente hacia más personalización.

Objetivos y reformas

Desde mi punto de vista, cuando se quiere realizar una buena reforma es fundamental enfocarla hacia objetivos. Si lo que se persigue es cierta personalización de la política – que nuestros diputados muevan sus posaderas – hay que pensar que el sistema electoral es solo uno de los elementos a revisar. Por ejemplo, si los reglamentos de nuestros parlamentos siguen subordinando su actividad a los jefes de grupo parlamentario, poco margen tendrán nuestros diputados para hacer cosas. Si los sistemas de selección interna de los partidos son cerrados y centralizados, al final se termina imponiendo la cúpula.

Sin embargo, y pese a que no es una varita mágica, el sistema electoral importa. A la hora de elegir modelo reconozco que suelo ser agnóstico porque todos suelen contener dilemas irresolubles en su seno. No se puede tener todo lo bueno al mismo tiempo. Eso sí, pese a esto, y pese a que estoy dispuesto a cambiar de opinión si hay evidencia en otro sentido, me parece que la literatura acredita cómo el sistema electoral mixto tiene serias limitaciones y, además, no logra personalizar la representación. Es decir, que no cumple bien el principio que se busca al implantarlo.

Muchas veces las razones que se esgrimen para defender un modelo determinado tienen más que ver con la consideración de que el sistema es justo per se  y no por los resultados que genera. Aunque respetable, no creo que sea un enfoque muy provechoso. Mejor discutir sobre el objetivo (hay pros y contras para esta personalización) intentando afinar el instrumento para contra-restar sus posibles efectos negativos y amplificar los que consideramos positivos.

Yo pienso que nuestra política podría ser más viva e interesante con más Kenzas Yacoubis, y también que con un sistema de listas desbloqueadas podemos avanzar en esa dirección a partir del 20 de diciembre. De momento he presentado evidencia para avalar mi argumento y hoy la carga de la prueba la tienen los defensores del sistema mixto. Desperdiciar un consenso creciente a favor de la reforma y una clara ventana de oportunidad sería algo complicado de entender. Hacerlo por la obsesión con un modelo concreto que ni siquiera cumple lo que promete sería difícil de perdonar.