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Estados Unidos (casi) tiene presupuestos

16 Dic, 2013 - - @egocrata

El gobierno federal de los Estados Unidos lleva años sin aprobar un presupuesto. Esto puede sonar ridículo, pero es una de esas tristes realidades legislativas en el Congreso; por un motivo u otro demócratas y republicanos llevan años sin ser capaces de sacar uno adelante.  Para ser más precisos, llevan 16 años sin uno. Las facturas se han ido pagando utilizando continuing resolutions (jerga local para prórrogas) y parches variados, pero nunca con un documento completo.

La semana pasada la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, la misma que cerró el gobierno federal y casi decide meter al país en un impago de deuda por una pataleta presupuestaria, aprobó unos presupuestos. Los líderes del partido republicano en la cámara baja (y más en concreto, Paul Ryan) llegaron a un acuerdo con los líderes demócratas en el Senado que elimina parte del sequester (los recortes automáticos pactados hace dos años que nadie quiere), aumenta el gasto tanto en defensa como en otros programas, sube algunos impuestos (una tasa sobre billetes de avión, en concreto)  y rebaja los planes de pensiones de los empleados federales. El ala más conservadora del partido republicano se lo tomó francamente mal:Heritage Action, Club for Growth, Freedom Works y toda la constelación de organizaciones allegadas al tea party clamaron alta traición, y no pocos representantes montañeses se opusieron con vehemencia.

John Boehner, el líder del partido en la Cámara de Representantes, esta vez no se inmuto. Convocó una rueda de prensa, envió a parir a todas esas organizaciones diciendo que estaban ahí para hacer dinero pero no para gobernar el país (sí, dijo esto), y llevó los presupuestos a votación, dejando bien claro que esto es lo que hay, y punto. .  La Cámara de Representantes votó a favor de la propuesta con un amplio consenso (332-94). Sólo 62 republicanos votaron en contra. Tras el resultado, Boehner se permitió dar una rueda de prensa, esta vez casi mofándose de los grupos conservadores, sus promesas de victoria hace unos meses cuando cerraron el gobierno y su desconcierto y completa evasión de responsabilidad cuando el GOP se la pegó con todo el equipo. Los líderes republicanos, de golpe y porrazo, han decidido dejar de actuar como si el sector ultramontano del tea party fuera el núcleo dirigente del partido.

¿Por qué este súbito cambio de tendencia? La explicación más probable es que el tea party realmente nunca tuvo tantos amigos dentro de la Cámara de Representantes como decían. Cuando los líderes del partido se han puesto serios y les han forzado a contar votos para intentar bloquear un acuerdo razonable, resulta que eran una minoría clara dentro del grupo parlamentario. Al llevar la votación al pleno, Boehner sabía que dentro de la cámara el votante mediano es un moderado y que casi cualquier acuerdo razonable va a contar con un buen puñado de votos demócratas. Si los líderes del partido quieren ignorar a su flanco derecho, pueden hacerlo; tienen votos suficientes dentro y fuera del GOP para sacar leyes adelante.  El cierre del gobierno y el desastre posterior en las encuestas fueron una lección decisiva en este aspecto; con elecciones el año que viene, otro año de trolleo presupuestario y amenazas de Apocalipsis eran poco menos que un suicidio. Era hora de pactar.

Parte del poder del tea party, sin embargo, no es tanto la amenaza de poder hacer descarrilar acuerdos en el Congreso, sino la capacidad de los activistas para castigar a republicanos no lo suficiente conservadores en elecciones primarias. Este poder viene en gran medida gracias a los grupos que mencionó Boehner en sus ruedas de prensa (Freedom Works, Heritage, Club for Growth) y su capacidad para financiar candidatos alternativos en las primarias. Hay un porcentaje significativo dentro de las bases que está cabreado eternamente, pero es el dinero de estos grupos (y su nihilismo militante) que hacen estas guerras internas una realidad efectiva. Las élites del partido durante los últimos años han celebrado la enorme capacidad de estos grupos para financiar campañas electores, pero parecen haberse hartado. Estos últimos meses hemos visto por primera vez candidatos republicanos moderados recibiendo cantidades ingentes de dinero para contrarrestar las intervenciones pro-tea party en primarias. El partido está empezando a dar señales de tranquilizarse.

¿Quiere esto decir que la era de conflicto eterno y perpetuo en el Congreso se ha acabado? La verdad, no iría tan rápido. Los republicanos parecen haber llegado a la conclusión que amenazar con destruir la economía mundial cada seis meses no es una buena estrategia electoral (quién lo hubiera dicho), pero estas ganas de no reventar cosas probablemente no se extiendan a la reforma fiscal, inmigración y el resto de temas de gobierno. La «moderación», por así decirlo, probablemente no irá demasiado lejos. En materia presupuestaria, sin embargo, Obama parece haber roto por fin la resistencia de los conservadores.

Los presupuestos, por cierto, aún no están aprobados: queda el Senado. Los demócratas ahí tienen una mayoría suficiente para aprobarlos, y casi seguro votos suficientes para superar un filibusterismo. Esta semana veremos épicos lloriqueos de Ted Cruz sobre el tema, pero antes de Navidad, casi seguro, Estados Unidos tendrá presupuestos. Y eso es noticia.