Política

Podemos, La Sexta y la influencia de los medios en el voto

17 Nov, 2014 - - @jorgegalindo

Cuando hablamos en términos genéricos todos aceptamos, más o menos, que existe una correlación entre los medios que consumimos los ciudadanos y qué partido preferimos. Pero lo que no está tan claro es en qué dirección nada dicha correlación: ¿escogemos a los medios basándonos en nuestros prejuicios políticos, o son los mensajes que desde ellos se lanzan los que nos convencen para votar a tal o cual formación? En los últimos tiempos la segunda posibilidad se ha estirado desde ciertas instancias hasta límites insospechados. Así, por ejemplo, no son pocos quienes afirman que es gracias a La Sexta que Podemos haya alcanzado altas cotas de éxito electoral y demoscópico. Hasta Iglesias ha tenido que afirmar en algún acto público cosas como que «no somos un producto de la TV». La discusión desatada en Twitter tras la dura entrevista de Ana Pastor a Iglesias anoche trajo de nuevo este tema a colación. El objeto de este texto no es otro que mostrar que tal afirmación es una temeridad, y que en realidad es muy difícil llegar a conclusión sólida alguna sobre el dilema. Así que me temo que el lector que busque una conclusión cerrada no la encontrará aquí. A cambio, y con un poco de suerte, por el camino nos toparemos con datos interesantes y alguna reflexión que mantener en nuestra cabeza la próxima vez que salga el tema.

La literatura especializada tiende a dar una respuesta mixta. Por un lado, no son pocos los autores que asumen que las opiniones de los individuos son las que condicionan la elección posterior del medio para informarse, y esto solo viene a reformar prejuicios ya adquiridos. Además, los individuos tendemos a ‘filtrar’ los mensajes de los grandes medios a través de nuestras conversaciones con amigos, familia y colegas (pdf), de manera que nuestro entorno inmediato nos ayuda a señalar ciertas informaciones como más acertadas que otras, idea desarrollada primero por Katz y Lazarsfeld en su temprano libro Personal Influence. A pesar de su antigüedad esta tesis sigue, según muchos, siendo válida hoy. Pero otros trabajos, por contra, sí creen detectar una influencia directa e independiente de otros actores por parte de los medios de masas. Por ejemplo, en este experimento realizado en Washington, DC sus autores asignaron de manera aleatoria un periódico de los dos principales de la ciudad a varios ciudadanos (el Post, de tendencia demócrata, y el Times, republicano). El resultado fue que las probabilidades de votar a uno u otro partido sí se vieron afectadas por esta asignación. Este no es un estudio aislado (véase, sin ir más lejos, este análisis sobre la influencia de Fox News). En cualquier caso, como apreciación general podría decirse que los especialistas están de acuerdo en que los medios tienen un cierto grado de influencia, pero no son el factor definitivo. Además, parece que a menudo dicha influencia está necesariamente condicionada no solo a las elecciones políticas previas de los individuos, sino también a las de su entorno inmediato.

Volviendo al caso español, la encuesta postelectoral del CIS tras las europeas de mayo preguntaba a los ciudadanos qué televisión preferían para informarse. Después ofrecía los datos segmentados por partido escogido en dichos comicios. La siguiente tabla resume los resultados.

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Los sesgos resultan bastante evidentes. Así, los votantes del PP son fieles a TVE1 y a Antena 3 (al igual que UPyD), mientras que tienden a alejarse de las demás opciones. Los de Podemos prefieren La Sexta pero también Cuatro, y los de Izquierda Plural (IU y compañía) solo al primero de ambos. El PSOE, por contra, tiene unos votantes bastante más equilibrados en su elección de canal. No sorprenderá a nadie, por último, que la gente de CiU y ERC opte por TV3. Como consecuencia, Antena 3 y TVE1 son canales «de derechas», mientras que La Sexta tira a la izquierda. Cuatro es, en general, un canal que gusta comparativamente más a los votantes de partidos jóvenes (C’s, Podemos, Primavera). Y tanto éste como La Sexta y TV3 generan filias y fobias bastante más intensas que el resto.

Muchos pensarán que sus sospechas se ven confirmadas. Tomemos la inclinación hacia La Sexta (o Cuatro) de los votantes de Podemos y la influencia que esta cadena haya podido tener en el triunfo de la organización. Los datos parecen corroborarlo. Pero en realidad para confirmar esta hipótesis tenemos que ir, al menos, un paso más allá: es necesario descartar que las personas que votaron a Podemos y al mismo tiempo prefieren estos canales tienen un mismo perfil que es en realidad la causa oculta de la coincidencia: se trata, por ejemplo, de personas jóvenes, con estudios, un cierto nivel económico y una ideología de izquierdas.

Para ello podemos aplicar un análisis de regresión logística que incluya dichas variables como causales junto al hecho de elegir una u otra cadena como favorita, observando qué efecto separado tiene cada una sobre el hecho de haber votado a Podemos en las Europeas de 2014. Los resultados (ofrecidos de manera detallada al pie del artículo) son sugerentes: aún descontando los efectos de ideología y edad, los análisis nos dicen que el hecho de que La Sexta sea nuestra cadena favorita hace que tengamos un 8% más de probabilidades de haber votado a Podemos en las elecciones europeas. Si por contra es Cuatro lo que nos gusta ver, la probabilidad se incrementa en un 11%. Valores nada despreciables.

Resulta tentador concluir de tales datos que, efectivamente, estos canales nos hacen votar a Podemos. Sin embargo, como he avisado desde un primer momento, es extremadamente difícil afirmar tal cosa. Profundizar un poco nos da pistas. Por ejemplo, podemos aplicar a los datos análisis por perfiles, de manera que sabemos que el efecto de La Sexta en la probabilidad de votar a Podemos para un votante de 21 años es del 13.9%, pero a uno de 60 años solo le afecta en un 5.5%. Algo parecido sucede con Cuatro al filtrar por edad, y también por ideología: alguien que se encuentra en el 3 de la escala ideológica recibe un efecto por parte de tener a este canal como favorito de 18.7% más en la probabilidad de voto a Podemos. Sin embargo, si la persona está mucho más a la derecha, en el 8, la relación casi se desvanece (3.4%). Como imaginará el lector, si combinamos ambos factores la cosa se pone aún más seria: para alguien de 70 años ubicado en el 8 de la escala ideológica, el hecho de ver Cuatro solo aumenta las probabilidades de haber votado a Podemos en un 2.2%. En definitiva, el efecto de la televisión cambia mucho en función de otras variables como la edad o la ideología. De hecho, la coincidencia en los valores entre dos cadenas distintas que en realidad tienen en común un perfil de televidentes relativamente similar nos debería hacer sospechar desde el principio que estamos ante un efecto que no está causado por ninguna de las televisiones.

Hablando más en general, no sabemos si los votantes de Podemos decidieron empezar a considerar a La Sexta y Cuatro como medios predilectos cuando éstos comenzaron a dar cobertura a Pablo Iglesias y compañía. Esto resulta bastante plausible (uno consume aquello que le gusta/le convence, y si se lo hubiese encontrado en otro sitio allá que habría ido a buscarlo), como lo es que la introducción sostenida de intervenciones desde Podemos haya hecho a otros ‘sacar’ a las mentadas cadenas de su lista de favoritas. En realidad, hay una suerte de ‘experimento natural’ que apunta en esta dirección: cuando el PSOE está en el gobierno de España, sus votantes están sobre-representados en la audiencia de TVE1. Sin embargo, cuando cambian las tornas en Moncloa son los del PP quienes abundan. Esto indicaría que muchos, quizás la mayoría, de votantes buscan en medios la confirmación de lo que desean encontrar, y no son recipientes esperando ser rellenados de opiniones.

En cualquier caso, la conclusión es que con los datos de que disponemos es difícil desentrañar una cadena causal clara. Necesitaríamos un experimento similar al de Gerber y compañía en Washington, en el cual asignásemos a personas al azar una cadena u otra para informarse, evitando así el sesgo inducido por auto-selección. Por supuesto, ese no es el caso. Lo que sí podemos asegurar a la luz del presente análisis es que la relación entre los votantes de Podemos y dos medios en particular es bastante fuerte. Estos canales han servido, evidentemente, de vías de difusión del mensaje, y ese rol es importante para entender el triunfo de la formación. Sin embargo, en ningún caso podemos suponer que dicho éxito ha sido fabricado por los medios. Al fin y al cabo, las elecciones funcionan como un mercado (imperfecto) de votos, donde para que exista una oferta exitosa la demanda ha de estar presente. Y viceversa. El rol de los medios es, en cualquier caso, de aumento o reducción de las asimetrías de información entre ambas partes. Y si el mercado es relativamente competitivo, las relaciones causales entre medios y partidos son normalmente bidireccionales. En definitiva, resulta algo corto de miras otorgar a los medios la responsabilidad de una situación (el aparente resquebrajamiento del actual sistema de partidos) cuyas causas van, muy probablemente, mucho más allá.

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Nota metodológica: las estimaciones provienen de dos regresiones logísticas realizadas sobre una variable dicotómica en la que 1 equivale a haber votado por Podemos en las Europeas de mayo de 2014 y 0 a no haberlo hecho. La principal variable independiente es también binaria para ambas regresiones, siendo en el primer caso «escogió La Sexta como cadena de TV favorita para informarse» (1) o «no» (0), y en el segundo «escogió Cuatro como cadena de TV favorita para informarse» (1) o «no». Los controles incluidos en ambas regresiones son ideología (ordinal de 1 a 10, siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha), edad. He dejado fuera del análisis a todos los encuestados que no declaraban posición ideológica alguna. También he realizado pruebas con controles adicionales, tales como nivel de estudios y estatus, en cualquier caso no significativos y por tanto no incluidos en las especificaciones finales. De cada regresión extraigo las probabilidades predichas. La base de datos con la que he trabajado puede descargarse desde el CIS. Se obtiene en formato SPSS y hay varias maneras de transformarla a Stata; tratándose de algo breve yo simplemente la he abierto con PSPP y he procedido a copiar las tablas. Los resultados completos se encuentran en este documento (también en PDF). El dofile para Stata con los comandos introducidos está aquí para poder reproducir el análisis.