Internacional

¿Politizar Europa? Es el momento

7 May, 2014 - - @CCEuropa

Hace un mes Pablo Simón nos retaba con un post muy interesante sobre la politización de las elecciones europeas desde el punto de vista de la ciudadanía. Sin duda, las elecciones europeas han tenido siempre una serie de problemas que no tienen otros comicios. Uno de los más importantes, en concreto, es la mala costumbre de tratar las elecciones europeas como contiendas nacionales de segundo orden. Viene desde las primeras elecciones en 1979, casi mostradas al público general como competiciones de belleza, que se celebraban a la sombra de las elecciones generales, las que verdaderamente reparten el poder. Cabe preguntarse quiénes son los culpables de la popularidad de este enfoque, y en manos de quién está el poder de cambiarlo. Hay multitud de causas, ya expuestas por muchos académicos, pero a nosotros nos preocupan más sus consecuencias. Hay dos principales que vienen directamente de esa nacionalizacióndel debate europeo.

La primera es que se utilizan para premiar o castigar al gobierno nacional de turno, ya que, como mostraba Pablo, el enfoque nacional prima sobre el europeo y los electores no las toman en serio. A la vez, las europeas permiten que muchos votantes no piensen en el llamado voto útilsino en dar su apoyo a partidos minoritarios que, en general, siempre han sacado mejores resultados en estas elecciones que en las generales o las regionales en toda Europa. La segunda consecuencia de enfocar las elecciones en clave nacional es la indudable falta de incentivos para participar en algo sobre lo que no hay nada que debatir (fruto del consenso acrítico de la inmensa mayoría de los grandes partidos europeos sobre casi todo) o que ya se debate en las elecciones generales(por lo general estas tienen cerca de un 20% más de participación que las europeas). Se ha creado, de esta manera, el mayor enemigo de la Europa política: la abstención.

Dado el gran peligro que implica fomentar la abstención en democracia, que se nacionalice el debate abiertamente es sencillamente un error. Pero no es la única razón, pues si los ciudadanos las tratan como elecciones de segundo orden, se desvincula la relación entre representantes y representados en el Parlamento Europeo, haciendo que los eurodiputados apenas tengan ningún tipo de control ni se les exija una rendición de cuentas por parte de la ciudadanía. De hecho, estos ni siquiera tienen un mandato claro por parte de sus votantes, que en la campaña electoral se han llenado la cabeza con debates sobre política nacional que nada importan en el Parlamento Europeo. En otras palabras, si los ciudadanos no exigen que las campañas se centren en temas europeos, una vez elegidos los eurodiputados podrán hacer y deshacer a su antojo sin contar con los ciudadanos. Y lo harán con todo el derecho del mundo.

Por tanto los ciudadanos son primeros perjudicados en que el nivel nacional sea la clave en la que se vote en las elecciones europeas. Pero ¿es posible que los ciudadanos empiecen a tomar decisiones en clave europea? En CC/ Europa creemos que, desde las elecciones europeas anteriores, los ciudadanos españoles están demostrando que sí, que pueden ser capaces de dar un paso adelante por varias razones. Desde el comienzo de la crisis, el consenso acrítico que gobernaba la sociedad española sobre Europa se ha transformado. Pero su fin no ha llevado al euroescepticismo, como muchas veces se asume sin más, sino al europeísmo crítico, un sentimiento que ha aparecido durante la legislatura que comenzó en 2009 y que acaba este año. Es evidente que, al menos en España, la crítica a la Unión Europea, tan extendida y transversal en estos momentos, tiene un componente enorme de insatisfacción. Pero lo que se esconde tras la crítica feroz al mal funcionamiento de la Unión es una exigencia enmascarada de una Unión que funcione y que dé soluciones. Los españoles no confían en la UE, pero querrían poder hacerlo.

El problema es que en general el debate sobre la Unión Europea en España sigue siendo circunstancial, sesgado, y viene definido en general por prioridades nacionales. Y los ciudadanos son inevitablemente influidos por los actores que lo lideran, presumiblemente los medios de comunicación y partidos políticos. Pero aun así, vemos cómo los ciudadanos se sienten más cercanos a Europa de lo que lo habían hecho en mucho tiempo. Especialmente la gente joven, para la que sólo el 21% decía no sentirse más europeo que hace 10 años, frente al 47% que afirmaba lo contrario y al 32% que decía sentirse igual de europeo. Como vemos, es el dato más positivo entre todos los sectores de población.

Población que en 2013 se siente más europea que hace 10 años

Población que en 2013 se siente más europea que hace 10 años Fuente: Q27 European Parliament Eurobarometer, Socio-demographic Annex (EB79.5) Elaboración: CC/ EuropaFuente: Q27 European Parliament Eurobarometer, Socio-demographic Annex (EB79.5). Elaboración: CC/ Europa

Sin embargo, este cambio no ha hecho que los ciudadanos presten la suficiente atención a la UE. Aquí el papel de los medios es clave, pues el 81% de los españoles aún considera que no está informado de temas europeos y, dada la percepción de la poca relevancia actual, el interés por informarse es muy bajo (el 29% de los españoles dice estar interesado, sólo por delante que Republica Checa). Pero esta falta de interés parece más una consecuencia que una causa de esta ausencia de información, pues el 42% sabe que en el futuro tendría que estar más enterado de los temas europeos, por lo que el ciudadano español es consciente de que es una asignatura pendiente que aún nadie le ha impartido.

En los jóvenes también vemos un cambio muy grande desde 2009, aunque entonces un 65% no votó (72% en España), en estas elecciones el dato según la Comisión bajará al 48% entre los jóvenes españoles (aunque la abstención seguiría 6 puntos por encima de la media europea). En general parecen datos muy optimistas, pero no tenemos que perder de vista que ya en 2012 el 71% de los españoles creía que proponer candidatos a la Comisión Europea durante las elecciones aumentaría la participación. De hecho, el 73% de los españoles están de acuerdo en que sea elegido por los ciudadanos y el 47% afirma que le motivará personalmente para ir a votar. Tampoco podemos pasar por alto las diferencias notables que se observan bajo el prisma del nivel formativo de los jóvenes sobre su predisposición para ir a votar.

Participación de los jóvenes europeos en las elecciones de 2014

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Fuente: Q4 Flash Eurobarometer 375 – TNS Political & Social. Elaboración: CC/ Europa

Sin embargo, lo verdaderamente interesante son las razones que dan los jóvenes europeos (y también los españoles) que no piensan participar: solo el 18% opina que no irá a votar porque está en contra de la UE, y difiere mucho entre estudios y edad (si tienen más estudios y son más jóvenes es menos probable apelen a esta causa). En realidad, la mayoría de los jóvenes que no piensan ir a votar es porque creen que su voto no cambiará nada, porque consideran que las decisiones del Parlamento Europeo no les afectan o porque no están suficientemente informados en temas europeos. Es decir, una vez más, un grave problema de desinformación. Ciertamente hay un grupo que señala que no está interesado en política europea, pero es el mismo que dice no estar interesado en la política en general.

Razones de algunos jóvenes para no votar en las Elecciones europeas

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Fuente: Q5A Flash Eurobarometer 375 – TNS Political & Social. Elaboración: CC/ Europa

Por eso es tan importante que este momento los ciudadanos tengan en cuenta que una de las grandes razones de la crisis que vivimos en Europa se debe a la deficiente arquitectura institucional del euro frente a situaciones de recesión prolongada e inestabilidad financiera. Que la dinámica para mejorarla nos empuja hacia una mayor integración económica, monetaria, fiscal, bancaria y política. La mayoría es ya consciente, especialmente los jóvenes: del 64% de jóvenes europeos que parece que irá a votar a las próximas elecciones europeas, un 90% lo hacen porque creen en Europa y consideran que estas elecciones son importantes. Además, entre la población europea y española aún se sigue viendo a la UE como el mejor actor capaz de responder de forma efectiva a la crisis y se reconoce la importancia del papel que juega el Parlamento Europeo, que un 64% afirma que es un papel importante. Es más, la mayoría de los ciudadanos incluso admiten querer un Parlamento Europeo con un papel aún más relevante, en España llega hasta el 56%.

Papel que los europeos esperan de la Eurocámara Q14 “¿Personalmente, le gustaría ver al Parlamento desempeñar un papel más importante o menos importante del que desempeña en la actualidad?”

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Fuente: European Parliament Eurobarometer (EB/EP 79.5). Elaboración: CC/ Europa

Europa ya es un centro de poder en sí mismo, y los ciudadanos españoles entre otros están empezando a ser conscientes de ello, por tanto los partidos nacionales y los medios no deberían seguir escudándose en ese “bajo interés” de los ciudadanos para no informar correctamente sobre Europa. La sociedad española está madurando en este tema (especialmente los jóvenes), y cada vez es más exigente políticamente hablando. Además, la crisis nos ha europeizado de manera que, como muestran algunos datos, hay opciones para ser optimistas. Que haya ciudadanos que sigan enfocando estas elecciones bajo el prisma nacional no es sino una consecuencia de esta baja calidad de la información sobre Europa que nos llega en nuestro país.

Por supuesto esto no significa que vaya a haber un cambio drástico, y seguro que hay un alto número de gente que se quedará en casa porque considerará que estas elecciones son de segundo orden y que no merecen la pena. Pero existe una tendencia en la ciudadanía a ser más consciente del papel de la UE y a ser más exigentes con ella, por tanto es el momento para aprovecharlo. Estas elecciones pueden ser un punto de inflexión si la abstención se reduce y la ciudadanía empieza a exigir el papel que le corresponde en las instituciones europeas. ¿Es complicado? Qué duda cabe. Pero ya es el momento de permitir que los ciudadanos se expresen de manera democrática sobre qué Europa quieren. Y también es el momento de que los expertosy la sociedad civil nos levantemos de nuestro diván y presionemos para evitar que otros, por comodidad, se queden hablando de los temas españoles durante la campaña. Los temas europeos también son nuestros temasy sin un input claro no habrá ningún tipo de innovación política, por mucho que esto permita a los ciudadanos reforzar su papel en la toma de decisiones de la UE.