Cuotas y representación & Política

La baja representación de mujeres en los gobiernos: factores explicativos y una ¿solución?

18 Nov, 2014 - - @Claveria

En el 2014 pocos países desarrollados pueden decir que tienen un gobierno nacional paritario. Los países escandinavos (Finlandia, Suecia y Noruega) son los únicos dónde las mujeres representan más del 40% en los dos periodos mostrados (ver gráfico), liderando la representación femenina tanto en los ejecutivos como en los legislativos. En el 2014 se han sumado a este grupo Suiza y Francia; o Italia, aunque sin alcanzar la paridad, ha dado un salto cualitativo al respecto. En cambio, España y Alemania han reducido el número de mujeres en el gobierno en el último periodo. Pero ¿de qué depende que en un país se nombre a más mujeres en los gobiernos que en otros? ¿Por qué existe tanta fluctuación de representación femenina entre periodos, y no una tendencia incremental?

Porcentaje de mujeres en los gobiernos nacionales (países desarrollados 2010 y 2014)

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Fuente: Elaboración propia a partir de CIA y IPU.

En un estudio que realicé, se expone que los factores que explican esta situación vienen dados más por la demanda que por la oferta. Es decir, que la infra representación femenina en los ejecutivos se explica más por las instituciones políticas que definen el sistema, que por los aspectos socioculturales del país, relacionadas con la oferta de mujeres disponibles para ser nombradas en esos cargos. De esta manera, en los estudios realizados hasta ahora no se encuentra evidencia que estos factores sean claves; especialmente en los países desarrollados dónde, aunque exista una segregación educacional y ocupacional de género, hay una oferta amplia y disponible de mujeres en el mundo político.

Los factores principales que explican este fenómeno a nivel político-institucional son los siguientes. El tipo de reclutamiento que tiene cada país para seleccionar los ministros/as es un aspecto relevante para entender la diferencia de género. La literatura clasifica a los países en dos grandes grupos: los sistemas especialistas, aquellos que eligen a los ministros más por su conocimiento técnico que por su trayectoria política; y los sistemas generalistas, que seleccionan a los ministros/as por su trayectoria política y, normalmente, reclutados desdel parlamento. Se argumenta que el sistema especialista, que es más permeable a tener ministros de fuera de la política, beneficia más a la representación femenina que el sistema generalista. Dado que tanto los líderes parlamentarios o aquellos que tienen más experiencia política (las posiciones trampolín para optar a ministros) se encuentran ocupadas por hombres (Valiente et al. 2005), es más fácil para las mujeres entrar por vías extra-políticas que políticas. Sin embargo, se observa que, a medida que pasa el tiempo, el sistema especialista va perdiendo valor explicativo, ya que cada vez hay más mujeres en los parlamentos y en posiciones políticas relevantes que hace más fácil que entren por vías políticas.

La ideología también es un factor clave para explicar la variación de representación femenina. Aquellos partidos etiquetados como de izquierdas, normalmente, favorecen más la presencia de mujeres, ya que en los principios básicos de estos partidos se encuentran puntos como la igualdad de género. Además, los tienen secretarías de mujeres/igualdad con mayor antigüedad y éstas se ubican en una posición más alta en el organigrama del mismo. Además, es aquí donde los lobbies internos de las mujeres tradicionalmente han tenido más fuerza para presionar a la cúpula. De la misma manera, las cuotas de género adoptadas en los partidos, que se aplican en las ejecutivas de los partidos, tienen un efecto positivo para la incorporación de las mujeres en los gobiernos. La relación entre cuotas de partido y presencia de mujeres en el gobierno es una relación indirecta, pero se entiende que estos partidos están más comprometidos con los valores de la igualdad de género; y en sus filas cuentan con más mujeres que el resto, resultantes de aplicar las cuotas de partido. También en este sentido, la representación de las mujeres en el legislativo juega un papel clave. Tener más mujeres pociones parlamentarias promueve que éstas acumulen experiencia política y puedan estar en posiciones importantes para entrar en el poder ejecutivo. Además, la creación de una masa crítica de mujeres en el parlamento, puede hacer cambiar las sinergias institucionales. No debemos olvidar que la presencia de mujeres en el parlamento ayuda a la representación simbólica y, poco a poco, se va concienciando a la sociedad y a los mismos políticos que las mujeres también pueden ocupar esas posiciones. Así, los países con más porcentaje de mujeres en el parlamento, también tendrán una representación femenina mayor en el gobierno.

Por otra parte, en un primer momento, se consideró que la representación de las mujeres en el ejecutivo obedecía a un ‘path dependency’ (sendero de la dependencia). Es decir, si un partido incrementaba sustancialmente ésta representación, otro partido que asumiera posteriormente el poder se podría sentir presionado por los políticos y la sociedad a no rebajar la presencia de mujeres en el gobierno, incrementando así progresivamente la representación de las mujeres. Pero los resultados no confirman esta idea. Se observa que la ideología del partido tiene un peso mayor en la configuración del gobierno, explicando la fluctuación entre periodos dependiendo si entra al gobierno un partido de izquierdas o de derechas. Por otra parte, también otros factores se han tenido en cuenta, como las posiciones disponibles de los ejecutivos. Se ha apuntado en la literatura que el número de posiciones disponibles por un partido podría tener una influencia la incorporación de mujeres en el gobierno. Los gobiernos más pequeños, dónde además se tienen que incorporar equilibrios territoriales o de partido (coalición), podría ser más probable que las mujeres no tengan tanto peso. En esas situaciones podría haber más competencia por esas posiciones, y por tanto, sea más difícil designar a personas que, tradicionalmente, han estado excluidas en estas posiciones, como las mujeres. Pero los resultados tampoco confirman esta idea.

Que se consiga la paridad de representación en los gobiernos es un aspecto relevante, ya que, de esta manera, se consigue una mayor calidad de representación de la democracia. Si las mujeres son excluidas del gobierno, además de cuestionar la igualdad de oportunidades (fundamentalmente cuando sabemos que hay suficientes mujeres en la política con un nivel de cualificación similar a los hombres), se prescinde de las mujeres en los procesos de la elaboración de las políticas, las cuales regulan la vida de los ciudadanos/as de su país. Esto es importante ya que éstas, como he explicado en artículos anteriores, independientemente de su ideología, favorecen acciones y políticas que benefician a las mismas mujeres. Y además, el gobierno es un espacio con gran potencial simbólico que contribuye a qué las ciudadanas se sientan más integradas en el mundo político (Franceschet and Thomas 2011). Pero, teniendo en cuenta que la oferta de mujeres para optar a cargos políticos en el ejecutivo no es un aspecto problemático, para revertir esta situación lo que se tendría que pensar es en medidas que afecten a la demanda, es decir, a las instituciones políticas. Así, en vez de esperar a que la cultura y los años incrementen la representación de las mujeres en los gobiernos, se podría establecer cuotas de representación femenina en los gobiernos. Tal y como explica Claire Annesley, estas cuotas no tienen por qué ser tan controvertidas en este ámbito, ya que, de hecho, hay cuotas informales que se aplican a los gobiernos, como pueden ser la representación de las diferentes regiones del país, las religiones o incluso podríamos considerar como cuotas de partidos los gobiernos de coalición. Tal vez sea el momento para plantearse cambios institucionales.