Política

Lo que se perdió en Asturias

1 Nov, 2013 - - @kanciller

Como es conocido, ayer la Junta del principado rechazó continuar con la tramitación de la reforma electoral. Pese a que el mes de julio se aprobó un dictamen y una proposición de ley con los votos de PSOE, IU y UPyD, la mayoría se ha roto. La FSA, como era previsible tras reiterados anuncios, terminó girando su posición y votando en contra. Los votos de los socialistas se unieron a los de PP y Foro para frenar la iniciativa por 39 votos frente a los 6 restantes de IU y UPyD. Queda enterrada la reforma electoral en esa comunidad autónoma.

El profesor Presno Linera ha explicado muy bien todo lo que se ha perdido con este rechazo. Sobre este tema he escrito varias veces. Aquí valoré el avance que supuso lo aprobado en comisión; aquí volví a repasar sus principales avances y todo lo que nos jugábamos en esta reforma. Solo por mencionar rápidamente sus líneas maestras: un distrito superpuesto de 10 escaños que mejoraba la proporcionalidad, un ajuste de diputados por circunscripción que daba mejor equilibrio al valor del voto por distritos, un desbloqueo de las listas al modelo sueco, voto anticipado al modelo de Finlandia o Canadá, papeletas en braille para invidentes, obligatoriedad de debates electorales y primarias o mailing conjunto para abaratamiento de costes de campaña.

Tengo el convencimiento de que era una buena ley, una mejora sustancial e inédita en España  pero sin cambiar los fundamentos del sistema (eché en falta las listas cremallera, eso sí). Sabéis que yo soy del bando “escéptico” respecto a la capacidad de una ley electoral para regenerar un sistema político. Ahora bien, a medida he ido leyendo más me he convencido de que cierta competencia intra-partido es necesaria para debilitar a las cúpulas de los partidos, casi cartelizadas, que hay en España. Por eso aunque el reajuste en la proporcionalidad era relevante, el desbloqueo de las listas aún más. Recordad, en nuestro entorno solo Portugal, Serbia e Israel son sistemas proporcionales con listas cerradas y bloqueadas. No esperaba, por supuesto, un gran efecto en el comportamiento de los votantes aquí (aunque en Europa sí se nota un uso mayor). Sin embargo, sí algún efecto dentro de los partidos. Sí cierta búsqueda de visibilidad de los candidatos, de moverse por sus distritos para cazar el voto preferencial, de reforzamiento de su autonomía como activos electorales frente a sus dirigentes.

Ciertamente, es una lástima que no haya prosperado porque creo que era una mejora moderada, razonable. Estuve viendo el debate ayer y muchas de las cosas que escuché me generaron pesadumbre. Desde el PP, el empecinamiento en que lo único que debe hacerse es reducir diputados en “solidaridad con los ciudadanos”. Es más, su portavoz llegó a decir que las leyes electorales autonómicas deben legislarse desde las Cortes Generales (¿?). Foro, aunque justificando la desviación en el pro-rateo para la protección de los territorios, dijo que a la ciudadanía no le interesaba esto de la ley electoral, ni cómo se elegían sus políticos… si no del empleo y la economía. Un regusto de franquismo sociológico de “haga usted como yo y no se meta en política”. Aquello de ciudadanos, vosotros a lo vuestro que yo os daré pan. Como si los políticos no fueran la tercera preocupación de los españoles o pudiéramos llenar estadios de fútbol con una reforma de la administración pública.

La FSA/ PSOE merece un aparte. No quiero entrar a valorar quien cumple o incumple el acuerdo. El concepto jurídico de mayoría reforzada está muy claro, otra cosa es que por razones políticas la FSA haya querido bloquear la reforma. Y el interés es evidente, es tan básico como que es el principal partido beneficiado por la representación descompensada de las alas. El PSOE está dispuesto a aceptar que la fuerza más votada no sea la primera en escaños, como pasó en 2011 con ellos, antes que asumir la posibilidad de que tener una mayoría absoluta les valga su peso en votos. La FSA ha insistido desde que aprobó el dictamen en que si no había un acuerdo de al menos un grupo más (véase arriba la receptividad de PP o Foro), terminarían votando no. Sí, la FSA dice que está de acuerdo con el fondo de la reforma, pero si no hay este requisito no merece la pena seguir.

En todo caso algo que ha sido desconcertante es que el PSOE haya dicho sí en cada paso (comisión y proposición) para luego desdecirse. ¿Quién alarga la soga en casa del ahorcado? A mi juicio, si la forma (por mayoría absoluta) se convierte en bloqueo del fondo (para una buena ley), lo único que media en la ejecución es la voluntad que se tenga. Se han aprobado estatutos de autonomía, leyes orgánicas importantísimas (sanidad, educación, derechos homosexuales) con este mismo requisito, una absoluta. Y si la excusa es que luego cuando vengan los otros la volverán a cambiar… Primero, seguirá siendo legítimo, como lo es ahora. Y segundo, no importa porque ellos lo harán sin miramientos, como hacen dónde gobiernan. Pero incluso si hubiera habido voluntad de acuerdo o de ensanchar la mayoría, la FSA podía haber obrado de otra manera. Por ejemplo, aceptando la tramitación y permitiendo enmiendas. O agotando las vías de diálogo con la oposición.

En pocos días comienza la Conferencia política del PSOE (se supone será la base para el programa electoral, pero veremos). De reforma del sistema electoral ya se habla (incluyendo su programa de 2011), y va a ser interesante ver hasta qué punto las bases socialistas piensan igual que sus cuadros. Igual es porque estoy sesgado, pero todos los militantes que conozco me dicen que hay que “hacer algo” con la ley electoral. Que hay que buscar fórmulas para mejorar la representación y el sistema electoral, junto con las primarias, son fundamentales. Pero claro, obras son amores. Si donde puede hacer algo no lo hace, pobre mensaje y esperanza de cambio.

En 2015 vamos a escenarios mucho más complejos y volátiles (veremos qué pasa en Valencia o Madrid). La negociación de los socialistas con otras fuerzas será fundamental para recuperar bastiones de poder muy importantes, y el veto de la FSA manda una señal a sus socios potenciales. No creo que buena. Dice Norris que un buen predictor de reformas electorales es la insatisfacción con el rendimiento político de un país. Dice Shugart y Wattemberg que los países extremos en alguna dimensión (las listas cerradas en España lo son) generan incentivos endógenos que propician su reforma. Las presiones en España seguirán, aunque sea más a nivel autonómico que en el estatal, donde el PP o PSOE podría apoyarse en nacionalistas y no en IU y/o UPyD, como hasta la fecha.

Por eso creo que reformas electorales habrá y el PSOE va a rastras. Hasta el PP ha sido más osado, no solo con la reducción de diputados, sino con una propuesta ambiciosa en la Comunidad de Madrid. La diferencia estará en el sentido de las reformas y los principios que la inspiren. El PSOE ha optado por la salida conservadora e interesada en el corto plazo. Respetable pero creo que miope. Cierto es que el partido está intentando reformarse a sí mismo para atreverse a reforma de España, pero el drama es que el tiempo no pasa en balde. La militancia se va, la estructura se fosiliza, todo queda en un conjunto de gestos vacíos. Y la pena no es solo por la ley electoral de Asturias. Creo que tarde o temprano volverá a la agenda, porque la demanda persiste. La pena es que el PSOE  no parece consciente de que o se da prisa en tener un proyecto para el país o será embestido de nuevo por él.