Economía

El PSOE y sus reformas fiscales

8 Nov, 2013 - - @egocrata

El PSOE se prepara para su cónclave donde redefinen su programa y filosofía de gobierno en un debate ilustrado sobre las necesidades futuras del país. La conferencia política, le llaman; la tan largamente anunciada renovación programática y moral del partido, el germen de la nueva izquierda.

Como adelanto, una propuesta estrella, la joya de la corona del nuevo programa es… una bajada de impuestos.

Pues bueno. Casi una década después que Zapatero proclamara que bajar impuestos era de izquierdas, en el evento en el cual los socialistas iban a dejar claro al mundo que han entendido los errores del anterior gobierno y son capaces de proponer algo nuevo, el primer titular es un recorte fiscal la mar de populista. En apariencia, el cambio es la mar de progresivo, con los pobres pagando menos y los ricos pagando lo mismo. A la práctica, es una repetición de un viejo e insistente error de la izquierda española en general y el PSOE en particular, dándole una importancia desproporcionada a cómo recaudamos impuestos.

Lo he dicho mil veces, y lo vuelvo a repetir: es muy difícil redistribuir renta utilizando impuestos. El ejemplo más claro es comparar la progresividad de los impuestos en Suecia y Estados Unidos: los americanos son  más duros con las rentas altas que suecos, holandeses, noruegos, daneses o canadienses, pero tienen una sociedad muchísimo menos igualitaria. La gran diferencia entre un país con mucha redistribución como Dinamarca o Finlandia y otro con muy poca como Reino Unido o Estados Unidos es el volumen (y calidad) del gasto social. Lo importante no tanto cómo recaudas, sino recaudar mucho y gastar el dinero bien. Suecia tiene un IVA bien alto, algo en teoría regresivo. La gran virtud del IVA, sin embargo, es su gigantesca capacidad recaudatoria. El estado sueco utiliza ese dinero para generar igualdad, no el sistema impositivo. 

Cives solía decir que  la  gente que escribe sobre impuestos se divide entre la gente que no tiene ni idea y se guía por sus prejuicios ideologicos sobre la importancia de la elasticidad de la renta imponible y la gente que tiene publicaciones serias sobre el tema. Es decir, entre la gente que cree que uno puede cambiar la estructura social de un país con el código fiscal de un país y aquellos que buscan crear impuestos lo más eficientes, efectivos y desaforadamente recaudatorios posibles sin generar demasiadas distorsiones ni romper nada.

España necesita una reforma fiscal, eso es algo obvio. Tenemos unos impuestos en teoría altísimos, pero a la práctica no recaudamos gran cosa. El motivo no es (sólo) el fraude, sino un sistema fiscal plagado de deducciones, agujeros y arreglos destinados a ayudar a gente a golpe de incentivos extraños incapaces de aportar nada relevante. Nuestros legisladores tienen la extraña idea que la gente no tiene más hijos porque no hay suficientes deducciones en el IRPF, cuando lo que realmente quieren son guarderías para poder ir a trabajar una vez han tenido uno.

El PSOE podría haberse planteado esta conferencia política como una oportunidad para evaluar las políticas públicas españolas de forma objetiva, y proponer una serie de cambios legales para tener un estado capaz de recaudar dinero de forma efectiva y gastarlo ayudando a quienes más lo necesitan. La primera propuesta de su nuevo programa político, en cambio, es una chapuza diseñada para darle a los líderes del partido unos cuantos titulares favorables en la prensa afín.

Sobre la otra gran propuesta, un impuesto sobre la riqueza, el diseño es un poco menos absurdo (el FMI ha propuesto un impuesto parecido hace muy poco), pero el trasfondo es parecido: es un buen generador de titulares, pero ni de lejos una solución ideal a largo plazo. Ken Rogoff tenía un artículo excelente sobre el tema en el Guardian hace unos días; leedlo. El problema, en este caso, es que la riqueza es muy complicada de evaluar, así que sería un impuesto difícil de recaudar que acabaría generando distorsiones.

Como de costumbre, no hay ideas mágicas, especialmente al hablar de impuestos.