Economía & Uncategorized

Mercados y economías de escala

27 Ene, 2015 - - @egocrata

Uno de los gráficos más significativos que he visto en los últimos años es este del Economist, que ya he compartido alguna vez.

20120728_FBC674

La idea es muy sencilla: número de grandes empresas en Europa y Estados Unidos, agrupados por el año de su fundación. La estructura de ambos lados del gráfico es lo que debería capturar vuestra atención; en el lado izquierdo en Estados Unidos vemos claramente el impacto de la segunda revolución industrial y la era dorada de los robber barons a finales del siglo XIX, pero la tasa de creación de grandes empresas, excepto durante la gran depresión y segunda guerra mundial, no decae. En Europa, mientras tanto, los colosos del capitalismo vienen de lejos: una cantidad sorprendente de grandes empresas tienen orígenes pre-industriales, tenemos la explosión cámbrica de finales del XIX, y después… la nada. A principios del siglo pasado hay unos años de bonanza, probablemente cortados por la gran guerra, pero desde 1927, y especialmente a partir de 1976, el capitalismo europeo se convierte en un club exclusivo que no admite nuevos miembros. Europa parece dejar de ser capaz de generar nuevas empresas con capacidad de crecimiento.

Esto es preocupante por dos motivos. Como hemos repetido con insistencia por aquí en otras ocasiones, las empresas grandes son más eficientes y productivas que las PYMEs que tanto adoran los políticos, y sus trabajadores, de media, están mucho mejor pagados. Europa, desde hace años, es incapaz de generar estas empresas grandes, innovadoras y eficientes que desarrollan economías de escala y pueden competir a nivel global. Tenemos grandes empresas estupendas, ciertamente (cualquiera que conduzca un coche alemán estará de acuerdo), pero son todas nacidas en sectores que ya existían hace 100 años. En nuevos sectores y nuevas empresas, Estados Unidos está copando el mercado de forma apabullante, incluso con el pequeño frenazo post-1976.

La reacción de mucho políticos europeos al ver esta escala estoy seguro que irá en una de estas dos direcciones, ambas erróneas:  bien exclamarán  «bueno, es que las grandes empresas son malvadas y en Europa preferimos PYMEs, que son más justas. Aquí valoramos la empresa familiar» (respuesta: las grandes empresas pagan bastante mejor que las pequeñas; y eso de ganar dinero es algo que está bien) o dirán eso de «fácil, necesitamos una política industrial y promocionar campeones nacionales en industrias estratégicas  que por cierto tienen como CEO este tipo amigo mío del palco del Bernabéu» (la política industrial es el mal). En ambos casos, lo harán sin entender que la tozudez europea por querer decidir el resultado de los mercados están ahogando el crecimiento potencial de muchas buenas ideas.

Lo que no debemos tampoco olvidar, sin embargo, es una de las grandes ventajas que tiene cualquier empresa americana sobre sus equivalente europeos, especialmente después de 1918*: el enorme tamaño del mercado interior. El otro día alguien hablaba de Edible Arrangements, una cadena de venta de ramos de frutas (no hay mejor manera de describirlos) que puedes encontrar por todo el país. Como casi todas las empresas de este estilo, los 1.100 establecimientos de la empresa funcionan en régimen de franquicia, pero eso no quiere decir que su propietario, Tariq Farid (hijo de inmigrantes pakistaníes) sea hoy inmensamente rico. Lo chocante de la empresa es que fue fundada en 1999, es decir, anteayer – y su expansión ha sido tan rápida en gran medida porque no tuvo que cruzar ninguna frontera antes de llegar a las 1.000 tiendas. El mercado interno en Estados Unidos es simplemente enorme, y cualquier empresa que quiera expandirse puede llegar lejísimos antes que tener que pensar en divisas, papeleos, licencias de apertura y hordas de abogados. Una empresa americana puede alcanzar grandes economías de escala mucho antes de tener toparse con los límites de su mercado interno. Una vez llega a las frontera, la experiencia logística y su tamaño le permiten competir globalmente desde el principio; el crecimiento lo hacen antes de toparse con burocracias, no después.

Edible Arrangements, por supuesto, no es una empresa clave para el futuro del capitalismo americano (aunque para otro artículo dejo la maldita obsesión con la industria y el desprecio del sector servicios entre nuestros políticos), pero pensad en empresas como Amazon, Netflix, Walmart, Apple, Intel o HP, y el destino de sus equivalentes europeas (pista: o no existen, o perdieron la guerra, o venden IP sin fabricar nada). Es mucho más fácil competir cuando has nacido y crecido en un mercado sin barreras burocráticas dentro de un superestado continental que cuando eres una empresa familiar en un mercado protegido en un país pequeño o mediano. Ciertamente, uno puede construir negocios globales desde Bégica, Austria o Dinamarca, pero es bastante más difícil. Y a menudo, cuando creces demasiado, tu país puede pasar a ser demasiado dependiente de ellas.

Cuando se habla de  eliminar barreras a la competencia y avanzar hacia el mercado único («¡la directiva Bolkestein! ¡Huid!») no es cosa de la Europa de los mercaderes. Estamos hablando de dar más oportunidades las empresas que pueden crecer y competir globalmente para que lo hagan sin barreras estúpidas, no en pequeños chiringuitos nacionales. Que algunos quieran crear nuevas fronteras es algo que me supera totalmente.

*: pre-1914 los gobiernos europeos eran muy poco proteccionistas comparado con lo que vino después. La idea de campeones nacionales y proteccionismo generalizado es uno de los grandes problemas de la postguerra.