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Republicanos 2016 (II): unas primarias sin favoritos

17 Abr, 2014 - - @egocrata

Continuación de este artículo, para los despistados. De nada.

Seguimos con la lista de posibles candidatos presidenciales del partido republicano para el 2016. En el artículo anterior vimos a los candidatos que en principio parecen estar mejor situados en la «primaria invisible», al menos de momento, aunque lo único claro a estas alturas es que nadie parece destacar demasiado. La lista de hoy es la de candidatos de «segundo nivel», aunque en vista del poco entusiasmo generado por los favoritos, esto no quiere decir gran cosa. Veamos, pues.

Ted Cruz, senador por Texas:

Ted Cruz es un radical. Esta no es una acusación ligera o sin fundamento; el propio Ted Cruz estaría de acuerdo con esta afirmación. El senador de Texas proviene de unos de los estados con unas bases republicanas más conservadoras, y es un orgulloso miembro del tea party. Es la clase de político que cree que Estados Unidos es un país conservador, y que el GOP pierde elecciones porque no hace más que presentar a moderados acomplejados a la presidencia. El tipo se pasa casi tanto tiempo atizando demócratas como a miembros de su propio partido. Esa clase de muchacho.

Cruz parecía ser el salvador del movimiento (ultra)conservador americano hasta otoño del año pasado, cuando en una maniobra política delirante forzó el cierre del gobierno federal para tratar de derogar obamacare. La tontería le costó el respeto de muchos tea partiers, que vieron como el resto del partido les daba la espalda, perdiendo peso e influencia. Antes era temido por los moderados y adorado por las bases; ahora es detestado por muchos moderados y parece haber perdido la confianza de parte del sector conservador, que anda buscando a alguien un poco menos egocéntrico como adalid. Cruz lo tendrá complicado en unas primarias si llega a presentarse, y sería completamente radioactivo en unas generales. Le doy un 5%, ahora mismo, de ganar la nominación.

Por cierto, su padre sale de vez en cuando en la tele, y da conferencias. Está aún más chiflado que él.

Marco Rubio, senador por Florida:

Marco Rubio era el futuro del partido republicano hasta el verano del año pasado. Joven, latino, aceptablemente carismático (es mucho menos orador de lo que muchos dicen), inteligente, con impecables credenciales conservadores pero un apreciable toque pragmático, Rubio iba a ser el político que podría reconciliar al GOP con el voto de las minorías no-blancas del país, que habían desertado el partido. El 2016 iba a ser su año, o eso parecía.

La caída de Marco Rubio empezó la primavera del 2013, cuando los demócratas empezaron a redactar una reforma de las increíblemente torpes leyes de inmigración de Estados Unidos en el Senado. Las élites del partido republicano, en vista de la soberana paliza que se había llevado Mitt Romney con el voto latino, apostaron por apuntarse a estos cambios. Marco Rubio, como latino oficial del partido (Ted Cruz es latino también, pero no «ejerce») se encargó de liderar las negociaciones.

Las bases del partido lo odiaron. Las élites del GOP son conscientes que sin una reforma migratoria el partido va a sufrir muchísimo para atraer el voto latino (no es el tema que les preocupa más, pero una actitud furibundamente anti-inmigrante descalifica a cualquier candidato con este grupo), pero los militantes están completamente en contra de cualquier amnistía. Un político más hábil que Rubio hubiera podido defender su postura y al menos mantener el respeto de las bases. Rubio no es demasiado hábil. Le doy un 5%, pero es mucho menos político de lo que muchos decían hace un par de años.

Por cierto, la reforma migratoria fue aprobada en el Senado, pero la Cámara de Representantes rechaza ni siquiera someterla a votación. Rubio se inmoló para nada.

Mike Huckabee, ex-gobernador de Arkansas:

La verdad, no sé que hace aquí este tipo. Huckabee es un veterano de las primarias del 2008, donde quedó segundo tras una campaña entrañable en la que no se gastó un duro. Aprovechó su fama post-electoral para pasarse a los medios: hoy es un tipo entrañable, simpático, capaz de tocar el bajo en su programa de televisión y hablar durante horas con su dulce voz sureña en su programa de radio. Ahora ha comentado alguna vez que quizás vuelve a hacer el salto a la política, aprovechando su aire de pastor evangélico amable para atraer al voto cristiano del partido.

Si lo hace, no creo que llegue muy lejos. El tipo va bien en las encuestas en Iowa, pero el establishment del partido lo ve, con bastante razón, como un peso ligero sin demasiado futuro político. El tipo tiene una tendencia muy radiofónica a decir burradas para llamar la atención (ejemplo: hay más libertad en Corea del Norte que en la América de Obama), es muy conservador en temas sociales, siendo un evangélico de rama dura, y no tiene experiencia en política exterior. Es potencialmente el nuevo Rick Santorum: apoyo leal del sector cristo-friki del partido, derrota en última instancia cuando sus opiniones sobre temas religiosos asusten a los moderados y libertarios del partido.

Es la maldición del GOP actual: es un partido con un ala conservadora fuertísima, pero también horriblemente dividida. Los evangélicos, tea partiers, libertarios y populistas anti-inmigración son, probablemente mayoritarios en el partido, pero no se aguantan entre ellos. Romney se impuso el 2012 por este motivo; en el 2016 no me extrañaría volver a ver otro moderado haciendo lo mismo. Huckabee probablemente es un poco más viable que Cruz o Rubio, pero no por mucho: le doy un 10%.

Bobby Jindal, gobernador de Louisiana:

Nunca he acabado de entender por qué Jindal tiene tan buena prensa; siempre me ha parecido un político relativamente mediocre. Ideológicamente es un republicano sureño genérico con algunos toques de moderación; ha abrazado algunas reformas conservadoras (como las charter schools, que cada vez me convencen menos) con un entusiasmo tremendo. Aparte de eso… no tiene mucho más, aparte su origen étnico e historia personal (es hijo de inmigrantes indios). Es más listo que la media, y está menos loco que otros republicanos, pero no mucho más.

Algunos conservadores, por cierto, no aguantan a Jindal por su apoyo a los Common Core Standards en educación. No me voy a meter mucho a explicar qué son, pero Common Core se ha convertido en una de esas inexplicables obsesiones del sector enloquecido de la derecha americana. También viene de Louisiana, un estado increíblemente peculiar en cultura política incluso dentro del sur de Estados Unidos. Le doy un 5%, aunque probablemente merezca un poco menos.

Rick Perry, gobernador de Texas:

Tras hacer el ridículo el 2012 (¿os acordáis de este video?), dicen que quiere volver a intentarlo. Se supone que Perry era mucho mejor político que lo que vimos el 2012, dicen, y que sus extraños debates presidenciales fueron provocados por estar tomándose calmantes o algo parecido.

A saber. Lo cierto es que Rick Perry no es un candidato viable el 2016 porque las pifias pasadas no se olvidan, y porque tiene un escándalo de corrupción relativamente serio en ciernes. Le doy un 5%.

Rick Santorum, ex-senador por Pennsylvania:

El cristo-friki oficial en las primarias del 2012, Santorum quiere volver a intentarlo. A favor, es conocido y tiene sólidas credenciales conservadoras. En contra, es un homófobo furibundo, un integrista religioso y, como demostró el 2012, un político relativamente mediocre. Si se presenta, se peleará con Huckabee por el voto evangélico, dividiendo a los conservadores. El hombre es mucho más aburrido que Huckabee, así que le doy un 5%.

John Kasich, gobernador de Ohio:

El hombre empezó la legislatura como gobernador republicano genérico, blanco, aburrido y un poco cavernícola en temas sociales. A finales del año pasado empezó a romper un poco este arquetipo, abrazando parte de Obamacare. Esto seguramente bastaría para que el tea party le dé la espalda, pero el problema de Kasich es un poco más profundo: es un tipo bastante aburrido, que ganó en el 2010 merced de ser un año increíblemente favorable para los republicanos. Sí, es gobernador de un estado decisivo, pero no irá a más. Un 5%, y gracias.

Nikki Haley, gobernadora de Carolina del Sur:

Me extraña que Nikki Haley no suene más en las quinielas: es india-americana, gobernadora de un estado del sur y bastante carismática. Tristemente, sus políticas son demasiado parecidas a las de un republicano genérico, pero no sin demasiada ambición. Carolina del Sur es un estado ya muy conservador, así que no puede aprobar grandes reformas que muevan las políticas publicas del estado más hacia la derecha sin salirse del país. Le doy otro 5%.

Ted Nugent, chiflado psicótico y cantante:

Aficionado a amenazar al presidente con armas de fuego y llamarle sub-human mongrel (mulato sub-humano) en un momento de mal humor. Mascota no oficial de Fox News a ratos, popular en círculos conservadores, patriota vociferante. Es también un pedófilo ocasional, ya que estamos. Dice que a lo mejor se presenta, sacará unas cuántas entrevistas y anuncios vendiendo oro, armas, municiones y conservas de ello, y poco más. Un 0%, obviamente.

…..

Concluyendo, tenemos:

  • Chris Christie: 15%
  • Jeb Bush: 10% (con suerte)
  • Paul Ryan: 15% (si se presenta en serio, algo más)
  • Mike Huckabee: 10%
  • Scott Walker: 10%
  • Rand Paul: 5%
  • Ted Cruz: 5%
  • Marco Rubio: 5%
  • Bobby Jindal: 5%
  • Rick Perry: 5%
  • Rick Santorum: 5%
  • John Kasich: 5%
  • Nikki Haley: 5%

Creo que da 100, aunque las cifras son completamente arbitrarias. Jeb Bush probablemente no se presente; Paul Ryan e incluso Chris Christie puede que tampoco. Muchos de los enanitos se lo pensarán y se quedarán a medias. Cuando estemos en primarias, los porcentajes se quedarán cortos.  Como decía al empezar la serie, es demasiado temprano para otorgar probabilidades con ningún criterio medio decente; los artículos son más un presentación de los dramatis personae que una predicción formal.

Si queréis un conclusión medio seria, leed los chapuceros porcentajes de arriba como una estimación de la fortaleza relativa de los candidatos: Christie, Bush, Ryan y Huckabee están mejor situados que el resto, pero por muy poco. Cruz, Paul, y Rubio harán ruido, pero poco más. Walker y Jindal están a medio camino entre ambos grupos; Walker, de todos ellos, es el que tiene más oportunidades para crecer, si sus problemas legales no van a más. Perry, Santorum, Kasich y Haley son improbables. La caída relativa de Christie ha dejado un boquete considerable en las primarias republicanas, y hay muchísimo espacio en el lado moderado del partido que realmente no está ocupando nadie. Un candidato moderado sorpresa (estilo Joe Scarborough, aunque no se presentará, o incluso Jan Brewer o Susana Martínez) puede tener una oportunidad no trivial de llegar relativamente lejos.

El problema, claro está, es que el GOP actual no parece generar moderados con demasiada frecuencia. En fin.