Economía

Impuestos y crecimiento económico

17 Sep, 2014 - - @egocrata

Lo hemos escuchado una y mil veces: en este país se pagan demasiados impuestos, y por culpa de la intolerable, inaguantable e insufrible presión fiscal que no hay crecimiento económico. La actividad económica se va lejos, a sitios donde la presión fiscal es más baja. Es hora de apretarse el cinturón, hacer sacrificios, y competir con otros estados creando un clima económico más atractivo bajando impuestos.

Es un argumento que suena lógico, ciertamente. A nadie le gusta pagar dinero a hacienda, y si una empresa puede escoger entre pagar y no pagar, preferirá lo segundo. En el mundo real, estas diferencias deberían importar.

Bien. Si la presión fiscal afecta el crecimiento económico a largo plazo, es razonable pensar que veremos diferencias entre territorios lo suficiente relevantes como para aparecer en los datos. William Gale y Andy Samwick, en Brookings (vía), han intentado ver si esto es cierto, haciendo un amplio repaso a la literatura sobre el tema. Los autores analizan comparaciones internacionales y estudios que evalúan el impacto de cambios fiscales dentro de Estados Unidos tanto a nivel federal como  comparando las tasas de crecimiento entre estados  y el nivel de recaudación en cada uno de ellos.

Respuesta, en breve: no hay ninguna relación. La presión fiscal de un estado no tiene absolutamente nada que ver con la tasa de crecimiento de su PIB. No hay efecto aparente ni en tipos marginales en impuesto sobre la renta entre estados americanos (que van de cero a 13% – es una diferencia enorme),  impuestos sobre el capital, o cambios en la legislación federal. El efecto es nulo. Cero. Nada en absoluto. No importa cuántos impuestos cobre un gobierno, el efecto que el nivel impositivo tiene en su tasa de crecimiento a largo plazo es completamente irrelevante,  tanto a nivel estatal como federal. Como dicen los autores:

The argument that income tax cuts raise growth is repeated so often that it is sometimes taken as gospel. However, theory, evidence, and simulation studies tell a different and more complicated story. Tax cuts offer the potential to raise economic growth by improving incentives to work, save, and invest. But they also create income effects that reduce the need to engage in productive economic activity, and they may subsidize old capital, which provides windfall gains to asset holders that undermine incentives for new activity.

En teoría, bajar impuestos debería crear incentivos para trabajar más horas, ahorrar más e invertir más. Tienes más dinero, y cada esfuerzo adicional te reporta más beneficio inmediato. A la práctica, el efecto renta en dirección contraria parece anular este resultado: si un trabajador puede estar menos horas en la oficina para ganar lo mismo, a menudo lo que hará es trabajar menos horas o ser menos productivo para ganar lo mismo. Por añadido, los impuestos más bajos son una forma de subsidio al capital ya existente; el dinero adicional que reciben por los recortes simplemente puede hacer que decidan que ya tienen bastante e inviertan menos.

Aunque los datos son claros, vale la pena añadir algunas notas de cautela. Primero, dentro de los estudios cubriendo Estados Unidos, aunque las diferencias fiscales entre los estados son considerables (de pagar $2.365 al año de media en impuestos en Wyoming a los $9.718 de Nueva York. El federalismo es esto), no estamos hablando de distancias siderales. La distancia entre lo que recauda Nueva York (sobre un 20% del PIB) y Louisiana (apenas un 12%) es importante, pero no implica que una economía con tipos impositivos muy altos (pongamos, más del 60% del PIB) no fuera a comportarse de forma distinta.

Segundo, como señalan los mismos autores, aunque cuánto dinero recaudas parece no importar, cómo recaudas ese dinero sí que es relevante. Una estructura fiscal mal diseñada (demasiado compleja, regresiva, o concentrada en una categoría específica, por ejemplo) sí que puede matar el crecimiento económico. De nuevo, cito a los autores cuando hablan de reformas fiscales:

One strong finding from all of the analysis is that not all tax changes will have the same impact on growth. Reforms that improve incentives, reduce existing subsidies, avoid windfall gains, and avoid deficit financing will have more auspicious effects on the long-term size of the economy, but in some cases may also create trade- offs between equity and efficiency. 

Una reforma fiscal que reduzca subvenciones, evite ganancias desmesuradas a actores específicos y evite déficit fiscales (sí, endeudarse sí que tiene efectos negativos a largo plazo) puede mejorar el crecimiento a largo plazo. Como ha explicado Cives otras veces, en materia fiscal saber qué efectos tienen los impuestos, quién carga con los costes y la elasticidad de la recaudación es tan o más importante que el nivel de recaudación en sí.

Al hablar de impuestos, por lo tanto, hay que partir siempre de dos principios básicos: Primero, lo importante no es cuánto se paga, sino cómo y para qué. Segundo, La decisión sobre el nivel de presión fiscal no tiene apenas nada que ver sobre el crecimiento económico, sino que es una decisión política sobre cuánto dinero queremos gastar y qué servicios queremos que ofrezca el estado. El debate no es entre crecimiento o redistribución, sino sobre qué nivel de redistribución queremos.