Política

Notas rápidas sobre Cataluña

12 Sep, 2013 - - @egocrata

Algunas notas rápidas sobre la situación política catalana, la estrategia (es un decir) de Rajoy y la impresionante manifestación de ayer. Vaya por delante: no estoy filosóficamente en contra de un referéndum de secesión, siempre que se haga las salvaguardas adecuadas.

1. Las bases de CiU se van a volver menos independentistas

Esto puede sonar extraño, pero echad un vistazo a las encuestas. En los últimos meses hemos visto como ERC está ganando apoyos de forma sostenida, hasta el punto de ponerse ya como primera fuerza, mientras que CiU parece debilitarse progresivamente. Teniendo en cuenta que la mayoría de transferencias de voto entre partidos son intra-bloque (es decir, entre partidos nacionalistas, no de nacionalistas a no-nacionalistas), es bastante probable que lo que estamos viendo es una fuga de independentistas entusiastas hacia el partido más consistentemente pro-secesión.

Esto va a crear una situación curiosa para Artur Mas: su partido va a depender cada vez más de los nacionalistas moderados. Si se radicaliza un sector importante de sus bases se lo va a tomar a mal, por un lado, y correrá el riesgo que una parte importante de su electorado se quede en casa. El problema, además, es que para un votante independentista puro la elección entre una CiU sospechosa de criptobutiflerisme con sus reuniones secretas con Rajoy y una ERC consistente es bastante obvia. No es una situación divertida para el partido, ciertamente.

2. El inmovilismo de Rajoy no es sostenible a medio plazo

Artur Mas necesita una salida, y Rajoy debe dársela si quiere poner una cuña entre CiU y ERC. Parece que el PP está empezando a entender esta idea, pero no estoy seguro que realmente tengan demasiada idea sobre qué ofrecer. Es importante recordar que las peticiones del nacionalismo catalán no son en absoluto estúpidas; el sistema de financiación en España es un galimatías incomprensible, y un arreglo puramente federal (aunque bajo otro nombre, para no darle una satisfacción al PSC) mejoraría tanto el gobierno y la salud fiscal de España como potencialmente podría favorecer a la derecha si lo diseñan con suficiente mala leche.

3. Negociación secreta o gran pacto en público

Lo que no acabo de entender, y más con el clima social en Cataluña estos días, es la absurda timidez del gobierno para hacer gestos conciliadores. Sé de sobras que un sector importante del PP está compuesto por españolazos que ven cualquier reforma autonómica como una concesión a los malvados separatistas, y también sé que el PP ahora compite con UPyD en este terreno. La verdad, si aspiran a solucionar el problema van a tener que hacer una oferta tarde o temprano; si quieren dividir al nacionalismo catalán, es mejor que la hagan temprano que tarde.

Eso si quieren solucionar el problema, claro.

4. Una reforma ambiciosa

Este es el principal escollo en el viaje: es un problema real que exige una solución ambiciosa, Mariano Rajoy es probablemente la persona menos indicada para ello. El gobierno lleva dos años hablando de grandes reformas y presentando pequeños retoques sin importancia; nada hace pensar que no vayan a hacer lo mismo en este caso. Rajoy es la clase de político que nunca ha visto un problema que no quiera aplazar; hacerlo aquí daría a ERC alas, y buena suerte negociando cualquier cambio con ellos post-2016.

Y sí, la reforma debe incluir una federalización real del sistema autonómico, por un lado, e incluso la opción (complicada, llena de salvaguardas y demás) de convocar referéndums a medio plazo, en una versión más estricta de la ley de claridad canadiense.

5. La extinción del PSC

La pregunta central de la política catalana es muy sencilla estos días: secesión, sí o no. Los partidos que dan una respuesta clara y rotunda (ERC, Ciutadans) están subiendo. Los partidos con divisiones internas o ambigüedades (CiU, ICV) están entre estables y ligeramente debilitados. Los que responden «lechuga» (PSC) se están estrellando. Los socialistas catalanes harían bien de recordar que los votantes a menudo prefieren un político valiente pero equivocado que uno que tiene miedo de hablar en público. También deberían recordar que no compiten por votos con ERC o CiU, sino con ICV, Ciutadans y PP.