Política

La era de la pantomima

15 Oct, 2014 - - @egocrata

Un nuevo día, un nuevo plan para una consulta. El gobierno catalán finalmente se ha resignado a no celebrar el referéndum prometido el 9 de noviembre, y faltos de paciencia para esperar la sentencia del constitucional, han apostado por hacer una especie de sistema participativo alternativo. La idea es distribuir urnas en edificios públicos por todo el país es día, pedir a voluntarios pro-independencia que las vigilen, y decir que todo el mundo que quiera votar que vote; basta con que traiga consigo un DNI o pasaporte.

No sé si hace falta repasar todos los motivos por los que un evento así no tiene nada de consulta representativa o democrática, pero ahí van unos cuantos: una votación donde todos los organizadores están a favor de una de los opciones, sin censo que permite a cualquier persona con demasiado tiempo libre votar en ocho «colegios electorales» distintos, una campaña electoral sin regulación alguna, ninguna normativa sobre el sistema de recuento de votos, absolutamente ninguna voluntad de publicar una base legal para toda esta pachanga y una especie de privatización extraña de lo que debería ser un evento de carácter público. No me voy a meter ni siquiera en la legalidad de permitir el uso de edificios públicos para un evento de estas características, el coste organizativo de esta ceremonia o la tremenda jeta de decir en público que no van a firmar un decreto o declaración legal para que evitar que todo esto sea recurrido. Todo el tinglado ni siquiera pretende tener visos de legalidad o participación democrática; es más bien una pachanga organizada por un gobierno autonómico que ni se va a preocupar en justificar bajo qué autoridad lo hace o publicar una normativa sobre ello. No llega a acto simbólico; es propaganda.

Si dejamos de lado las pretensiones de legitimidad de todo este asunto, lo cierto es que como acto de movilización no es mala idea: la Generalitat está montando una manifestación donde la gente en vez de expresarse con pancartas todos a una lo hará con papeletas a lo largo del día. Es una buena forma de continuar con la estrategia movilizadora seguida hasta ahora, pero sin tener que hacer el extraordinario esfuerzo logístico del 11 de septiembre. En la consulta participarán los convencidos y algún que otro despistado, pero la validez de los resultados, más allá de saber cuánta gente ha votado (si nos creemos el recuento) será nula. Participará un porcentaje considerable del censo, pero no será representativa.

Lo interesante viene después, cuando si la «consulta» sale bien Artur Mas disuelve el Parlament y convoca elecciones anticipadas. CDC buscará una lista única con ERC (la gente de Unió se bajará de ese tren antes) para presentarse con un programa independentista explícito. Los republicanos creo que harán ver que se lo piensan, exigirán el compromiso de una declaración unilateral de independencia para aceptarla, poniendo condiciones para que CDC no pueda aceptar. Tendremos elecciones, Artur Mas pasará a ser el ex-líder del segundo partido mayoritario que ERC ha destruido a base de pactar con ellos tras llevarse una buena tunda, y volveremos a la casilla de salida.

¿Por qué digo esto? Porque sospecho que si hay elecciones los independentistas y unionistas no van a sacar resultados demasiado distintos a lo que hemos visto hasta ahora. Dejadme volver a poner este gráfico:

Vot nacionalista catalanes

Este es el porcentaje del voto de los partidos estrictamente nacionalistas catalanes en elecciones autonómicas desde 1980. Si hay algo que parece inamovible es el techo de la suma de los 2-3 partidos del bloque, siempre cerca, siempre ligeramente por debajo del 50%. En las europeas de este año CiU y ERC sumaron un 45,5% del voto. Y no, no voy a meter a Iniciativa en este bloque, porque aunque defienden el derecho a decidir el partido no es pro-secesión. El votante nacionalista se ha radicalizado, pero su electorado no parece haber crecido.

Los sondeos recientes parecen sugerir que veríamos resultados parecidos; aunque la movilización ciudadana independentista es francamente impresionante, el bloque de partidos que la apoyan parece moverse siempre cerca del 50% del voto. La cada vez más ridícula fragmentación del bando unionista (y la nunca aprobada ley electoral catalana) poco menos que garantiza que los nacionalistas catalanes saquen ventaja en escaños, pero el apoyo social real de los dos bandos sospecho que no ha cambiado gran cosa.

Hace un par de años, después de la primera gran manifestación del 11 de septiembre, escribía que a efectos prácticos la política catalana no iba a cambiar apenas nada. Rajoy no iba a mover un dedo. Los catalanes iban a protestar sin conseguir nada. Dado que nadie es lo suficiente estúpido como para proclamar la independencia de manera unilateral (no creo que ERC esté hablando en serio – y de todos modos, no va a tener los votos), Cataluña iba estar en un limbo de cabreo permanente hasta el 2015, cuando el PP pierda su mayoría absoluta y alguna coalición de tres o siete partidos acabe por intentar reformar el sistema autonómico de una puñetera vez. La solución realmente no es complicada (el mundo está lleno de diseños federales decentes que harían feliz a casi todos), pero hasta que la aritmética legislativa cambie en Madrid no vamos a ver reformas.

El procés nace de un cabreo más que comprensible con una crisis económica, ajuste fiscal y sistema de financiación económica demenciales, combinado con la patética implosión del PSOE el 2011. Lo que hemos visto es la combinación de cabreo justificado con populismo oportunista enfrentándose a un gobierno central que no tenía ningún incentivo en dar concesiones a nadie. El encuentro entre el quijotismo sentimental y el inmovilismo interesado ha dividido el país, sin arreglar los problemas de nadie. En un mundo más racional unos hubieran entendido que la ventana de oportunidad de conseguir reformas en el sistema autonómico estaba cerrada, y otros que la mejor manera de resolver problemas es hacer algo para solucionarlos. En los turbulentos días de la España de la gran recesión, eso no ha sido posible.

Queda un año de pantomima, en uno y otro bando. Si nadie comete una estupidez completamente irresponsable, todos empezaran a negociar a finales del 2015. Si hay suerte.

Sí, es un artículo con predicciones. Si me leéis a menudo, sabéis que mi tasa de acierto es espectacular.