Política

El G-1000: Innovando la democracia

25 Mar, 2014 -

A lo largo de los últimos años de crisis económica, la distancia entre las instituciones, la política en general y la ciudadanía se ha ido agrandando. El auge de posicionamientos extremistas y populistas va en aumento y parece que aún estamos lejos de recuperar los niveles de confianza previos a la crisis. La rapidez de los acontecimientos en el contexto de crisis y, en cierta medida, la respuesta que se ha dado a ésta, ha provocado una desconexión entre la ciudadanía y las instituciones. Ésta por su parte, reclama más vías de participación y la posibilidad de ejercer un mayor control sobre los asuntos públicos.

Recuperar la democracia desde un punto de su apropiación por parte de la ciudadanía requiere también de innovación en el plano de los elementos institucionales y democráticos clásicos del sistema. En éste sentido, un grupo de ciudadanos Belgas de diferentes estratos sociales (académicos, profesionales liberales, médicos, etc.) iniciaron un proyecto llamado G-1000¹, el cual pretende acercar la política a los ciudadanos a través de técnicas innovadoras de democracia deliberativa estudiadas por autores como John Fishkin y recogidas en la enciclopedia de filosofía de la Universidad de Stanford² . La iniciativa surgió como respuesta a la ausencia de gobierno en Bélgica durante más de un año.

A pesar de tratarse de un proyecto experimental (extrapolable a otros lugares de Europa, a la Unión Europea y a los distintos niveles de gobierno), éste podría perfectamente llevar a plantear algo innovador y permanente. Una cámara consultiva de participación ciudadana. Dicha cámara permitiría establecer un diálogo estructurado con el legislativo sobre aquellos temas que preocupan a la ciudadanía. Sería una forma de institucionalizar la participación que ha llenado plazas y calles de Europa, manteniendo sus características fundamentales, pero dotándola de estructura y aprovechando el potencial de las nuevas tecnologías.

No se trataría evidentemente, de una cámara legislativa, ya que ésta no gozaría de la legitimidad democrática al no haber sido ser elegida por el conjunto de la soberanía popular, sino de una cámara de participación directa complementaria al legislativo, que estaría compuesta por ciudadanos de todos los estratos sociales y, rotativa cada 6 meses en relación a una serie de variables sobre la composición de la sociedad (edad, formación, profesión, ingresos, localización geográfica, etc.). El único requisito para participar sería la voluntad de hacerlo bajo la tutela de un Comité de Expertos independiente que se encargaría de que su composición fuera variada y representativa. Al ser el ciudadano el que se implicara en su propio nombre, se garantizaría que todo aquel que se siente incómodo participando en nombre de un partido u organización de la sociedad civil, por las razones que fueren, tuviera incentivos para participar.

La creación de dicha cámara serviría también para crear más conciencia colectiva sobre la importancia de participar en la gestión del interés colectivo, construir más sinergias entre la política y la ciudadanía, así como luchar contra la corrupción.

El proceso de participación del G-1000 se dividiría en 3 fases fundamentales y, estaría contemplado en los presupuestos generales del estado. Dichas fases son: 1. Determinación de la agenda, 2. Cumbre ciudadana y, 3. Panel ciudadano. Veámoslas una por una.

Primera fase: Determinación de la agenda

La primera fase se basaría en un proceso abierto de determinación de la agenda, característico de procesos deliberativos. Tanto los temas a tratar como la agenda de las 3 fases del proceso en si mismas, serian determinados por los ciudadanos. Además, para garantizar una mayor participación y legitimidad a la hora de determinar la agenda, un proceso de consulta online tendría lugar en la red para todo aquel que quisiera participar, aportando prioridades, problemas y soluciones; que el G-1000 trataría en profundidad en sus reuniones físicas posteriores. Dicho proceso acabaría con la selección de 1000 temas, después de haber filtrado aquellos inapropiados o insultantes.

Además, los participantes en la consulta online podrían también puntuar las propuestas del resto, permitiendo al Comité de Expertos ponderar aquellas más votadas. En éste sentido, aquellas 25 propuestas que más se repitieran, serian seleccionadas y sometidas de nuevo al escrutinio popular online y del G-1000 (una vez seleccionados los participantes), para finalmente seleccionar aquellos 3 temas con más apoyos. Un control ex-post de las IP de los participantes en la consulta online garantizaría que no hubiera organizaciones o personas participando de forma excesiva para condicionar el proceso.

Para finalizar la primera fase y, con el fin de evitar parcialidad por parte del Comité de Expertos en la selección de los tres temas a tratar, las 25 propuestas más votadas aparecerían en desorden independientemente de cuáles hubieran recibido más o menos votos, garantizando así, que no hubiera una selección predeterminada por el número de votos a la hora de seleccionar los 3 temas definitivos a tratar.

Segunda fase: La cumbre ciudadana

Después de la fase de consulta pública, la segunda parte del proceso consistiría en la cumbre ciudadana en sí misma; el G-1000. El concreto funcionamiento de los debates entre los 1000 participantes (número que garantiza un mínimo de representatividad) podría ser determinado de una manera u otra por los participantes, aunque siempre en grupos de trabajo bajo el asesoramiento del Comité de Expertos de cada país y nivel de gobierno.

La discusión en cada una de las diferentes mesas seria coordinada por voluntarios experimentados que recibirían formación expresa para ello. Además, materiales con información sobre el proceso y sobre los temas a tratar serían distribuidos antes de la sesiones mientras que los participantes recibirían una pequeña formación en dinámicas de grupo. La segunda fase y, en función de los recursos de cada país o nivel de gobierno, podría complementarse con lo que se conoce como G-red y G-locales, es decir, los mismos debates que el G-1000 tendría físicamente pero online (G-red) y en mesas locales (G-locales), respetando así los principios de la gobernanza multi-nivel.

Tercera fase: El Panel ciudadano

La última fase del proceso consistiría en acotar el número de participantes a 32 entre aquellos que hubieran participado en el G-1000, el G-local o el G-red (escogidos proporcionalmente en función de las mismas variables utilizadas para seleccionar a los participantes de la cumbre ciudadana) y que aceptaran ser parte de dicha última fase.

El objetivo de la 3 fase seria poder profundizar en los 3 temas para proponer iniciativas y políticas más concretas, representando al conjunto de todos los participantes G-1000 en el momento de trasladar las propuestas y reflexiones al congreso o la cámara legislativa en cuestión. Los 32 miembros del panel ciudadano podrían reunirse hasta 3 veces para determinar las conclusiones y reunirse con los responsables del Ejecutivo.

El ejecutivo y, siempre a través de un formato a determinar, tendría la obligación de escuchar las propuestas y dar una respuesta justificada al G-1000 sobre a las propuestas (sobre los tres temas tratados en profundidad) como hacen la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea o los parlamentos nacionales ante preguntas parlamentarias de diputados y ciudadanos. La diferencia reside en que los ciudadanos participarían de forma activa en el proceso, seleccionado ellos mismos los temas, la forma de trabajar, así como interactuando directamente con los gobernantes al final del proceso.

El formato concreto y los detalles técnicos del G-1000 y de sus distintas fórmulas de selección de participantes, de trabajar, así como sus fases concretas o su relación con el proceso legislativo pueden ser planteadas de múltiples maneras. Los ortodoxos de la democracia representativa podrían argumentar que con partidos políticos y sistemas electorales más abiertos, así como una cultura política más madura y la posibilidad de presentar Iniciativas Legislativas Populares de forma más efectiva (las ILP a veces no gozan de infraestructura de apoyo suficiente para llevarse adelante); tales iniciativas no harían falta. Sin embargo, el G-1000 debería ser entendido como un instrumento complementario al proceso legislativo.

Si despreciamos de entrada ideas como la del G-1000, no habremos entendido la distancia que existe hoy entre la ciudadanía y la política. En Bélgica el experimento fue un éxito.

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¹: Más información sobre el G-1000

²: Más información sobre representación política, representación no electoral, etc.