Internacional

La noche electoral en New Haven (y Estados Unidos)

6 Nov, 2013 - - @egocrata

Una breve nota sobre las elecciones locales en New Haven, Connecticut, siguiendo el largo artículo del lunes: no hubo sorpresa. Toni Harp, candidata del aparato, se impuso a Justin Elicker, candidato del sector tofu y acelga orgánica del partido demócrata 54-45. Podéis ver los resultados por distrito (y dibujar un mapa de la composición racial de la ciudad con ellos) aquí. Menos de 20.000 votantes, en una ciudad de 130.000 habitantes. La verdad, no tiene ningún mérito haber acertado. La política municipal en este estado es francamente previsible.

Ha sido noche electoral también en otros sitios de Estados Unidos, por supuesto, aunque no ha habido demasiadas noticias relevantes.

En Nueva York ha ganado DeBlasio 71-25 (resultado preliminar), también otro resultado previsible. Los republicanos están prácticamente extintos en el noreste, y su candidato era un don nadie. Esto es en parte porque Nueva York está más a la izquierda hoy que hace 20 años, en parte porque el partido republicano actual nunca aceptaría a alguien como Rudolph Giuliani o Michael Bloomberg a nivel nacional. Si el partido te va a tratar como un paria fuera de tu estado, es difícil que consiga atraer la clase de talento / megalomanía necesaria para llegar a alcalde en Nueva York.  DeBlasio, por cierto, es muy progresista, incluso para el noreste. Es un tipo pragmático, pero será divertido verlo en acción.

En Nueva Jersey los demócratas fueron incapaces de convencer a nadie remotamente decente para derrotar a Chris Christie, un gobernador republicano moderado increíblemente popular. Christie ha ganado de 60-38, y tiene el camino abierto para las presidenciales del 2016. Entonces descubrirá que su partido está lleno de chiflados que le llamarán comunista por haber salido con Obama en un par de fotos. Christie es un político excelente con una fama de buen gestor un poco inflada y una presencia mediática desproporcionada al estar al lado de Nueva York. Será uno de los favoritos en las primarias, pero si tuviera que apostar, no creo que gane la nominación.

Las dos elecciones más relevantes han sido en Virginia y Alabama. En Virginia, Terry McAuliffe, un ex-asesor de los Clinton con el carisma de una lechuga, ha derrotado a Ken Cucicnelli 48-46 en las elecciones a gobernador. Tradicionalmente el partido que ha ganado las presidenciales pierde las elecciones a gobernador en Virginia el año siguiente, pero los republicanos se las arreglaron para nominar un ultraconservador antisodomita (no bromeo) lo suficiente chiflado como para perder en ese estado en unos comicios de participación baja. Cuccinelli era un candidato espantoso adorado (como no) por el tea party.  Ha perdido justito, pero ha perdido.

En Alabama se celebraban unas primarias para la nominación republicana a representante por en el primer distrito. Bradley Byrne era el candidato moderado, apoyado por el establishment del partido, Dean Young, el candidato del tea party. Parece una historia mil veces vista, pero en estas primarias ha habido algo nuevo: por primera vez desde hace unos cuantos años el sector «empresarial» del GOP ha financiado con fuerza a un moderado contra un candidato más conservador. Hasta ahora la Cámara de Comercio, organizaciones empresariales y demás grupos cercanos al ala económica del partido habían evitado oponerse a Freedom Works, Tea Party Patriots y el resto de grupos conservadores «duros». Tras el cierre del gobierno federal y sus desastrosos efectos sobre la reputación republicana, parecen haberse hartado, y han decidido defender la opción moderada.

El ganador ha sido Bradley Bryne, el candidato centrista. En una noche los moderados del GOP han machacado a su oponente en New Jersey e impuesto un candidato en Alabama, mientras que el  tea party naufragaba en Virginia contra un demócrata  mediocre. No voy a decir que esto es una señal divina o algo parecido (los resultados electorales nunca lo son) pero por primera vez desde el 2006 el sector centrista del partido republicano no se ha llevado una paliza horrenda.  Ciertamente es una novedad.