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¿El fin del otro bipartidismo?

6 Jun, 2015 - - @plata_nacho

El fin de la alternancia PP-PSOE está en todos los titulares, pero quizá Rajoy no se haya enterado, ya que, según dicen, sólo lee el Marca. Aunque aún están por ver los ajustes que nuestra ley electoral realizará a las expectativas de aquellos que quieren cambio, parece que la tendencia hacia un sistema de al menos cuatro partidos es imparable. La prensa deportiva, sin embargo, además del partido de esta noche en Berlín, también ha estado atenta al fin del bipartidismo en las últimas semanas. No al del PSOE y el PP, sino al del Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona. La clave, como siempre, está en la financiación.

El gobierno aprobó el 30 de abril el nuevo sistema de venta centralizada de derechos del fútbol para el Campeonato Nacional de Liga de Primera y Segunda División, la Copa de S.M. el Rey y la Supercopa de España, así como los criterios para la distribución de los ingresos obtenidos entre los organizadores y participantes en las mismas.

Los derechos de televisión son, para la mayor parte de equipos, el principal sostén financiero. Por eso, con esta entrada queremos reflexionar de qué manera la reforma del reparto de los derechos de televisión puede cambiar – profundamente – la liga española.

En el fútbol europeo, existen dos modelos de venta de los derechos de televisión:

  • Venta individual: los clubes venden sus derechos a plataformas televisivas negociando individualmente y por separado. La idea detrás de este modelo es que al ser un mercado puro, la competencia entre las plataformas por adquirir los derechos de los clubes para ¨vender¨ los partidos a los telespectadores genera un ajuste en precios que favorece a los consumidores con precios más bajos, promoviendo además una mayor innovación y calidad del servicio del producto final.
  • Venta conjunta: los clubes venden sus derechos de forma conjunta, generalmente a través de la liga (ej., en Inglaterra la Premier League), y una vez recaudada la cantidad total, establecen un reparto de acuerdo a una regla pactada. Para incluir incentivos a la competencia entre clubes, la regla de reparto premia con mayor porcentaje a los equipos con mejores resultados. Al mismo tiempo, para garantizar una liga más disputada, todos los clubes reciben una cantidad fija independientemente de su audiencia y resultados.

Las consecuencias de uno y otro modelo son claras. Mientras la primera premia a aquellos clubes con mejores resultados (que tienen mucho mayor poder de negociación con las plataformas y reciben lo que “el mercado” está dispuesto a pagar por ellos), la segunda induce una mayor competencia a nivel nacional entre un número más alto de equipos a través de unos mecanismos de redistribución del reparto. Hasta ahora, la liga española ha sido la única que sigue el modelo de venta individual en Europa, y el resultado del sistema de reparto se puede ver en el siguiente gráfico. Más de un tercio de la tarta de ingresos por televisión se la llevaban el Real Madrid y el FC Barcelona, mientras que en las demás ligas la redistribución entre grandes y pequeños es mucho mayor. Sin ir más lejos, la Premier League tuvo a su colista del año pasado, el legendario Cardiff, ingresando casi el doble que el Valencia o el Atlético de Madrid. Esto no es solo por razón del tamaño de los ingresos totales. Mientras que en Inglaterra el líder recibe menos del doble de ingresos que el colista, en España el ganador se lleva nueve veces más que el farolillo rojo.

Gráfico 1. Repartos de Derechos de Televisión en Ligas Europeas (Temporada 2013-2014)

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Fuente
: Diario Marca

La nueva reforma presentada por el Gobierno, e inspirada en el modelo inglés, establece un sistema donde los contenidos audiovisuales los venden las entidades comercializadoras (ej. la Liga Nacional de Fútbol Profesional) y no los clubes individualmente. Los ingresos así recibidos se reparten con base en unos criterios fijados por la ley. Un 50% se reparte a partes iguales entre todos los equipos, un 25% se reparte según los resultados de las últimas cinco temporadas y el 25% en función a la implantación social. Por último, la cantidad del club que más ingrese no puede ser mayor de 4,5 veces la del de menores ingresos (la mitad de la diferencia actual).

Este nuevo sistema tiene algunas consecuencias:

  1. En primer lugar, la competencia entre los clubes por fichar jugadores ocurre no sólo a nivel de la Liga, sino también a nivel europeo. Dado que los derechos de televisión representan entre un tercio y la mitad de los ingresos totales de los clubes, la contrapartida de tener a dos todopoderosos Real Madrid y FC Barcelona en competiciones europeas es que el sistema actual produce diferencias de financiación como la ya comentada entre el Cardiff y el Valencia. Así, exceptuando a nuestros particulares PP y PSOE del fútbol, deja al conjunto de los equipos con una capacidad financiera menor con respecto al resto de los conjuntos ingleses, italianos o alemanes. El nuevo sistema les premiaría, aumentando sus ingresos, fomentando una Liga, en principio, más competida.
  2. El reverso del punto anterior es que el sistema de venta individual parece garantizar que el Madrid y el Barça estén siempre compitiendo por todo en Europa. Sin ir más lejos, uno de los dos puede proclamarse esta noche campeón de Europa, sucediendo en el trono al otro, campeón el año pasado. Si bien los dos equipos punteros españoles se están aprovechando de los repartos más equitativos en las otras ligas para ser competitivos en los torneos europeos, puede que esto no sea malo para los espectadores españoles, cuya mayoría se declara simpatizante de uno de estos dos clubes (aproximadamente 63%), aunque seguramente nuestro actual sistema lo acentúa y promueve. Además, es posible que equipos españoles distintos al Madrid y el Barcelona estén llegando a lo más alto de las competiciones europeas con el sistema actual. Puede que el hecho de ser una liga menos competitiva, con bastantes equipos modestos, permita hacer relativamente más competitivos a equipos como Atlético de Madrid (campeón de la Europa League en 2012 y subcampeón de la Champions League en 2014) o Sevilla (campeón de la Europa League en las dos últimas ediciones 2014 y 2015) en campeonatos europeos. Quizá el nuevo sistema reduzca, paradójicamente, la presencia de los clubes españoles en lo alto de las competiciones europeas.
  3. Finalmente, se argumenta que hay un efecto de “branding” de la liga como producto, que aumenta su valor respecto a la suma de las ventas individuales por los clubes. Debido a este valor agregado, la LFP espera que con una venta centralizada los ingresos aumenten un 30%. La negociación conjunta reduciría también los costes de transacción en la negociación con las plataformas, evitando los constantes vaivenes (aquí, aquí y aquí) que se han vivido en los últimos años en las negociaciones entre clubes, plataformas y terceros, y que han resultado en la llamada ¨Guerra del Fútbol¨ que ha puesto en riesgo el inicio de la competición en España muchos veranos. De hecho, reconociendo estos argumentos, la Comisión Europea ha permitido la venta colectiva en varios pronunciamientos (caso Champions League, caso Bundesliga y caso Premier League) bajo determinadas condiciones de competencia ex-ante (venta de los derechos por subasta en varios paquetes y por un tiempo máximo de tres años). Por si acaso estas promesas de mayores ingresos no se cumplen, el Real Decreto ya ha previsto en la disposición transitoria segunda que en ese caso se reduciría para todos los clubes lo que haya recibido en la actual temporada (2014-2015) en el porcentaje en el que hayan caído los ingresos. En este caso, todos los clubes habrán salido perdiendo.

Quien seguro que no pierde con este Real Decreto es el Gobierno – y el contribuyente. Si bien no está en el articulado, tanto la Exposición de Motivos como las disposiciones transitorias dejan ver uno de los objetivos de la nueva norma: reducir el caos financiero en muchos clubes, y garantizar el pago de las deudas que éstos tienen con las Administraciones Públicas y la Agencia Tributaria. Por ejemplo, la Disposición Adicional Primera señala expresamente que “La Liga Nacional de Fútbol Profesional podrá utilizar todos los derechos cuya comercialización tiene legalmente cedida como garantía para acceder a financiación, con la exclusiva finalidad de facilitar a los clubes y entidades participantes que la integran recursos para saldar sus deudas con las Administraciones Públicas”.

Futbolísticamente hablando, sin embargo, no está claro si la reforma será positiva. Puede que aumente el tamaño del pastel y puede que permita aumentar la competitividad del resto de clubes sin arrastrarlos a excesos de endeudamiento. Al mismo tiempo, el nuevo sistema puede poner en jaque la supremacía bicéfala del fútbol español y sus conquistas en Europa, quien sabe si con una nueva victoria hoy. Lo interesante será ver, tanto en la política como en el fútbol, si el bipartidismo es tan resistente como algunos defienden. Desde luego, el modelo inglés, a juzgar por los últimos acontecimientos electorales en la pérfida Albión, sugiere precaución en los pronósticos.