Internacional

ISIS y los supermutantes

11 Sep, 2014 - - @egocrata

Obama ayer dio un discurso sobre ISIS. Un buen discurso, tan bien pronunciado como siempre, explicando la estrategia de Estados Unidos para combatir la amenaza del terrorismo islamista renacido en Irak y Siria. El tono, la escenografía, fueron el de las grandes ocasiones, de declaración de guerra histórica. El contenido, sin embargo, fueron esencialmente cuatro propuestas no excesivamente sorprendentes y nada espectaculares:

  1. Más bombardeos, incluyendo bombardeos en Siria.
  2. Más asesores militares sobre el terreno, entrenando a sirios e iraquíes y ofreciéndoles material militar.
  3. Más esfuerzos antiterroristas para evitar que ISIS cometa atentados.
  4. Más ayuda humanitaria.

Esencialmente es hacer un poco más de lo mismo, esta vez buscando apoyo de nuevos aliados. Estados Unidos se propone luchar contra la nueva gran amenaza de ISIS escalando su participación en el conflicto levemente. A primera vista, parece una estrategia bien poco ambiciosa, pero que puede ser la decisión correcta. Ell motivo principal es que sospecho que ISIS,  aún con toda su capacidad para aterrorizar civiles y la larga lista de atrocidades que han cometido estos últimos años, es una amenaza militar mucho menor de lo que parece.

Repasemos los logros militares de ISIS hasta ahora. En Siria, los islamistas han conseguido «derrotar» al resto de rebeldes moderados en gran parte gracias a la pasividad, cuando no apoyo implícito, del régimen de Assad. El gobierno sirio, en un notable ejercicio de cinismo, poco menos que cedió una parte de su territorio a cambio de que los chiflados de ISIS exportaran su revolución a Irak. Una vez cruzaron la frontera, los chicos del Estado Islámico aprovecharon que el gobierno de Nouri Al-Maliki se había pasado unos cuantos años oprimiendo salvajemente a la minoría suní y que el ejército iraquí era una vergonzosa turba de reclutas sin la más mínima intención de morir por ese patán para ganar territorio. ISIS nunca se atrevió a tomar ningún objetivo militar serio (ni se acercaron a Bagdad), ni se enfrentó a nada parecido a tropas medio decentes (los kurdos, en contra de lo que decía la leyenda, eran bastante torpes). A partir del inicio de los bombardeos, ISIS no ha podido seguir avanzando o mantener ningún objetivo ante un asalto medio decidido. Son fanáticos y brutales, pero no son en absoluto invencibles. Zeina Karam y Vivian Salama escribían que la principal fuerza de ISIS es hacer creer al mundo que son mucho más poderosos de lo que realmente son, y creo que están en lo cierto.

Dicho en otras palabras:  el Estado Islámico es ciertamente un horror medieval para todo aquel que se cruza en su camino sin estar protegido por unas fuerzas de seguridad no demasiado vergonzosas, pero es, ante todo, un problema regional. Aunque increíblemente brutales y completamente carentes de cualquier virtud humana, ISIS no es un ejercito de supermutantes que puede hacer temblar a los gobiernos de la tierra, sino una banda de chalados relativamente bien armados ocupando el enorme vacío creado por dos estados fallidos. Sus acciones, de hecho, son las clásicas de un grupo que está intentando imponer un monopolio de la violencia en los territorios que controlan. La brutalidad genocida, en este caso, es tanto un forma de eliminar rivales como una señal sangrienta sobre su capacidad de tomar represalias contra aquellos que no respeten su autoridad.

Si este análisis es correcto, la única forma de acabar con ISIS es conseguir que los dos estados fallidos donde está prosperando dejen de serlo. En Irak, Estados Unidos forzó la salida de Al-Maliki, abriendo las puertas a la creación de un gobierno que no se dedicara a alienar y maltratar a la minoría suní mientras robaba todo aquello que no estuviera clavado en el suelo. Los kurdos, aunque militarmente limitados, al menos tienen algo parecido a un estado funcional, así que con un poco de ayuda han sido capaces de contener a ISIS sin demasiado problema. En Siria, Obama tiene el problema que el gobierno de Assad no es un socio aceptable (no deja de ser un dictador que ha gaseado civiles, al fin y al cabo), así que se resignará a armar a los rebeldes moderados supervivientes mientras intenta aislar el problema. A efectos prácticos, Estados Unidos va a intentar expulsar a ISIS de Irak, y limitar el daño que pueden hacer en Siria.

Lo realmente fascinante de todo esto, sin embargo, es el hecho que Irán y Estados Unidos están en el mismo bando. El gran aliado de ISIS antes de que se convirtieran en el foco de atención de medio planeta eran los saudíes, muy amigos de apoyar extremistas suníes para hacer la vida imposible a Irán y sus aliados. Los americanos no protestaban demasiado mientras ISIS se dedicara a atacar a Assad, el aliado de Teheran. Cuando el Estado Islámico decide empezar a hacer turismo y pone en peligro la estabilidad de Irak, sin embargo, la cosa deja de ser tan graciosa y los americanos deben intervenir. Esta intervención, sin embargo, ayuda indirectamente a Assad, y lo hace además reforzando un Irak que es cada vez más un satélite de Teheran. Estos días los americanos estaban bombardeando objetivos en Amerli apoyando el avance de milicias directamente patrocinadas por Irán, cosa que tiene su mérito.

Queda responder dos preguntas. Primero, si este escenario hubiera sido distinto con una intervención más temprana y decidida en Siria. Dejando de lado el hecho que la inmensa mayoría de comentaristas que dicen esto se oponían a la intervención el año pasado, es difícil imaginar qué hubiera pasado. Al fin y al cabo, «rebelde» y «moderado» no deja de ser un oxímoron, y las armas bien podrían haber acabado en manos de ISIS. Assad e Irán podían haber concentrado sus esfuerzos en los insurrectos menos chiflados igualmente (y Teherán, junto con Hezbollá, tiene suficiente capacidad militar para hacerlo a corto/medio plazo), y la «válvula de escape» iraquí hubiera seguido allí. La experiencia en Libia (intervención que apoyé, todo sea dicho) creo que debería ser una buena lección sobre las horribles consecuencias que puede tener meterse en una guerra civil sin saber exactamente quién es el enemigo.

Segundo, la necesidad de intervenir directamente con tropas en el terreno, siguiendo la hipótesis de algunos comentaristas de que Estados Unidos se fue de Irak demasiado pronto. La verdad, creo que es una idea absurda: no sé por qué motivo una ocupación militar de 15 años iba a producir un resultado distinto que una de 10. El mismo hecho que Irak es un desastre de esta magnitud ahora mismo tras dos invasiones americanas debería ser lección suficiente en este sentido. Los problemas de Irak (y Siria) son problemas esencialmente políticos, no militares. La única forma de solucionar el conflicto es consiguiendo un arreglo institucional viable. No estoy seguro que Irak pueda llegar a uno, la verdad.

Vale la pena insistir: el ganador de la guerra de la guerra de Irak fue Irán. Estados Unidos no sólo no tiene contrapesos viables a Teheran, sino que además debe dedicarse a bombardear a sus enemigos para mantener cualquier atisbo de influencia en Bagdad. Lo tiene que hacer, además, sin admitirlo en público y sin poder pedir contrapartidas. Obama creo que está haciendo lo correcto, aunque su decisión es más que nunca la menos mala de todos los horrores posibles. Es hora de firmar las paces con Irán de una vez, y dejarse de historias.