Política

Elecciones 2015: un mapa autonómico fragmentado

25 May, 2015 - - @egocrata

Aunque las elecciones municipales son interesantes, los comicios realmente importantes ayer desde el punto de vista de políticas públicas son las autonómicas. Las comunidades autónomas, no lo olvidemos, son las gestoras del grueso del sistema del estado de bienestar en España.  Casi la mitad del gasto público del país sale de decisiones en Toledo, Valladolid, Sevilla o Zaragoza, no en el Congreso en Madrid. Aunque las comunidades tienen menos capacidad de decisión en materia impositiva de la que deberían, su capacidad para definir prioridades es enorme. Tenemos un sistema político descentralizado porque sabemos que las preferencias de los votantes extremeños son distintas que la de los votantes gallegos, y las políticas públicas así lo reflejan.

De nuevo, este es un análisis muy preliminar – no tenemos buenas encuestas postlectorales (al primer encuestador que incluya preguntas demográficas en las israelitas merecerá un premio), los candidatos y situaciones políticas de cada comunidad son un mundo aparte y no todas las regiones han capeado el temporal de la crisis de la misma manera. Las conclusiones, por tanto, son muy poco fiables; hipótesis, más que explicaciones sensatas. Veamos.

a. Partido Popular

El PP ha perdido de media 13 puntos de apoyo en los últimos cuatro años en las autonomías que votaron ayer. Si excluimos Navarra (donde el PP es muy minoritario) y Asturias (donde la implosión del FAC ha dado aire al PP) la caída es aún mayor, casi 15 puntos. Es, a todas luces, un resultado espantoso.

Mirando los datos con un poco de detalle, sin embargo, basta para ver que el desastre no ha sido el mismo en todas partes. El PP ha sido especialmente castigado en Madrid (-19), Murcia (-21) Baleares (-17) y Valencia (-21), las tres comunidades que probablemente acumulaban la mayor cantidad de escándalos de corrupción del partido. Curiosamente, en las dos comunidades que eran tradicionales feudos socialistas (Extremadura y Castilla-La Mancha), la caída ha sido comparativamente menor. Aragón, Canarias, Castilla y León, Cantabria y La Rioja están más o menos sobre la media.

Este dato puede ser especialmente relevante de cara a la «segunda vuelta» de estas elecciones, la ronda de negociaciones para la investidura. Ciudadanos probablemente tendrá muchos más reparos en Madrid y Murcia para buscar acuerdos con los conservadores (en Valencia ni siquiera suman para gobernar) que en La Rioja o Castilla y León. La toxicidad de la marca PP varía mucho por regiones, y eso puede ser clave para las expectativas del partido a mantener el poder en una comunidad. El partido tendrá suerte si mantiene el poder en más de tres autonomías; esperad ver muchas concesiones de Cifuentes en Madrid en las próximas semanas.Perdida de votos por autonomia

b. Partido Socialista

El objetivo del PSOE, como indicaba Pablo el otro día, era quedar al menos segundo allá donde el PP perdiera la mayoría absoluta. La idea, obviamente, era ser el partido que podía liderar mayorías alternativas a los conservadores, manteniendo su papel de referencia en la izquierda por encima de Podemos. Los socialistas no siempre han sido capaces de hacer eso a nivel municipal, pero sí lo han conseguido a nivel autonómico con la excepción de Navarra.

El PSOE, sin embargo, tiene tres problemas. Primero, ser segundo no ha bastado en algunos casos; los votantes centristas del PP que tradicionalmente hubieran cruzado hacia el PSOE o la abstención en periodos de descontento a menudo se han quedado a medio camino en Ciudadanos. En elecciones autonómicas, con leyes electorales relativamente proporcionales, el tener una válvula de escape dentro del mismo bloque ideológico puede haber acabado ayudando al PP. Los socialistas pueden intentar atraer a Ciudadanos (al menos en Madrid y en Murcia), pero al hacerlo corren el riesgo de reforzar la imagen centrista del partido de Rivera y exponerse a sufrir fugas en esa dirección.

Segundo, pactar con Podemos puede acabar por ser un suplicio, como hemos visto en Andalucía. Pablo Iglesias no va a entrar en gobiernos a no ser que puedan vender una imagen de cambio real a sus votantes, y no van a ponerles las cosas fáciles. Aunque los socialistas están en mejor posición negociadora al haber atraído más apoyos (y pueden acusar a Podemos de ayudar al PP si no pactan), Pedro Sánchez sabe que no puede escorarse demasiado a la izquierda sin perder votos de centro.

Tercero, aunque el partido ha sacado unos resultados que le permitirán gobernar en muchos sitios,  la perdida de apoyos tras la ya de por sí desastrosas elecciones del 2011 continúa. El partido ha perdido de media casi cinco puntos de apoyo respecto al 2011; la única región donde han ganado terreno es Murcia, donde a pesar de todo siguen a 14 puntos del PP. El partido se ha dado serios batacazos en Navarra (-13), Aragón (-8) y Castilla-La Mancha (-7), a menudo debido a la fuerte competencia de Podemos. En las comunidades donde el PP se ha pegado sus peores trompazos el PSOE apenas es capaz de capitalizar los resultados; el descontento hacia el partido gobernante no acaba trayendo apoyos al partido socialista.

El resultado es que aunque los socialistas están mejor posicionados hoy que hace dos meses para ser el perdedor-que-llega-a-Moncloa, siguen en una posición muy vulnerable. El partido sigue siendo una sombra de lo que fue, y sigue teniendo una incapacidad patológica para presentar candidatos atractivos que sean vistos como alternativas reales al PP. No es para estar contento.

c. Podemos

La euforia de las municipales hará que el fracaso relativo de las autonómicas sea menos visible: Podemos no ha cumplido su objetivo de ser la alternativa al PP en ninguna comunidad. Esto no quiere decir que su resultado sea malo, sino que probablemente es objetivo era demasiado ambicioso.

El no llegar a segundos en ningún sitio no debería distraer del hecho que el partido ha entrado con mucha fuera en muchos parlamentos autonómicos, y que ha sido capaz de capitalizar todo el voto de descontento de la izquierda (con la excepción de Valencia, algo que da para otro artículo), bloqueando cualquier subida del PSOE. Por el camino, además, Podemos poco menos que ha exterminado a Izquierda Unida en casi todos los parlamentos autonómicos (sólo son relevantes en Asturias), asegurándose la hegemonía en el verdaderoizquierdismo de cara a las generales.

Ahora les tocará pactar con el PSOE, un escenario lleno de riesgos y oportunidades. En general, ser el socio menor en un gobierno de coalición acostumbra a hacer más daño que bien a un partido, pero dada la pésima imagen de los socialistas y su persistente estancamiento es posible que Podemos pueda marcar su territorio y ganar visibilidad. El PSOE hará todo lo posible para llevarles al planeta Tierra, forzándoles a dejar sus promesas más efectivas/grandilocuentes en la puerta. Será un juego interesante del que hablaremos con más detalle en otro artículo.

El principal problema de Podemos, sin embargo, es que quizás hayan tocado techo. De nuevo, el único camino a la Moncloa para ellos es superar al PSOE en las generales, y no lo han hecho en ningún sitio – ni siquiera en Madrid, donde el PSM estaba muy ocupado implosionando. Repetir la hazaña de Carmena será complicado; Pedro Sánchez, aún con sus limitaciones, no es Carmona. Por supuesto, Barcelona es otro mundo, pero eso lo dejamos para otro día.

d. Ciudadanos

En las autonómicas Ciudadanos ha hecho más o menos lo que debía: entrar en casi todos los parlamentos, y sacar petróleo del fracaso del PP. El problema relativo para el partido es que a menudo su éxito se traduce en tener que escoger si permiten que los conservadores sigan gobernando, con el riesgo para su imagen que eso conlleva.

El partido también ha tenido problemas en algunas comunidades donde simplemente no parecen haber dado con el candidato adecuado o carecían de implantación territorial. En Extremadura, el PSOE ha conseguido ser el imán de descontentos desde el centro; en Baleares, la variedad de regionalistas han cerrado la puerta; en Canarias, el peculiar sistema electoral. El fracaso más rotundo es Navarra, donde supongo que el mensaje de eliminar el régimen foral no ha sentado demasiado bien. Donde competían, están cerca de Podemos, pero aún no han sido capaces de extender el partido con garantías.

Para Ciudadanos, los pactos post-electorales van a ser cruciales, ya que el partido puede mirar tanto a izquierda como a la derecha en varias comunidades. Pero de eso hablaremos luego.

e. Los olvidados

UPyD ha dejado de existir, pura y simplemente. Izquierda Unida se ha convertido en un extraño partido regionalista asturiano.

Bola extra: 

El PP se queda sin opciones de gobierno en Castilla-La Mancha porque la reforma electoral de Cospedal ha hecho que Ciudadanos, con un 8,5% de los votos, se quede fuera del parlamento. Oh, la ironía.