Política

Más principios que votantes

3 Abr, 2015 - - @kanciller

Es difícil saber si la llamada “nueva política” logrará acabar con el bipartidismo pero lo que no hay duda es que tiene números de llevarse por delante a Izquierda Unida y UPyD. No sin zozobra, por cierto. De un lado los magentas se han partido por la mitad con la dimisión de varios diputados nacionales del consejo de dirección, aderezado todo con el debate sobre el pacto con Ciudadanos. Aunque la cúpula reconoce los malísimos resultados de Andalucía ha resuelto que va a mantener dirección y rumbo. Izquierda Unida, por su parte, sigue sumergida en una guerra intestina en Madrid, con Tania Sánchez fuera de juego y su candidato local integrado en la lista de Ahora Madrid. En Andalucía han perdido representación tras el gobierno de coalición con el PSOE y cada vez están más orillados, con todos los sondeos dándoles a la baja

¿Qué les ha pasado a estos partidos? ¿Tienen el mismo riesgo de extinguirse? ¿Cómo afecta su organización interna? Una guía provisional para no perderse.

1. Elecciones europeas; el pecado original

Las elecciones europeas de mayo cambiaron todo el panorama político en España. Lo curioso es que los recién llegados y sus líderes tuvieron números para ser parte de aquellos que hoy van a devorar. La idea inicial de Pablo Iglesias (o eso se dijo) era forzar una apertura en Izquierda Unida, la cual por entonces renegaba de las primarias y designó a Willy Meyer, un candidato de dudoso tirón para capitalizar la mejor ventana de oportunidad de IU desde los años noventa. Ante esta situación, Podemos optó por ir a la suya y su éxito se funda justamente en mostrar como con el mismo programa pero con una mejor comunicación es posible salir de la irrelevancia electoral.

Los magentas, por su parte, volvieron a dar portazo a Ciudadanos, un partido con el cual ya habían tenido varios intentos fallidos de negociación. Es conocido que tanto la estructura de votantes como el programa de ambos partidos es casi idéntico pero prefirieron ir en solitario en todas las convocatorias desde 2008. Probablemente la principal razón es la conocida antipatía entre sus líderes, la misma que hizo que Cs fuera desarrollando su propia estructura cuyo desorden y poca cohesión fue alegada para no hacer el pacto – no olvidemos el timing, la expansión es posterior al no. En las europeas pudo verse que Ciudadanos tuvo capacidad para obtener votos en Valencia o Madrid, lugares naturales de los magentas, algo que debería haber hecho saltar las alarmas. Ahora es tarde.

2. Cuando ya no hablan de tus temas

Un elemento importante de las elecciones europeas es cómo generan un cambio en los temas clave sobre los que habla el electorado y lo orienta hacia la conocida dicotomía ellos-nosotros, colocando el eje anti-establishment en la agenda de manera muy clara. Esto obliga a todos los actores a moverse. Sin embargo, para entender en qué medida las formaciones pueden adaptarse más o menos rápido hay que ver cuáles son sus orígenes programáticos. UPyD es un partido que surge muy centrado en el tema de la lucha contra ETA, ya en sus estertores, y en una fase de la crisis en la que el Estado de las Autonomías era central. Se hablaba de embajadas y coches oficiales. Solo más adelante intenta reciclarse en temas de lucha contra la corrupción pero no logra capitalizarlo por su dependencia del discurso original.

En Izquierda Unida la resistencia surge porque aunque sus electores demandan procesos de “unidad” contra la oligarquía, su larguísima trayectoria organizativa, en parte entroncada en el PCE, ofrece continuas objecciones. La razón es que la renuncia a las propias siglas supone una pérdida simbólica relevante para una gran cantidad de cargos y militantes que tienen una dilatada trayectoria dentro de la organización. La retórica, que además supone el abandono del compromiso de defender una ideología de izquierdas a cambio de experimentos à la Laclau, hace poca gracia. Así y todo en el nivel local se logra transigir, pero para IU este nuevo marco discursivo es desconcertante.

3. El efecto Mateo; apuntados al carro ganador

Un pasaje de la Biblia atribuido a San Mateo dice que “aquel que más tiene más se le dará, y al que menos tiene, se le quitará para dárselo al que más tiene”. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en el caso de Ciudadanos y Podemos; se están beneficiando de ser los carros ganadores frente a UPyD e Izquierda Unida. O dicho de otra manera, que tanto para un elector situado a la izquierda del PSOE como uno que se ubique en el centro o centro-derecha los nuevos partidos son una alternativa viable con capacidad de obtener representación. Son el nuevo voto útil del electorado insatisfecho con el funcionamiento del sistema político a ambos lados del espectro político.

Además, lo más probable es que esto tienda a incrementarse. Primero, porque la división erosiona a los partidos políticos que la sufren y esto acelerará la percepción de que UPyD e IU son una jaula de grillos, enajenando a más votantes en favor de los nuevos partidos, todavía cohesionados al tener el viento a favor. Y segundo, que en Andalucía al menos el campo era mucho más autonómico en términos de discurso pero que en mayo el debate se va a “nacionalizar” mucho más. Como ya se ha discutido otras veces, en elecciones concurrentes los votantes no distinguen bien entre los niveles a los que votan. Por lo tanto, por definición, marcas y candidatos nacionales van a pesar más con independencia de lo bien que lo hayan hecho las ramas regionales o los concejales de pueblo.

4. Dime de dónde vienes, te diré a dónde vas

La capacidad que tienen los partidos para reaccionar es condicional a cómo han construido sus organizaciones. La ley de la disparidad curvilínea de May dice que los militantes siempre son más inflexibles que votantes y líderes, más interesados en ganar elecciones. Revisiones posteriores dicen que lo que hay es lucha entre ideólogos y pragmáticos en todos los estratos. Sea como sea, en el caso de IU es una formación integrada de corrientes, plural y con una trayectoria desde el principio de la democracia. Más todavía, dispone de cuadros medios y locales de larga raigambre que son autónomos, operando al margen de que saques resultados como los de 2008. Eso da algunas claves, como luego explicaré, sobre cómo la lucha pragmáticos-ideológicos ha podido ir variando según el territorio dada su estructura descentralizada.

Caso aparte es UPyD. Yo creo que a veces perdemos la cuenta que este partido nace de un núcleo duro de «resistentes» del terrorismo, lo que les hace especialmente proclives a la inflexibilidad. Esto explica el énfasis que hay en los principios, con más ideólogos que pragmáticos. Pero además, como ya detallé aquí, se trata de un partido totalmente leninista en su modelo de crecimiento; se ha basado en ir penetrando en los territorios de manera lenta con no pocas disidencias y expulsiones para asegurarse de pilotarlo todo desde la cúpula (¿Os suena?). Se trata de un modelo macro-cefálico que no ha permitido que pueda emerger ningún liderazgo alternativo en ninguna baronía territorial – con la única excepción de Asturias. De ahí que la actuación de la dirección nacional sea más complicada de quebrar; apenas hay estructura autónoma fuera de ella.

5. La disolución de la marca y el sacrificio ritual

Finalmente, la reacción de Izquierda Unida y de UPyD ante esta situación de emergencia ha sido diametralmente opuesta. Izquierda Unida ha acelerado el reemplazo generacional, al menos en el nivel federal. En el nivel local, IU se ha disuelto en medida de lo posible en candidaturas amplias, pudiendo hacer de la necesidad de Podemos de no exponerse demasiado en los municipios la virtud para salvar a buenos cuadros locales. Es posible que esto haga que el golpe del ciclo adverso no se note tanto, excepción hecha de Madrid. Es verdad que supone hacer esfuerzos por disolverse, pactar con otros y meter independientes en listas, pero al menos está en sus manos y variará según el municipio. En el nivel autonómico sí que va a tener más problemas.

Los magentas, sin embargo, han tomado la decisión de inmolar a los suyos en las elecciones de mayo. Aunque saben que su líder ahora resta más que suma, son conscientes del fracaso de su estrategia y de lo delicado de su situación, han preferido no hacer nada hasta después de las elecciones. Es decir, la dirección nacional ha decidido pedirle a todos sus cuadros medios y locales que pierdan primero las elecciones, no superando las barreras del 5%, y que después ya cambian la estrategia o los líderes. Está claro que las bases y cuadros magentas tienen muy pocos incentivos para permanecer impasibles y convertirse en las víctimas propiciatorias. Al final, va ser dudoso que alguien en pie para disputarle el liderazgo a la línea oficial del partido.

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Vamos a ver muchas transformaciones en el sistema de partido durante este año y tanto IU como UPyD están en una tesitura muy delicada. Es probable que que por organización y estrategia Izquierda Unida tenga más opciones de sobrevivir al vendaval que los magentas. Pero bueno, en mi opinión no podemos culpar a los votantes en este contexto por querer votar a un partido viable para cambiar las cosas, para conseguir representación que forme/ condicione gobiernos y políticas. Otra cosa es que haya quien prefiera tener un partido con más principios que votantes. Me parece respetable pero que no se le olvide, hasta en Dinamarca hay partidos extraparlamentarios.