Educación

¿Es rentable invertir en bibliotecas?

24 Abr, 2014 -

Por Maria Luria Roig y Joël Pintor

A menudo tenemos la sensación, y más aún quienes no trabajamos en la administración, que muchos servicios y políticas públicas son ineficientes, poco rentables o incluso innecesarios. Esta no es sólo una imagen forjada mediante la opinión pública, sino que en buena parte es responsabilidad de la propia administración, que dedica pocos esfuerzos a dar a conocer el valor que genera su actuación para el conjunto de la sociedad.

Sin embargo, recientemente se han hecho algunos esfuerzos para mejorar la imagen y la realidad de la administración pública, como por ejemplo la aprobación de la Ley de transparencia. Dejando de lado las valoraciones que discrepan sobre el alcance real de estas leyes, que no se han de menospreciar, entendemos que se trata de una oportunidad para que las administraciones públicas profundicen en mecanismos y herramientas útiles para analizar las políticas públicas y aportar información real sobre su rentabilidad. Y es que la transparencia y el buen gobierno no pueden implicar sólo la publicación de las nóminas de altos cargos o de los contratos establecidos con empresas privadas para la prestación de servicios, por poner un par de ejemplos. Se trata de explicar qué se hace con los recursos públicos y, especialmente, qué resultados se obtienen. Además, disponer de esta evidencia en un contexto como el actual de restricciones presupuestarias y de priorización de los gastos es más importante que nunca también para los decisores públicos.

Un buen ejemplo es el de las bibliotecas públicas. Asumiendo que existen, ¿se gana o se pierde dinero? El reto que tenemos entre manos es el de encontrar la manera de hacer tangible e interpretable el valor que genera la actuación pública. En este artículo queremos presentar muy brevemente los planteamientos de un estudio que hemos desarrollado desde la Diputación de Barcelona en el ámbito de las bibliotecas públicas que precisamente trata de indagar en esta cuestión.

A pesar de que el valor derivado de la acción pública va mucho más allá de lo que se puede expresar en términos económicos, hoy en día esta es la principal magnitud que se mide y por la cual se rinden cuentas. En definitiva, es una manera útil y ampliamente aceptada a la hora de hablar de valor.

Para el caso que nos ocupa, el ejercicio que hemos llevado a cabo permite contrastar hasta qué punto el dinero invertido en estos equipamientos públicos entre 2007 y 2011 reporta beneficios directos lo bastante satisfactorios. Para hacerlo, hemos aplicado el método del Retorno de la Inversión, ampliamente utilizado en los países anglosajones y del norte de Europa.

A pesar de que este método pueda tener un nombre un tanto grandilocuente, la lógica que se esconde detrás es sencilla y se podría sintetizar con el siguiente gráfico:

beneficis

 

Pero para poder llevar a cabo esta división hacía falta que tanto el numerador como el denominador (los beneficios y los costes) se expresaran en la misma unidad de medida. Los costes estaban expresados en unidades monetarias (€) y hacían referencia a todos los conceptos asociados al funcionamiento y al mantenimiento de las bibliotecas.

Los beneficios, en cambio, eran algo más intangible y que debía acotarse. De acuerdo con la literatura especializada, estos fundamentalmente pueden ser de dos tipos: directos o indirectos. Los beneficios directos son los que obtienen los usuarios al acceder a los diferentes servicios que ofrecen estos equipamientos. Los beneficios indirectos, por el contrario, hacen referencia a las externalidades positivas que generan las bibliotecas a las comunidades donde se ubican (como por ejemplo la capacidad para generar crecimiento económico, etc.).

En nuestro caso optamos por calcular únicamente los beneficios directos, porque la metodología utilizada en otros estudios para calcular los beneficios indirectos nos parecía cuestionable. Por poner un ejemplo, se partía de una asunción donde por cada dólar de gasto en las bibliotecas se retenían 0,36 dólares en la economía local. Esta relación no provenía de un contraste con la realidad estudiada, sino que se trataba de una estimación “frecuentemente citada por economistas” – como por ejemplo en la página 60 de este documento.

En cuanto a los beneficios directos, es incuestionable que llevarse un libro a casa o participar en una actividad organizada dentro de una biblioteca, por ejemplo, generan un beneficio para la persona que lo usa. Ahora bien, ¿cuánto de beneficio? ¿Cómo lo podríamos cuantificar? Es aquí donde topamos con la dificultad de hacer tangible su valor. Aunque existen varias maneras de tratarlo, en nuestro caso optamos por emplear la analogía con el mercado privado. Es decir, vinculamos los principales servicios que ofrecen las bibliotecas con servicios “parecidos” que se pueden encontrar en el mercado privado y que tienen un valor monetario.

Servicios de biblioteca pública

Mercado privado

Material de préstamo

Precio libro, audio, revistas, video (segunda mano)

Uso de material dentro de la biblioteca

Precio libro, audio, revistas, video (segunda mano)

Uso ordenadores

Precio uso ordenador cibercafé

Wifi

Precio servicio Wifi operadores privados

Programas y actividades

Precio programas y actividades centro cívico

Cesión de espacios

Precio alquiler espacios centro cívico

Asesoramiento bibliotecario

Sueldo bibliotecario/a

Es importante no olvidar el objetivo que se encontraba detrás de este ejercicio: buscábamos poder expresar en dinero los beneficios derivados de la mayoría de los servicios que prestan las bibliotecas (recordamos: el numerador), y no entrar a compararlos con el mercado privado. En definitiva, necesitábamos un valor de referencia para poder hacer los cálculos.

El valor monetario estimado para cada uno de los servicios de biblioteca se multiplicó por el consumo de cada uno de estos servicios. Ahora ya disponíamos del numerador para poder hacer la división. La ratio obtenida fue altamente positiva. En su conjunto, por cada euro invertido en estos equipamientos el retorno es de 2,25€ de beneficio. Esto teniendo en cuenta solo el beneficio derivado del uso de los servicios analizados.

Hay que considerar que si, como en otros estudios, también hubiéramos calculado el beneficio indirecto, este podría llegar a suponer 2€ más por cada euro invertido, de tal manera que el retorno de la inversión todavía sería más elevado. A nivel comparado, el resultado no se aleja de las cifras de otros países que también han llevado a cabo este tipo de estudios:

estudi

 NOTA: En esta tabla sólo se incluyen los resultados de beneficio directo del servicio. Los estudios marcados en negrita incluyen en su origen también el beneficio indirecto, pero para una mejor comprensión y una más fácil comparación, sólo se ha indicado la parte relativa al beneficio directo.

Por su naturaleza y por su función, los servicios públicos no tienen que tener como máximo objetivo la rentabilidad económica, y menos contemplada desde la lógica del mercado privado, sino que se tienen que enfocar a resolver las necesidades de la ciudadanía a través de una asignación eficiente, transparente y sostenible de los recursos públicos. Es cierto que los resultados de las políticas públicas, especialmente los outcomes (impactos) que generan son muchas veces difíciles de valorar y de cuantificar, pero este hecho no nos exime de su análisis. Hay que encontrar la manera de medir lo que estamos haciendo y comunicarlo. Estamos convencidos de que buena parte de la ciudadanía se sorprenderá de conocer el valor que generan algunas políticas a menudo cuestionadas, de la necesidad de llevarlas a cabo y, incluso (sorpresa), del hecho que producen beneficios económicos para la sociedad.

Maria Luria Roig es licenciada en Ciencias Políticas por la UPF y especialista en evaluación y análisis cuantitativo de políticas públicas. Actualmente, trabaja en la Diputación de Barcelona en el ámbito de asistencia a los entes locales en materia de organización, planificación y evaluación.

Joël Pintor es licenciado en Humanidades y especializado en Administración y Políticas Públicas. Actualmente en la Gerencia de Servicios de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona en el ámbito de las estadísticas, evaluación y calidad.

Publicado originalmente en catalán en Cercle Gerrymandering.