Internacional

La candidata demócrata: Hillary Clinton

14 Abr, 2015 - - @egocrata

Lo habitual en esta casa al empezar primarias en Estados Unidos es hacer un breve repaso de los candidatos de ambos partidos, con alguna predicción aventurada sobre las nominaciones. Algo parecido a esta serie de artículos del 2008 (I, II, III) o su equivalente del 2012 (I, II, III). Este año, sin embargo, sólo he escrito la previa para el partido republicano (I, II, III), dejando a los demócratas de lado.

El motivo no es que el GOP me caiga súbitamente mejor o que los republicanos vayan a tener unas elecciones especialmente cómicas (que la tendrán – está Ted Cruz). Simplemente, los demócratas no van a tener nada demasiado parecido unas elecciones primarias este año, al haber un solo candidato viable: Hillary Clinton, que hizo oficial su candidatura este domingo.

De acuerdo, Hillary no es técnicamente la única candidata demócrata la presidencia. Aparte de los frikis irredentos que aparecen en todas las elecciones (Vermin Supreme es mi favorito – y sí, este tipo existe realmente), hay unos cuantos políticos que están considerando presentarse. Los cinco más serios son:

  • Martin O’Malley: ex-gobernador de Maryland. Liberal (progresista, en jerga local), buen político, fue la inspiración del personaje de Tommy Carcetti en The Wire. Modestamente conocido entre amantes de la política, llevaba sonando como un buen candidato si Hillary decidía no presentarse. Siempre le quedará el 2020 ó 2024.
  • Jim Webb: ex-senador por Virginia, ex-secretario de la marina con Reagan, ala moderada del partido. A los periodistas les cae muy bien ya que tienen una debilidad primordial por cualquier político que ha pasado por las fuerzas armadas (en el caso de Webb, los marines) pero a la práctica no tiene ninguna opción.
  • Lincoln Chaffee: gobernador de Rhode Island, ex-senador republicano por Rhode Island, es probablemente el hombre más WASP de la tierra. Su familia es una de las fundadoras de la colonia de Rhode Island; su padre, tatarabuelo y tío-tatarabuelo fueron gobernadores del estado. Fue compañero de colegio de Jeb Bush, por si su biografía no suena lo suficiente privilegiada, y tiene fama de ser un tipo algo excéntrico, que es como se le llama a la gente que tiene demasiado dinero para ser considerada tonta. Fue el único senador republicano que votó en contra de la guerra de Irak, por cierto, así que se ha dedicado a criticar a Hillary sobre política exterior. No funcionará.
  • Bernie Sanders: uno de mis políticos favoritos, básicamente porque es una rareza completa en la política americana. Senador por Vermont que se define como como socialista, el tipo tiene verbo fácil, un acento de Brooklyn inenarrable y unas convicciones políticas sólidas y netamente progresistas. El tipo estaría cómodo en el partido socialdemócrata sueco, así que obviamente sólo puede salir escogido en Vermont. Obviamente, no tiene ninguna opción.
  • Joe Biden: el vicepresidente es un político fantástico horriblemente infravalorado que todo el mundo se toma a broma (la culpa, en gran parte, es del Onion). Eso, sumado a que tiene 72 años, hace que su candidatura no sea vista como una posibilidad real, algo muy inusual para un vicepresidente. Una lástima, porque a pesar de ser un bocachancla de cuidado, es un tipo listo. Sí, tengo debilidad por él.

Los periodistas siguen insistiendo en que puede haber otros candidatos tapados (Elizabeth Warren, que ha dicho varios cientos de veces ya que no se presenta, o Al Gore) y disfrutan especulando con futuribles, pero la realidad es bastante sencilla: de no mediar crisis médica, desastre electoral completo o descubrimiento horrible sobre su pasado, Hillary Clinton será la candidata demócrata el 2016.

Esto puede ser bueno o malo. Para empezar, algunos analistas y gente preocupada dentro del partido demócrata temen que unas primarias estilo PSOE andaluz acaben por ser contraproducentes. Hillary se pasaría un año largo paseándose por el país debatiendo consigo misma en un paseo militar que apenas atrae la atención de los medios. Mientras tanto, los candidatos republicanos tienen campañas reales, salen por televisión constantemente, se foguean en un batalla política de alto nivel y llegan a las generales con el fervor de las masas conservadoras, los periodistas entusiasmados y el viento a favor.

Dejando de lado que muchos de esos mismos analistas y demócratas se preocupaban hace seis años del daño que la larga batalla de primarias entre Clinton y Obama iba a hacer al partido, es básicamente imposible saber si tener el campo libre hará bien a la candidatura de Hillary o no. Todo dependerá de lo ruidosa que sean las primarias republicanas y el daño que se hagan entre ellos los candidatos en peleas impopulares, y de la habilidad de los demócratas para organizar una campaña presidencial efectiva de cara a las generales.

Más allá de las peleas políticas, lo cierto es que Hillary Clinton es una candidata decente, pero no excepcional. No tiene el talento natural para la política de su marido (un tipo que nació para este trabajo) o la disciplina y el talento para la oratoria de Obama. Hillary siempre ha sido la clase de candidato que hace demasiado caso a sus consultores, y que a menudo parece demasiado artificial y calculadora. En las primarias del 2008, cuando se atrevía a salirse del guión, las cosas le fueron mejor; es alguien que está mucho más cómoda en distancias cortas.

Desde el punto de vista ideológico, lo cierto es que los Cinton son bastante aburridos: son demócratas. Como he comentado alguna vez, los demócratas son un partido relativamente homogéneo estos días, sin los problemas de facciones en constante cabreo de los republicanos. Aunque muchos no lo recuerdan, Clinton estaba de hecho a la izquierda de Obama en muchos temas en las primarias del 2008, especialmente en política económica; el único punto donde Hillary es más conservadora es en política exterior. Hablaré con más detalle de sus propuestas e ideas en otro artículo; dada la falta de competencia, tendremos tiempo.

En fin, tristemente, será una campaña relativamente aburrida. Espero que los republicanos nos den algo de qué hablar.

Una nota final: un motivo que se me escapa, los Clinton (especialmente Hillary) tienen una relación absolutamente espantosa con los medios de comunicación. Hay toda una rama opiniológica en los medios americanos dedicada a psicoanalizar a Hillary, un ser presuntamente extraño que parece confundir a algunos analistas. No conozco ningún otro político americano, ni siquiera Sarah Palin, que haya recibido columnas de opinión con títulos como este. Cosas que para cualquier otro candidato serían vistos como algo completamente irrelevante para los Clinton se convierten en enormes escándalos sobre nada en absoluto.  En comparación a «no-drama-Obama», los Clinton son un circo constante. Aunque nadie compita con ella, Hillary probablemente se las arreglará para montar el número, casi seguro, un buen puñado de veces.

Ah, y se me olvidaba. Sí, ya sé que Marco Rubio acaba de presentar su candidatura. No creo que vaya a llegar demasiado lejos; escribí sobre él hace un par de años. Simplemente, es un político un poco mediocre. Como impulsor de la reforma migratoria que fracasó en el senado el 2013, además, las bases montañesas del partido no pueden ni verle. Lo tiene complicado este ciclo, aunque es probable que se esté presentando más a vicepresidente (es decir, buscando caerle bien al ganador) que a presidente.