Economía

Suegras, mujeres trabajadoras y nuevos hombres (ii)

5 May, 2015 - - @politikon_es

En el post anterior describimos el modelo teórico de Fernández, Fogli y Olivetti (QJE 2004) que explicaba como la incorporación de la mujer al trabajo se retroalimenta a lo largo de las generaciones a través de la aparición de nuevos hombres. Los nuevos hombres son los que han crecido en hogares en los que sus madres trabajaban y, ya fuera porque habían desarrollado habilidades para el trabajo doméstico o preferencias por mujeres educadas que desarrollaran una carrera profesional, se habían convertido en un mejor compañero de viaje para las mujeres trabajadoras. La presencia de estos hombres en el mercado matrimonial, a su vez, había propiciado que las mujeres se educaran más, desarrollaran recorridos profesionales o preferencias por estilos de vida distintos. En esta segunda entrega repasaremos la evidencia empírica que las autoras ofrecen y concluiremos con alguna cuestiones abiertas.

Los datos

Las autoras investigan la verosimilitud del mecanismo de tres formas: i) analizan la probabilidad de que una mujer trabaje en función de si su suegra lo hacía ii) analizan la oferta de trabajo de las mujeres que se casaron con hijos de mujeres que se incorporaron al mercado de trabajo como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial iii) comparan el efecto de las tasas de fertilidad de las mujeres trabajadoras de una generación, sobre las tasas de participación de las mujeres de la siguiente. Explicamos cada uno de ellos a continuación.

Para un hombre dado, dependiendo de la fuente de datos utilizado, tener unamadre trabajadora aumenta la probabilidad de que su esposa trabaje entre un 21% y un 32%.. Para que sea verosímil que este hecho venga causado por el mecanismo descrito, es importante que la causalidad vaya de tener una madre trabajadora a tener un reparto más simétrico de los roles domésticos. En particular, es importante que lo que guíe esta correlación no sea el “assortative mating”, esto es, la propensión a emparejarse con personas similares a uno mismo. Sería posible, por ejemplo, que tanto la aparición de nuevos hombres como de “nuevas mujeres” (mujeres con mayor propensión a trabajar) ocurriera de forma independiente, y en el mercado matrimonial solo tendieran a emparejarse por tener valores parecidos -un mecanismo que parece verosímil. Para descartar esta posibilidad, en el análisis controlan que la correlación siga dándose dejando constante geográficos, religiosos, de redes sociales, etc.

Una implicación de la teoría es que un aumento del número de mujeres trabajadoras en una generación tiene, a través de sus hijos, un aumento sobre el número de mujeres trabajadoras de la generación siguiente. Un problema a la hora de examinar esta implicación, es que cualquier factor que haga aumentar la oferta de trabajo de una generación tiene probablemente también efectos sobre la generación siguiente. Por tanto, examinar el efecto de la participación feminina en una generación sobre la siguiente podría establecer este efecto, pero también el de terceros factores que guíen ambos aumentos. En estadística, este problema para separar el efecto directo e indirecto se llama un problema de identificación. Sin embargo, emulando la estrategia de Acemoglu, Autor y Lyle (2004), usan el impacto de la segunda guerra mundial sobre la oferta de trabajo femenina. La guerra se puede sentir de dos forma: (a) Uno directo, sobre las mujeres que se incorporan al mercado laboral en la generación de la guerra. (b) Otro, según la hipótesis, indirecto a través de los hijos de esas mujeres. Parece razonable pensar que el primer efecto no se manifiesta en la generación siguiente a la de la guerra. Dado que la movilización es desigual entre estados de EUA, los autores pueden interpretar la correlación entre la tasa de movilización, el aumento de la participación femenina durante la guerra y el aumento en la generación siguiente como una manifestación del mecanismo planteado por la hipótesis. Este análisis revela que el efecto existe y es sustancial.

Finalmente, otra forma de examinar la teoría es analizando la variación entre estados de EUA de las tasas de fertilidad. Dado que el factor explicativo es la presencia de “nuevos hombres”, analizar los sitios dónde una proporción mayor de los hijos nazcan de mujeres trabajadores deberían mostrar una mayor oferta de trabajo femenina en la generación siguiente. De nuevo, este análisis confirma la hipótesis.

Nuevos hombres y preferencias que cambian

El trabajo de Fernández, Fogli y Olivetti muestra como variables culturales y sociológicas, como las preferencias individuales, los estilos de vida, modelos de éxito y la organización familiar interactúan y se retroalimentan con variables económicas como el mercado de trabajo. La belleza del modelo es que, además, por su estructura intergeneracional consigue capturar una causalidad en dos sentidos: de la participación laboral femenina de una generación, a las preferencias y habilidades y, por tanto, participación femenina de la siguiente. Concluiremos el post tirando la reflexión hacia dos apuntes en el margen a modo de reflexión.

En primer lugar está la idea de que el feminismo es también un proyecto político que concierne a los hombres. Tradicionalmente, el feminismo ha puesto el acento bien sobre la opresión ejercida por los hombres sobre las mujeres, bien sobre el ethos o el modelo de mujer que debe poblar la sociedad. Sin embargo, hasta hace bien poco, ha tenido relativamente poco que ofrecer a los hombres. Una sociedad estructurada por los roles de género dónde el asignado al hombre sea el de macho alfa emocionalmente inexpresivo predispuesto a desarrollar su identidad con demostraciones exageradas de asertividad y a crecen con problemas de seguridad y empatía, no es solo perjudicial para las mujeres, sino también para los propios hombres. Algo interesante del trabajo que hemos visto aquí es como las mismas fuerzas que han hecho posible la liberación de la mujer, han hecho posible e interactuado con la aparición de papeles más interesantes para los hombres que hoy día son cada vez más a menudo socializados en entornos más abiertos.

En segundo lugar, cuando se habla de problemas de género es frecuentecriticar la promoción por parte del sector público de ciertos tipos de arreglos familiares frente a otros sacando a colación las preferencias individuales de los hombres y las mujeres, apelando a un principio tan arraigado en nuestro acervo sociocultural como el de la libertad individual. Ya encontramos esta idea en el pasado en referencia al trabajo de Catherine Hakim que sugería que existen, en la sociedad, demandas heterogéneos por distintos modelos de familia -en cuanto a la maternidad, reparto del trabajo doméstico, carrera profesional- y que gran parte de las asimetrías entre hombres y mujeres provienen precisamente de este tipo de elecciones personales. Precisamente una de las críticas feministas a este tipo de enfoques tenía que ver con la naturaleza cambiante de estas preferencias, que presumiblemente podrían formarse como respuesta contextos concretos. El artículo de Fernández, Fogli y Olivetti muestra como esto podría ocurrir, máxime si reinterpretamos la inversión en habilidades de las mujeres como evolución de sus preferencias. Si un cambio en la participación laboral de las mujeres de una generación puede alterar las preferencias de hombres y mujeres de la siguiente, estaríamos ante un caso paradigmático de externalidad, dónde las decisiones de reparto del trabajo doméstico afectarían no solo a las parejas de hoy, sino también a las del futuro.

Hemos visto como, en el análisis empírico del artículo, se descubre que aumentar la fertilidad de las mujeres trabajadoras de una generación tiene efectos positivos sobre la participación de las mujeres de la generación siguiente. Por ello, las medidas que faciliten la conciliación del papel de madres con el de trabajadoras de las mujeres -como las guarderías, los permisos de maternidad y paternidad o la flexibilidad horaria- no solo tienen que verse como una forma de promover la igualdad y la efiencia y la igualdad de género hoy, sino, aparentemente, también en el futuro.