Internacional

Elecciones legislativas en Argentina: ¿Qué nos dejan?

31 Oct, 2013 -

Por Natalia C. Del Cogliano y Mariana L. Prats.

En los segundos comicios generales celebrados tras la reforma electoral de 2009¹, el escenario “post-PASO²” ha sido bastante similar a aquel de 2011³. Así como en 2011, al contar con los datos aportados por las primarias en Agosto, los resultados de las elecciones generales del pasado domingo 27 de Octubre podían predecirse con bastante certeza. Es por ello, que gran parte de los electores no tuvo interés en la campaña o evaluó el sufragio como un trámite más que le exigen las instituciones democráticas. Efectivamente, y salvo excepciones, la incertidumbre en los resultados como aspecto central de cualquier competencia democrática, no fue parte de esta instancia electoral. La misma está relegada fundamentalmente a los tiempos de la gran “encuesta nacional” que instituyen las primarias.

Por lo tanto, el mayor enigma de la jornada de ayer era el margen o diferencia de votos que habría entre los dos primeros candidatos de la provincia de Buenos Aires, distrito de mayor relevancia político-electoral y económica de la Argentina. En este sentido, las grandes protagonistas de los comicios han sido las encuestas: la disputa y la novedad estuvo dada por cuán amplia podía llegar a ser la distancia que separara a los dos primeros candidatos, especialmente en los más importantes distritos del país.

La relevancia política de estas diferencias radica en el hecho de que han resultado en el posicionamiento (al menos circunstancial) de diversas figuras políticas para las elecciones presidenciales de 2015. Es decir, no sólo sirven para testear la popularidad y apoyo de candidatos presidenciables sino que también influencian y moldean el futuro accionar del oficialismo y su estrategia política en los próximos dos años de gobierno.

Como bien es sabido, en los presidencialismos las elecciones de mitad de término no sólo legitiman o no la gestión del gobierno de turno, sino que exponen al electorado uno de los más criticados aspectos del diseño institucional del sistema: la necesidad de generar cada cuatro años (u ocho, pero en un período fijo) presidentes o candidatos a presidentes con capacidad de gobierno y apoyo popular.

No obstante, la coyuntura política y electoral en que se han celebrado estas elecciones presenta bastantes diferencias con respecto a aquella de 2011. Lejos del apoyo del 54% de los votantes que la eligiera en 2011, la presidente Cristina Fernández de Kirchner debió estar ausente durante la jornada electoral y aislada de la campaña en las últimas semanas debido a un problema de salud impostergable por el que fuera quirúrgicamente intervenida. La ausencia de la pieza clave del kirchnerismo no ha sido determinante para los números obtenidos, empero sí mostró ante la ciudadanía un equipo no tan cohesionado y abiertas disidencias con el vicepresidente⁴. Finalmente, y como era dable esperar, los resultados replican, en gran medida, aquellos obtenidos en las PASO. Estos ponen de manifiesto como dato de mayor relevancia, el descontento de gran parte del electorado con respecto a las medidas y políticas implementadas por el gobierno nacional desde 2011, pero así también el respaldo de la mayoría de los votantes a nivel nacional.

Vayamos entonces a los resultados y sus implicancias. ¿Qué se eligió? Se renovó la mitad de la Cámara de Diputados, es decir 127 diputados, y un tercio de la Cámara de Senadores: nueve provincias eligieron a “sus” representantes en la Cámara alta (24 bancas en juego)⁵. Además, en algunas provincias se eligieron, concurrentemente, legisladores provinciales y representantes a nivel municipal.

Composición provisoria de la Cámara

Fuente: Ministerio del Interior-www.resultados.gob.ar/resultados/99/DDN99999.htm

El oficialismo nacional (Frente para la Victoria, FpV) obtuvo un 33.15% de los votos nacionales, 48 bancas de las 127 en juego en diputados y 14 en el Senado; manteniendo, por lo tanto, su posición mayoritaria en el poder legislativo nacional. A su vez y en general, podemos señalar que los oficialismos provinciales ganaron las elecciones, obteniendo cifras contundentes, siendo la más importante excepción, la provincia de Buenos Aires, distrito del gran revés electoral del FpV.

Considerando el más importante distrito nacional, claramente el gran ganador ha sido el Frente Renovador (liderado por Massa, peronista y ex-kirchnerista). Con un 43.92% y más de un 11% de diferencia respecto a Insaurralde (FpV, 32.18%) amplió el margen de victoria obtenido en las PASO, demostrando el quiebre en la conducción del aparato peronista bonaerense y su apoyo al “peronista ganador” del momento. Esto posiciona, en la actualidad, a Massa como fuerte candidato presidencial para 2015 y cabeza del peronismo opositor.

En la Capital Federal, por otra parte, también atendemos a una derrota del kirchnerismo (la Capital siempre ha sido el distrito más difícil para el oficialismo), que perdió, por muy poco margen (en efecto esta era una de las pocas incógnitas que aún se mantenían de cara a las elecciones generales) su banca en el Senado, y el fortalecimiento de fuerzas opositoras en miras a las futuras presidenciales. El PRO, único partido programáticamente ubicado en la derecha nacional, que gobierna la Capital y se muestra como fuerza opositora capaz de contender por la presidencia, ganó en el distrito con un 34.46% de los votos, consolidando su poder, que se había mostrado debilitado en las PASO al ser vencido por la suma de las distintas listas de pre-candidatos de la alianza de centro/centro-izquierda del radicalismo, socialismo y derivados, Frente Amplio Progresista-FAP (UNEN). UNEN⁶, empero, lo siguió bien de cerca con un 32.23% de apoyo electoral, relegitimando el regreso de Carrió, quien en 2007 había disputado la presidencia con Cristina resultando segunda.

Finalmente, y en relación a esto último y por la relevancia en cuanto al escenario 2015, vale mencionar que en Santa Fe el socialismo (parte del FAP) obtuvo una victoria rotunda 42.37%, más de un 15% respecto a la segunda fuerza, UNION PRO (27.17%). Esta victoria consolida el liderazgo de Hermes Binner, el candidato presidencial del FAP en 2009 y principal referente de la alianza; que seguramente deberá negociar y/o disputar su candidatura 2015 con Carrió⁷.

Un muy buen y sorpresivo resultado lo tuvo la izquierda que obtuvo 3 diputados en la Cámara baja del Congreso, volviendo al recinto después de ocho años, mejoró sus resultados de las PASO y superó el 5% del electorado nacional. La otra novedad, de la que poco se habló en estos comicios, debido a que ya se comprobó su intrascendencia en las primarias, fue la posibilidad de los jóvenes de 16 años de optar participar en la elección mediante su voto (y quizás como teóricamente se señala estas dos novedades puedan tener alguna relación).

Asimismo, cabe destacar la gran reducción de la oferta partidaria a nivel nacional, pudiendo señalarlo como uno de los grandes logros de la reforma. Vinculado a este orden y como aspecto positivo de los comicios también puede señalarse la falta de menciones al robo de boletas e irregularidades.

Según los discursos de las distintas fuerzas políticas, la sensación es que, de algún modo u otro, todos “ganaron”. Todo el mundo festeja su victoria. Sin embargo, al mismo tiempo, no hubo grandes cambios. No obstante, podemos señalar que el kirchnerismo perdió en los cinco distritos más poblados del país, sufriendo la peor derrota de la última década pero fundamentalmente dejó al descubierto que en sus filas no existe posible sucesor o que, al menos, será difícil construir en estos dos años un candidato con similar apoyo al que tiene la presidente. Para la oposición en cambio las cosas fueron un poco mejor en este aspecto: los principales referentes fueron legitimados y mediante estos comicios quedaron posicionados para el futuro escenario electoral presidencial e iniciaron ya sus campañas.

En atención a lo antedicho y a los resultados, creemos que si el kirchnerismo no tiene en cuenta o reconoce sus reveses esto podría traer aparejados grandes problemas para el modelo, que de no aceptar la necesidad de cambios puede pecar de soberbia A diferencia de 2009, cuando la derrota se reconoció rápidamente y la estrategia fue replegarse y dar de nuevo, tras sólo un día de los comicios, pareciera que, al menos en términos discursivos, el kirchnerismo hizo caso omiso a este llamado de atención. Con una oposición fortalecida y con una gestión de gobierno que debe remontar los errores cometidos y afrontar el cansancio de los diez años ya transcurridos, habrá que ver si para el oficialismo ya “sequemaron las naves” o si, como en 2009, todavía queda lugar para replanteos, cambios de rumbo, y un relanzamiento de la gestión. No obstante, algo está claro: esta vez si se toma la primera opción las cosas podrían, cuando menos electoralmente, no salir tan bien como para Cortés en el siglo XVI.

Este artículo fue publicado originalmente en catalán en el Cercle Gerrymandering.

Natalia C. Del Cogliano es politóloga (UBA) y candidata a Doctora en Ciencia Política (UNSAM), docente e investigadora universitaria, becada por el CONICET. Ha publicado y trabajado para el estado argentino y en diversas instituciones argentinas y extranjeras.

Mariana L. Prats es politóloga (UBA/UTDT) y candidata a Doctora en Ciencia Política (UBA/Sorbona Paris I), docente e investigadora universitaria, becada por el CONICET. Ha publicado y trabajado para el estado argentino y en diversas instituciones argentinas y extranjeras.

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1: Ver aquí.

2: Acrónimo de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

3: Ver aquí.

4: Pareciera ser que los compañeros del binomio presidencial le ha generado al kirchnerismo varios problemas. En alusión a las diferencias y conflictos con el ex-vicepresidente Cobos, ver http://edant.clarin.com/diario/2008/07/17/um/m-01717007.htm

5: Las bancas a diputado nacional son asignadas mediante la fórmula proporcional D’Hondt, mientras que para el Senado se asignan por provincia dos bancas al partido mayoritario y la restante a la primera minoría (voto limitado).

6: Lista ganadora en las únicas primarias competitivas en el distrito y de relevancia nacional que llevó a cabo el Frente Amplio Progresista en la Capital.

7: Y también Cobos, el ex-vicepresidente, con otro triunfo en su distrito y de regreso en las filas del radicalismo.