Internacional

Obamacare: cuando las leyes funcionan

11 Jul, 2014 - - @egocrata

Hace unos meses, cuando todo el mundo en los medios hablaba del desastre que era la implementación de la Affordable Care Act (ACA- Obamacare, vamos) y sobre como eso reflejaba el fracaso inminente del intento del gobierno federal americano para crear una sanidad más o menos universal, yo escribía por aquí que el histerismo estaba injustificado. El diseño básico de la ley era sólido y había sido implementado con éxito tanto en Estados Unidos (Massachusetts) como fuera del país (Suiza y Holanda). El modelo de la reforma era válido, y los principios detrás del nuevo sistema (prohibir discriminar por salud, mandato individual, subsidios) eran válidos y tenían sentido económico.

Han pasado nueve meses, y ahora empezamos a tener una mejor idea sobre los resultados de la ley desde la expansión de la cobertura sanitaria en otoño del año pasado. Empecemos por la métrica más sencilla: porcentaje de americanos sin seguro médico, según encuesta de Gallup.

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No sé si detectáis un pequeño cambio de tendencia en las encuestas, justo a finales del año pasado. Estas cifras no son exclusivas de Gallup:  como señalan por Vox, una multitud de estudios de otros analistas y encuestas independientes están dando resultados muy parecidos. La cifra de consenso es que la ACA ha dado cobertura a 11-12 millones de personas desde su entrada en vigor, sumando Medicaid, seguros privados subvencionados y menores de 26 manteniendo su cobertura familiar. Esta cifra, por cierto, es casi idéntica a las estimaciones de la CBO respecto a la ley (post-sentencia del Supremo limitando Medicaid), cosa que dice bastante sobre lo previsible del resultado.

De forma más divertida, en un estudio del Commonwealth Fund se les ocurrió preguntar a los nuevos asegurados tanto si estaban contentos con su cobertura médica como su afiliación política. Resulta que entre los nuevos receptores de la ACA, la tasa de satisfacción es parecida republicanos y demócratas (74 y 85%). Según la ley se consolide, derogarla será cada vez más políticamente complicado. Los temores del GOP que la sanidad universal estaba aquí para quedarse están bastante justificados.

La ACA, sin embargo, no sólo era una expansión de la cobertura médica: la ley también incluía una multitud de reformas en el sistema de pagos hospitalarios de Estados Unidos, así como cientos de medidas para intentar el gasto sanitario. Veamos la evolución de costes:

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En este gráfico de Kaiser vemos la evolución de los costes estimados de Medicare, el programa de sanidad pública universal para mayores de 65 años, según los expertos de la CBO. Para sorpresa de la agencia del Congreso que vigila el gasto público americano, los costes por paciente del sistema han caído más de 1000 dólares en cuatro años, o 50.000 millones en total. Los motivos de este descenso de costes son variados (más aquí y aquí), pero el consenso es que la ACA (que entró en vigor el 2009) tiene bastante que ver.

¿Es una ley perfecta? No, desde luego. La sentencia del Supremo haciendo Medicaid opcional para los estados ha limitado su efectividad en muchos lugares, el sistema de mercados estatales separados es poco eficiente a veces, el mecanismo de subsidios a través de créditos fiscales es a menudo torpe y todo el sistema exige demasiado papeleo. Aún así, Obamacare, incluso con todas estas limitaciones, parece estar haciendo su trabajo y funcionando como fue diseñada. Es una buena ley, y sólo por ella Obama es un presidente con un legado histórico innegable.

Quizás menos importante, pero también relevante, es que uno no debe nunca confundir anécdotas con datos. La ley empezó mal en apariencia, pero la realidad era otra. Vale la pena recordarlo.