Política

Secesión y utilidades esperadas

29 Ago, 2015 - - @egocrata

Pensando sobre si la secesión de Cataluña es racional o no, ayer se me ocurrió hacer un pequeño ejercicio mental.

En caso que hubiera efectivamente una separación de España, nos encontraríamos en una situación con una incertidumbre considerable, con varios escenarios posibles a corto y medio plazo. Dependiendo de lo que fuera a suceder, la economía catalana afrontaría unos determinados beneficios y costes, produciendo un resultado económico final determinado. Se me ocurren, de entrada, seis posibles resultados en caso de separación:

  • Escenario idílico: secesión con integración inmediata en UE y Eurozona, sin apenas costes de transición. La Cataluña independiente disfruta de mejor acceso a financiación gracias a su solidez económica y buen gobierno. El único coste es en gastos adicionales por ser un estado – agencia tributaria, burocracia adicional para pensiones y desempleo y defensa.
  • Escenario idílico, con algunos costes de transición: aunque la separación es amistosa y nunca se sale de la UE ni del euro, la separación reduce ligeramente el crecimiento económico, con algunas empresas trasladándose y la nueva frontera aumentando los costes de transacción lo suficiente como para ralentizar la economía un poco. El coste de la deuda no varía.
  • Entrada rápida en el euro/UE (un año): la negociación con la UE es rápida y eficaz, pero Cataluña se queda fuera del UE y con el euro sin respaldo del BCE un corto periodo de tiempo. Los costes de financiación aumentan ligeramente, y la salida de la zona de libre comercio disminuye un poco el crecimiento debido a la incertidumbre. Ligera reducción de crédito, dado que el sistema financiero no tiene respaldo del BCE y la Generalitat debe atarlo en corto para mantener la confianza de los mercados.
  • Entrada lenta en el euro/UE (varios años): la negociación con la UE se alarga. Los efectos son parecidos al escenario anterior, pero con un frenazo mayor al crecimiento debido a dudas sobre el sistema financiero, más deslocalizaciones y un efecto frontera más pronunciado. El coste de financiación de la Generalitat, sin el respaldo del BCE a la vista, aumenta considerablemente.
  • Limbo (fuera de la UE, euro sin eurozona): lo mismo que lo anterior, pero con más deslocalizaciones y menos inversión exterior al no estar dentro del mercado único. El sector financiero pasa a ser un riesgo, debido a su tamaño y ausencia de banco central; las mayores entidades se trasladan fuera de Cataluña.
  • Crisis de deuda, pesetarización: todo lo que podía salir mal, sale mal. Pánico financiero, bancarrota, salida de la UE y de la moneda única, devaluación, caos, Argentina del Mediterráneo.

Dado que tengo demasiado tiempo libre, esta tarde me dedicado a colocar estos escenarios en una hoja de Excel. Todos los escenarios tienen como efectos positivos de la secesión tres factores:

  • Réditos fiscales: doy a la Generalitat el beneficio de la duda y asumo que el déficit fiscal es realmente 16.000 millones al año, o sobre un 8% del PIB. El déficit actual de la Generalitat ronda el 2%, así que la secesión da automáticamente un 5% de PIB extra.
  • Multiplicador fiscal: el gasto público adicional además genera crecimiento extra, utilizando la estimación más generosa del FMI para la gran recesión (1,7x). Esto da un 3,5% de PIB extra automáticamente.
  • Calidad de gobierno: Cataluña resulta que en solitario se gobierna mucho mejor a si misma que bajo el yugo español. Aunque no es un supuesto realista, le doy el beneficio de la duda, y 2,5% de PIB adicional.
  • Acceso a financiación: en los dos escenarios idílicos, los mercados deciden dar préstamos a Cataluña a tipos de interés daneses. Un 1% de PIB adicional.

En el lado de los costes, la cosa varía según el escenario:

  • En todos los casos Cataluña tiene que gastar algo de dinero adicional para cubrir las funciones de ser un estado; 0,75% del PIB en defensa (la mitad de la media de la UE), más un par de puntos en agencia tributaria, administración de pensiones, desempleo y demás. Esta es una administración excepcionalmente barata, pero estamos siendo generosos.
  • Los efectos derivados de mayores costes de transacción (deslocalizaciones, fronteras, barreras comerciales informales, aumento del coste de crédito y demás) varían según la velocidad de entrada en el euro; son cero en el caso idílico. Los valores son hasta cierto punto arbitrarios, pero son muy modestos en entradas rápidas en el euro (3-5 puntos),  algo más elevados en con entradas lentas o limbo (10-15 puntos) y obviamente horrendas en caso de hacer una Argentina (30 puntos). En todo caso, los valores escogidos son más generosos de lo que dicen los expertos más pesimistas

Con estas cifras en mente (que repito, son un tanto caprichosas – esto es un ejercicio mental, no un cálculo riguroso), podemos establecer un resultado distinto para cada escenario. Para hacerme las cosas fáciles (y porque la verdad, los números me quedaban cerca de estos valores cuando intentaba buscar costes y beneficios), digamos que acabamos en los siguientes valores de PIB a corto/medio plazo, en comparación con el status quo:
Escenarios

Ahora es cuestión de atribuir una probabilidad a cada uno de estos escenarios. Obviamente, los secesionistas creen que el riesgo es menor y que los dos primeros escenarios tiene una alta probabilidad de suceder. Un unionista depresivo (o rencoroso) creerá que los tres escenarios finales son mucho más probables.  La cosa tendría un aspecto parecido a esto:

Scenarios 1En este caso, los secesionistas dirían que obviamente hay que tirar adelante, ya que la probabilidad de perder es tan pequeña que casi seguro salimos ganado. Los pesimistas creen que lo previsible es que la UE no ponga las cosas fáciles con una posibilidad no trivial de catástrofe, y se opondrían. Alguien más realista diría que la probabilidad de una entrada fácil a la UE es relativamente alta (sobre un 50%), pero el potencial de caer en un limbo durante al menos varios años varios años basta para dejar todo esto como una aventura demasiado arriesgada.

Los secesionistas, supongo, dirán que un año fuera de la UE seguramente no dañará tanto la economía catalana como para dejarla igual que el status quo, y quizás tengan razón. Veámos que sucede con estimaciones de crecimiento más optimistas en todos los escenarios:

Scenarios 2

En este escenario (que seguramente da cifras de crecimiento para escenarios idílicos demasiado altas) los pesimistas seguirían estando en contra y los realistas rondarían la neutralidad. Esto no quiere decir  que los moderados necesariamente fueran a apoyar una secesión: un 30% de riesgo de perder dinero puede pesar más que una probabilidad de un 50% de ganarlo, si la persona es aversa al riesgo.

Estos escenarios, obviamente, no deben ser tomados demasiado en serio. Aunque las cifras son relativamente realistas (una Cataluña independiente difícilmente ganará más de un 10% del PIB en el mejor de los casos o perderá más de un 10% sin mediar catástrofe), los cálculos, para llamarlos de algún modo, han sido elaborados a base de mirar al techo e inventarme un número. El crecimiento a largo plazo es casi imposible de predecir; el modelo “asume” una Cataluña bien gobernada, aunque en los últimos 35 años de hecho ha crecido por debajo de la media española. No sabemos si una vez independiente se parecerá más a Dinamarca o a Portugal. Por descontado, un nacionalista catalán podría estar a favor de la secesión incluso siendo un pesimista vital si cree que proteger la lengua e identidad catalanas es más importante que 4-5 puntos de PIB.

Personalmente, mi esquema mental es parecido al del primer escenario, votante realista. Mi intención no obstante, más que un cálculo definitivo, es ejemplificar sobre cómo deberíamos pensar sobre los riesgos y oportunidades de una secesión desde el punto de vista de un votante catalán. No debemos perder el tiempo en discusiones teóricas sobre qué es democracia (en parte porque este no es un problema democrático) o lo mucho que nos odian en Madrid, sino centrarnos en las consecuencias reales que tendría una secesión para los votantes, y la probabilidad que cada posible escenario suceda. El debate debe ser sobre oportunidades y riesgos en comparación con el status quo, y no sólo si España es un sitio horrible o terrible para vivir.

Actualización: alguien me comentaba en Twitter que este artículo debería reforzar la idea que la entrada en la UE casi seguro no será automática, y que debería aumentar las probabilidades de entrada lenta. Jugando un poco más con los números (Excel), llegaríamos a esto:

Scenarios long