Política

«Lo último que necesitamos en este país es que se rompa la derecha»

22 Jul, 2013 - - @jorgegalindo

Ayer se publicó en El Confidencial una entrevista que me hizo Rubén Díaz Caviedes, a quien desde ya agradezco el esfuerzo que ha hecho para escuchar a un científico social sin dormirse y además hacer que lo que dice parezca mínimamente interesante. El titular escogido por el periódico es el mismo que empleo para esta entrada, y al parecer ha provocado algo de revuelo. Siguiendo el tópico, me alegro de que así sea, porque me da la excusa perfecta para hablar de la estabilidad del sistema de partidos y su importancia para un país. Antes de seguir, vaya por delante que todo lo que cuento en este artículo viene tanto de mi cabeza como de la de Pablo Simón (de hecho, viene bastante más de la suya que de la mía).

Cualquier democracia representativa se basa en la existencia de una serie de entidades intermedias que se encargan de agrupar y transmitir las demandas y conflictos sociales a la arena institucional. Los partidos políticos son los más importantes de entre ellos, disponiendo del monopolio efectivo para concurrir a elecciones y tomar decisiones políticas (incluso movimientos pretendidamente outsiders como el M5S de Beppe Grillo parecen abocados a constituirse como partido o a fracasar en su intento de condicionar la agenda). Generalmente, los sistemas de partidos en las democracias occidentales pueden entenderse como una especie de mercado en el cual unos ofrecen políticas (los partidos) que otros compran (los ciudadanos) a través de votos. Este mercado tiene una serie de particularidades, la principal de las cuales es la tendencia a la concentración de «compras» o votos en unos pocos ofertantes. Además de condicionantes institucionales, esto se debe al hecho de que la utilidad recibida por cada ciudadano a cambio del voto no solo corresponde con la cercanía del partido escogido a sus ideas o intereses, sino también a la capacidad de dicho partido para poner en marcha dichas ideas. Es decir: el ciudadano se encuentra ante el dilema de votar al partido al que se siente más cercano o a uno que puede gobernar. Hay muchos a quienes les encantaría votar al Partido Comunista de los Pueblos de España pero asumen que es más útil dar el voto a Izquierda Unida. O a una de las múltiples versiones de Falange que aún existen, pero escogen al PP. Y así.

Esto hace del sistema de partidos un mercado monopolístico en el que unos pocos dominan, generando una cierta estabilidad. Esta estabilidad no es eterna, claro: si no, no habría democracia pues no existiría alternancia; estos cambios reciben el nombre lógico de volatilidad electoral. Sin embargo, hay ocasiones en que la volatilidad electoral va más allá del simple cambio de gobierno dentro del oligopolio y le da la vuelta al sistema de partidos, poniéndolo patas arriba. Italia en 1994 o Grecia el año pasado son dos claros ejemplos de este tipo de situaciones.

Pensemos ahora en la España de 2013. El Partido Popular es ahora mismo presa del mismo líder (y su cúpula) que debería estar manteniendo su unidad. Si la presión se incrementa, Rajoy decide mantenerse en el sitio y las encuestas retoman una senda descendente, un grupo significativo de los cuadros medios puede hacer el cálculo de que sale más a cuenta iniciar una rebelión que quedarse quieto para salvar el puesto. Este tipo de rebeliones no sientan nada bien a los partidos en España, pero aún menos a uno que se basa, como lo hace el PP, en una hegemonía ideológica más bien poco definida sobre un espectro muy amplio y en una estructura jerárquica, casi piramidal.

Aún así es de esperar que el PP tenga mecanismos internos para evitar que todo esto pase. Por ejemplo, hacer que finalmente Rajoy comparezca, dé explicaciones y, si la presión aumenta, eventualmente dimita dejando su puesto a otra persona sin armar revuelo de cara a la galería. Pero si no lo hiciese el escenario ante unas nuevas elecciones sería el siguiente: economía estancada, partido en el Gobierno desintegrándose, partido en la oposición desacreditado y sin empuje ni liderazgo claro que permita articular una alternativa creíble, percepción de corrupción extendida a todos los partidos dominantes. Un escenario bastante propicio a un descalabro del actual sistema de partidos.

Cuando esto sucede hay consecuencias presumiblemente positivas, y otras probablemente negativas. Entre las positivas se cuenta el incremento del menú programático, la renovación (con un poco de suerte, incluso generacional) de las élites políticas del país, así como de las organizaciones de intermediación (los partidos políticos), si bien es cierto que al no cambiar la estructura de incentivos lo más probable es que las nuevas élites y organizaciones reproduzcan vicios pasados, si no peores. A esto se añade el hecho de que en una situación de crisis como la actual una desintegración del sistema de partidos abriría (y mucho) la ventana de oportunidad para extremismos varios, de los cuales en España hemos estado felizmente libres hasta ahora. Es decir: el incremento de menú puede producirse perfectamente por los bordes del sistema. Particularmente por la derecha, donde el PP ha hecho una labor (en su propio interés, claro, el beneficio general es colateral y no intencionado) de copar todo el espectro político a la derecha del centro. Que no haya sucedido hasta ahora no quiere decir que no pase a partir de este momento. Y eso precisamente es lo que quería expresar con la frase destacada. Sin cambiar las instituciones que nos han hecho producir un determinado sistema de partidos no estoy seguro que queramos cambiar los que tenemos por una versión más extremada y con los mismos vicios potenciales que los actuales. Pero bueno, la pregunta queda abierta.


47 comentarios

  1. Undry dice:

    Una pregunta ¿por derecha te refieres a esa organización mafiosa orientada a sacar dinero para su partido y para los suyos por medios poco éticos y que al final acabamos pagando entre todos? Esa que tiene un ave carroñera por símbolo y a un tele por dirigente y que nos está dejando a los españoles ante el mundo a la altura de las repúblicas bananeras donde para conseguir algo hay que pasar por caja..

    Eso no solo se debe romper, sino que debe acabar en el trullo.

    Bienvenido sea un partido de derecha moderno y honrado, no los herederos del paquito y del nacional catolicismo.

    Saludos

    • Vellana dice:

      Bueno, bueno. No tienes muy claro el tema de las herencias.

      Busca en los partidos fundados en el primer tercio del siglo pasado, o antes, y encontrarás en sus fundadores filoterroristas marxistas, golpistas, racistas. No encontrarás ni un solo demócrata. Y sí, los partidos actuales son sus herederos (PSOE, ERC, PNV) pues ¡¡¡son los mismos!!!

      Para buscar herederos de paquito, busca en el PSOE, a ver si encuentras alguno que no lo sea.

      Es siempre gracioso ver a izquierdosos diciendo cómo tendría que ser la derecha para darle su visto bueno; son esos mismos izquierdistas que se les hace el culo pepsicola cuando ven a la derecha casposa, provinciana, corrupta del PNV o de CíU; que recomiendan al PP ser como la derecha europea (se refieren, supongo a la italiana, a la polaca, a la homófoba francesa; a la nacionalista alemana, usw).

      Pues eso, del enemigo el consejo.

      Un saludo.

      • Pescador dice:

        Has tenido que recurrir a todas las derechas europeas para conseguir lo que es el PP

        «cuando ven a la derecha casposa, provinciana, corrupta, homófoba, nacionalista»

        Si al referirte a los polacos, hubieras dicho ultracatólicos polacos, para dejarme añadir ultracatólicos en la frase, habrías acertado al 100%

        • MIguel dice:

          A ver. lo que pasa es que a tí no te gusta la derecha (a mi tampoco). Pero la derecha existe, hay que contar con ella y es igual o parecida en todas partes (lo de las herencias en las derechas europeas, mejor dejémoslo estar), así que lo mejor es que la aglutine un partido como es el PP. Eso no significa el PP hoy en día con sus Bárcenas y tal, sino un PP convenientemente depurado, pero no roto, porque si se rompe no va a venir ese partido de derechas «moderno y honrado», sino Berlusconi, o peor aú, Amanecer Dorado.

  2. Ferran Ferri dice:

    Una buena parrafada decir que si se deshace el PP seria malo. Justificación: ninguna (hablar de inestabilidad es lo mismo que decir que no tengo ni puñetera idea de que va a pasar). Se habla de que se evitan extremismos, pero el que no exista un partido como el de LePen no quiere decir que no existan votantes como sus homólogos franceses, de extrema derecha.

    De hecho, el problema principal de la hegemonía de la derecha es que los guiños que se hacen desde el PP a la gente ultra son frecuentes. Solo hay que pensar en que si en francia ganara LePen, podrian tener una ley sanitaria o de extranjería como la que tenemos aqui!!!!

  3. Alatriste dice:

    «Esto hace del sistema de partidos un mercado monopolístico en el que unos pocos dominan»

    ¿No querrías decir «oligopolístico»? Y creo que sería más elegante decir oligopolio a secas.

  4. Alatriste dice:

    Y pasando al tema principal… ¿Ganaría o perdería España si el PP «se rompiera», es decir, si dejáramos de tener un solo partido que abarca desde el centro-derecha hasta el infinito y más allá?

    Sería una obviedad rozando la chorrada responder solo que no se puede saber o que sería peligroso. Mejor centrarse en lo que decías acerca de lo que son los partidos, «entidades intermedias que se encargan de agrupar y transmitir las demandas y conflictos sociales a la arena institucional».

    ¿Qué es lo que ha hecho el PP en su papel de agrupador y transmisor de preferencias? ¿Ha moderado a los radicales, o ha puesto a los moderados al servicio de un programa radical? Sobre eso se podrían escribir libros enteros pero mi opinión personal es que su papel ha sido profundamente ambivalente

    – Por un lado la política del PP en el gobierno ha sido de hecho muy moderada. Hay que recordar el tremendo poder que tiene la mayoría absoluta en nuestro sistema. El PP (y el PSOE) podrían haber cambiado el país entero casi de arriba a abajo, reescrito la ley electoral a su medida, podrían haber hecho lo que hubieran querido con el sistema autonómico, podrían… en fin, para resumir solo la constitución habría estado fuera de su alcance (y de hecho cuando el PSOE tuvo 202 diputados hubiera alcanzado fácilmente los 210 precisos también… pero me aparto del tema)

    – Por el otro lado el PP también ha mostrado ser proclive a la radicalización, sobre todo «de boquilla». Especialmente en la oposición ha gustado de jugar con fuego más de una vez, tanto hacia la izquierda como hacia el nacionalismo. Solo voy a mencionar un ejemplo, pero creo que todos los que están leyendo esto pueden poner muchísimos más: la absurda defensa de la «inmensa placidez» franquismo que se les permite a algunos de sus líderes, y su aún más absurda resistencia a cosas como los intentos de dar sepultura digna a las víctimas del franquismo, delatan hasta qué punto en el PP la derecha nostálgica puede que sea fuerte, aunque es posible que ni ellos mismos sepan si lo es realmente, o solo lo parece.

    Como a Undry, a mí también me encantaria que en España hubiera un partido de derechas europeísta, laico, liberal en economía (que no «libegaal») y purgado de franquistas… en resumen, un partido de derechas que me hiciera sentir tentado de votarles. Pero mucho me temo que eso tiene una etiquetita con el precio: y el precio es tener también en el Congreso al menos a un partido abiertamente franquista, xenófobo y nostálgico, un Frente Nacional como el de Le Pen, que nos haría añorar al PP.

    • Pescador dice:

      ¿Por que no haría añorar al PP que hubiera un partido con el 8-10% de los votos que agrupara a los más ultramontanos? ¿Estas seguro que eso no haría posible una politica más pactista al no tener la necesidad de contentar a una parte mínima – espero- que no tienes contada pero que puede darte – y de hecho da- mayorias absolutas?

      • Alatriste dice:

        ¿De verdad te seduciría que hubiera un partido como el Frente Nacional o peor, como Amanecer Dorado, con un 10% de los votos? ¿Que tuviera algunas alcaldías, fuertes bloques de diputados regionales en algún parlamento, etc, etc y se dedicara a ensalzar el ‘Alzamiento Nacional’, pasear la bandera del águila negra, cantar el ‘Cara al Sol’, desfilar con camisas azules, patrullar por los barrios pobres, recaudar aportaciones de dinero «voluntario» para ayudar solo a los parados nativos, dar palizas a negros, moros y gitanos, imponer boicots a productos catalanes… en fin, cosas del estilo de las que están pasando en Grecia y en Hungría?

        • Pescador dice:

          Pues si hubiera un partido fascista con un 10% de los votos, en la España del 2013, sería un sintoma claro de que algo estamos haciendo mal, pero prefiero ver manar el pus y saber donde tengo una infección que sufrir ataques de fiebres recurrentes y no saber con que tratarlos, al mismo tiempo que me impiden relacionarme con mi entorno de un modo normal.

          Asi no tenemos un partido que ensalza el Alzamiento Nacional – como partido, que alcades y demás tenemos unos cuantos- pero tampoco es capaz de meter una puntita de justicia siquiera con un «se les fué la mano», no se pasea el aguila negra – bueno, pollos tambien se ven algunos- pero tenemos toritos, se recaudan aportaciones «voluntarias» a los contratistas- tampoco todos, pero se recaudan- y, de vez en cuando, se le atiza al moro y al gitano ( los negros es que no se meten con nadie, pobrecicos, cuando se rebotan es que ya van más hartos que hartos) y lo del boicot lo dice de coña ¿No?

          Al final van a acabar teniendo la culpa los «rojos» cuando se monte su UHP propia para ver si rascan algo y mientras volvemos al espiritu de Penelope : La CEDA haciendonos más españoles a golpe de BOE y de hechos consumados mientras el Frente Popular jura que quien a golpe de BOE mata, a golpe de BOE muere… país…

          • JLPC dice:

            «…prefiero ver manar el pus y saber donde tengo una infección…»

            Eso me recuerda lo que decían para consolarse mis conocidos fachas allá por 1977: «No, si está bien eso de legalizar el PCE; entonces sabremos quiénes son todos ellos y así podremos…»

            • Pescador dice:

              Es lo que tiene la vida, es circular, no estamos inventando nada. Además, de tus conocidos se tenía claro que eran fachas. Ahora pasa lo contario, son todos «democratas» con solo enseñar el carnet del PP. Y sin siquiera pagar la cuota…

  5. Marc dice:

    Creo que el PP seguirá igual porque hay demasiadas aves carroñeras en España para desmenuzarlo al verle un solo atisbo de debilidad.
    Entidades de todo tipo, desde El Mundo pasando por UPyD y terminando por la Conferencia Episcopal (y muchos otros), todos se lanzarian para pillar su cacho de carne fresca.

    Creo que el PP o se queda igual o desaparece.

  6. Luís Pérez dice:

    Comparto en gran medida el análisis que hace Jorge Galindo, pero parece evidente que, llegados a este punto, hay que empezar a pensar como una posibilidad real que se de el escenario de que, tras las siguientes elecciones (o las siguientes), PP y PSOE queden hundidos, IU y UPyD sin capacidad de gobernar: es decir, lleguemos a la desintegración del sistema político que hemos tenido hasta ahora.

    Es más, yo creo que, si la recuperación económica no se produce y los escándalos de corrupción siguen, vamos hacia una etapa de Regeneración Democrática en la que no tenemos ninguna experiencia.

    Pero esa es la cuestión: ¿cómo se inventan líderes, equipos, partidos, ideas, programas, etc., de la noche a la mañana?

    Recomiendo este artículo: http://www.otraspoliticas.com/politica/el-tsunami-de-la-corrupcion-%c2%bfa-donde-nos-lleva

  7. AntonioArturo dice:

    “Un escenario bastante propicio a un descalabro del actual sistema de partidos”.

    Si este análisis es esencialmente correcto (y creo que los es) nos hallamos ante el clásico dilema del prisionero, siendo uno de los actores la élite del sistema de partidos y el otro los ciudadanos en general. El descalabro del vigente sistema de partidos podría acarrear serios costes a los ciudadanos (aunque también una ventana de oportunidad), pero sin duda amenaza costes letales para el otro actor, las élites del sistema. La opción inteligente debería pasar por pactar y acometer una cierta regeneración que sea creíble (subrayo creíble, y para que lo sea tiene que tener un coste alto). Es natural que el sistema se resista a ceder poder y privilegios, pero la cuestión es ¿hay conciencia de ello, o bien optará por una M.A.D. numantina?
    Saludos,

  8. Pescador dice:

    Aunque quizá, al PP actual, habría que devolverle su nombre real : CEDA
    Eso si, hay que reconocerle que ha disciplinado un poco más a sus integrantes.

    • Alatriste dice:

      ¿Confederación Española de Derechas Autonómas? Respecto a eso estoy casi convencido de que si el PP se rompiera probablemente la desintegración no comenzaría por bloques ideológicos sino geográficos, que la ruptura la empezarían líderes conocidos por sí mismos y con fuertes bases locales de poder, como Alvarez Cascos en Asturias.

      • Undry dice:

        ¿Cascotes? ¿el que quería montar la Gürtel en Asturias? El rey de la mamandurria pública.

        Menudo chorizo, aparte de inútil.

  9. AntonioArturo dice:

    ¿Por qué no salen mis comentarios? ¿Hay algún problema de moderación? gracias

  10. JLPC dice:

    Mis queridos jóvenes, habláis de la desintegración potencial del PP y no veis la desintegración actual del PSOE, convertido en una inestable confederación PSOE-PSC.

    Es más, apuesto mi ejemplar de las obras completas de don Marcelino a que el PSOE no sobreviviría a la más que probable escisión catalana.

    Por el contrario, el PP no tiene ese problema: ni perdería una parte sustancial de sus diputados, ni en RestoEspaña se le vería como corresponsable del evento (bueno, los lectores de Politikon tal vez, pero son una pequeña minoría.)

    • Alatriste dice:

      A lo mejor hablamos de eso porque ése es el tema del artículo que comentamos… No me hagas mucho caso, pero vamos, es una idea.

      Ironías aparte, me juego el cuello a que en el PSC no tienen demasiadas ganas de suicidarse escindiéndose del PSOE (que saben perfectamente cuántos votantes socialistas catalanes no son catalanistas ni por asomo) y me lo juego doblemente a que Mas tampoco está lo que se dice dispuesto a tirarse por un barranco – por no hablar de Duran i Lleida – y menos todavía a descalabrarse en beneficio exclusivo de ERC.

      Fíjate lo que te digo: creo que como en Checoeslovaquia, el auténtico peligro de desintegración vendría, caso de pasar, del otro lado, no de la periferia sino del centro: de que los demás nos hartemos de los juegos malabares con antorchas de Artur Mas, de que nos llame a todos ladrones y saqueadores con sonrisa de suficiencia, de que nos insulten como si tal cosa constantemente, y en vez de regalarle nada le obliguemos a poner su dinero donde tantas veces ha puesto la boca y hacer ese referendum que en realidad nunca ha tenido demasiadas ganas de hacer… ni siquiera de ponerle fecha aproximada.

      • B. y Ana dice:

        Escindido ya está. La cuestión es cuándo se escinidirá el PSOE del PSC y, teniendo en cuenta tu previsión, no me extrañaría que en las próximas elecciones se presente en Cataluña al margen del PSC. Mira si tengo fe en tus capacidades.
        Un saludo.

  11. […] "Lo último que necesitamos en este país es que se rompa la derecha" […]

  12. Shine dice:

    Los comentarios de El Confidencial son de traca, pero los de El Diario son ETA.

  13. juan dice:

    Yo creo que sería bueno que se partiese. Imaginemos un sistema con 4 partidos principales, digamos izquierda, centro-izquierda, centro-derecha, derecha, y con un sistema bastante proporcional. Digamos que cada elección habría 2 batallas, la batalla de bloques principales, y luego la batalla de los 2 partidos de cada bloque por ajustar su peso en él a la alza. Además en caso de crecer los extremos se introduciría la posibildad que los 2 del centro si sumasen mayoría asumiesen el poder sin sus aliados naturales.

    El problema es que copar todo un espectro político con un sistema que favorece mucho al partido más votado condiciona mucho la representatividad, con un 45% de los votos se saca un 55% de los escaños y con eso se puede aprobar casi todo.

    Respecto al tema de derecha ultramontana o no, creo que hoy en día esto no es un espacio unidimensional. Hay una derecha ultramontana en lo moral que a lo mejor es más estatista-socialdemócrata en lo económica, y una derecha más moderna en derechos civiles que promueve una desregulación económica total que nos ha llevado a crisis como la actual.

    Por poner un ejemplo reciente el llamado «antipatriota Snowden» por gran parte de los americanos contribuyó con un donativo a la campaña del ultra-liberal Ron Paul, y este defiende que lo que ha hecho es bueno para America. Alguien que parece la derecha de la derecha y resulta que no es de envolverse en la bandera.

    • guition dice:

      Eso de «una desregularización económica total que nos ha llevado a crisis como la actual» todavía sigo sin entenderlo.

      • juan dice:

        tan fácil como que si se hubiese seguido aplicando la norma de no prestar para hipotecas más del 30% de la renta, y que además se hubiese impedido a los bancos prestar tener más de un 20% de pasivo debido a crédito exterior…la vivienda no hubiese subido al 15-20% durante 10 años seguidos, los españoles hubiesen tenido viviendas más baratas (para vivir), y ahora con hipotecas más livianas habría más renta para el consumo de otros bienes que genera empleo.

  14. Viva la virgen del Rocío!!

    • Pescador dice:

      Pues anda que la 24…

    • JLPC dice:

      Efectivamente, [email protected] Shine.

      El peligro de un «Amanecer Dorado» en España es mínimo.

      La ultraderecha española, pese a lo que piensan algunos lectores de este blog, carece de apoyo social y es basicamente un animalito domesticado, alimentado y amaestrado por… pero callemos, que el CNI y la NSA acechan 🙂

      • Alatriste dice:

        Yo no estoy tan seguro – y desde luego no tengo ganas de poner el tema a prueba – pero me temo que la ultraderecha española tiene el suficiente poder como para que el liderazgo del PP por ejemplo ni rechiste ante las patochadas nostálgicas de Mayor Oreja, para que le suba la fiebre si se habla del Valle de los Caídos, y para que se niegue hasta a cambiar el nombre de cuatro calles «18 de Julio» o permitir que se excaven unas cuantas fosas comunes y se dé sepultura civilizada a los asesinados.

        A lo mejor son un tigre de papel… pero en el PP no parece que piensen eso.

        • JLPC dice:

          [email protected] Alatristre, la encuesta amablemente enlazada por Shine muestra en su pregunta 21 un resultado claro y concluyente, que además es bastante estable en el tiempo: sólo un 2,1 de españoles se declaran de «extrema derecha», frente a un 9,3 que se declaran de «extrema izquierda». Así que un partido de extema derecha tiene hoy por hoy poco donde rascar.

          Otra cosa es el constructo mental que cada uno de nosotros tenga de qué es eso de «la extrema derecha». Quien coloque en tal casilla a todos los que van a misa los domingos, o escuchan a Fedegico, o leen ABC,… pues vivirá asustado.

          • Pescador dice:

            Hombre, si un 80% recuerda haber votado en unas elecciones donde votó el 72% ( pregunta 24), solo un 10% se consideran de «derecha moderada» frente a un 29% que se considera de izquierda moderada ( pregunta 21) y solo un 16% considera al PP el partido que representa sus ideas, mientras que le vota el 44% ( pregunta 20), mi conclusión es que los españoles mentimos más que un Pinocho jarto de vino en las encuestas políticas.

          • Alatriste dice:

            Casi coincido con Pescador, pero por variar vamos a fijarnos un poco en otras preguntas de la encuesta. Por ejemplo

            – 9. Las cuatro instituciones que despiertan más desconfianza son el gobierno, los partidos, el parlamento y los sindicatos. Las cuatro que despiertan más confianza, policía, guardia civil, fuerzas armadas e iglesia católica.

            Nada menos. A uno casi le alivia que usando la media en lugar de los extremos la iglesia caiga de la lista, y entren en ella los medios de comunicación.

            – 12. Un 10,9% se define como conservador, pero hay más de un 21% de NS/NC, un 3,3% de otras y un más que sospechoso 6,9% de «apoliticos». Es una verdadera pena que el abanico de opciones no vaya más allá por la derecha.

            – 22. Partidarios de reducir el poder de las autonomías, 14,9%. Partidarios de suprimirlas directamente, 23,6%.

            – 28. Se define como católico el 70,9%.

            Como que me parece que hay materia prima para un movimiento de camisas azules, sobre todo si se presenta como unitario, patriota y apolítico, no como derechista.

            • Pescador dice:

              Si, parece que decir que uno es de derechas es algo a esconder, algo que no es motivo de orgullo, ni tan siquiera de forma anonima ¿Algún sicologo por la sala?

              • Shine dice:

                Comento sobre el mensaje de Pescador, siendo de la conversación en general.

                JLPC, yo no creo que sea tanto un tema de % de extrema derecha como del % de la derecha en general. Creo que hay campo para la existencia de varios partidos de derecha con diversas «sensibilidades». Pero como vemos sociológicamente siguen siendo minoría y por lo tanto escindirse no les debe interesar mucho a la hora de repartirse los escaños. Montar partidos nuevos a priori no mola, luego llega UPyD y fastidia el axioma.

                Respecto a los comentarios de Pescador y Alatriste, por una parte sí he tenido la sensación durante años que a la derecha le ha dado vergüenza declararse como tal, por lo menos hasta que Aznar llegó a nuestras vidas. Es lo que tiene venir del Franquismo y todo esto. Por otra parte si realmente hubiera tanta ultraderecha consciente de serlo, no sería extraño la aparición de un partido nuevo o una fuga a otro partido. Pero no ocurre a nivel nacional y el caso de Álvarez Cascos no parece mucho que ver con el neofascismo.

                Por otra parte y aprovecho la ocasión para opinar que desde la «Academia» se le da demasiada importancia a la gobernabilidad en la opinión del votante medio patrio. A la mayoría de españoles, que funcionan con razonamientos más simples, les interesa más la proporcionalidad o la representatividad que la estabilidad del Gobierno. Seguramente a un señor de Teruel le interesa que su voto al PSOE no se diluya en el mar, mientras que el madrileño que vota a IU está hasta las criadillas de que su voto valga menos que el del señor de Teruel. Y a ambos le importa tres pitos que el PP tenga mayoría absoluta y preferirían un Gobierno menos estable.

                • JLPC dice:

                  «Yo no creo que sea tanto un tema de % de extrema derecha como del % de la derecha en general. »

                  De acuerdo completamente; creo recordar que «la derecha», en número de votos, solamente ganó las elecciones de 2000. Y eso no son encuestas: son votaciones. España es más bien de izquierdas.

                  Pero también es cierto que «la extrema derecha», en sentido estricto, es residual. Pero claro, si consideramos de «extrema derecha» a todos aquellos que prefieren dejar a Franco en su Valle, van a misa y ven con disgusto el matrimonio homosexual… pues nos sale a lo mejor un 15% de extrema derecha.

                  Y ya sabemos que a la gente le gusta asustarse; en otro caso, S. King no se habría hecho millonario.

                  • Pescador dice:

                    Quiza si hicieramos las preguntas adecuadas en las encuestas nos sorprenderiamos.
                    Aun así ¿Que es lo que te califica como «extrema derecha»?.
                    Porque si hablamos de sitios donde «retratarse» no implica nada, aqui no hay ni derechas, son todos de «extremo centro».Faltaría ver lo que pasaría en una elecciones -o si hubiera que hacer primarias de verdad- donde si importa alinearse y declararlo

                    • Pescador dice:

                      Porque, si atendemos a la encuesta, PREGUNTA 8a «¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más? «. Ni la ETA, ni la inseguridad, ni la emigración ni los nacionalismos llegan siquiera a preocupar al 1%, pero mediaticamente y en la agenda del «extremo centro» que nos gobierna, lo copan todo.

    • Undry dice:

      El principal motivo de la derecha para no fragmentarse es la mascota de Madrid 2020

      http://www.zasbaidefeis.com/2013/03/ya-tiene-mascota-los-del-pp-de-madrid-2020-cobri/

  15. Ramón García dice:

    No estoy de acuerdo, porque aunque entiendo el problema, la solución de menos democracia no es la correcta. El verdadero problema de fondo es el bajo nivel educativo de España. Entonces, si uno es libre pero ignorante toma decisiones incorrectas. Por ejemplo, los votantes que apoyaron la burbuja inmobiliaria, que les proporcionaba salarios elevados en relación con sus estudios, aunque a costa de consecuencias terribles para ellos y para los demás.

    Llegado a tener estabilidad es mejor una dictadura.

    Los países nórdicos tienen un nivel de libertad alto (listas desbloqueadas, …) y funciona muy bien. La solución no es menos libertad, sino más libertad y alto nivel educativo.

    Dicho lo anterior, fue una ingenuidad cuando los constitucionalistas de 1812 pretendieron cambiar un país con un papelito, sin ser conscientes de que había una mayoría analfabeta e ignorante, fácil de condicionar con la religición y el miedo al extraño, y que no iba a saber defender sus intereses frente a la minoría poderosa. Es posible que en España pase algo así ahora. Pero a largo plazo, la solución ha de ser libertad, conocimiento y responsabilidad

    Buenas noches.

  16. Aloe dice:

    Yo por el contrario creo que la única mejora a medio plazo que podemos esperar en el sistema de partidos de España es que el PP se divida o que otro partido le coma una buena parte de su terreno (por ejemplo, un UPyD que sí es bastante parecido a lo que se supone que podría ser una derecha liberal).

    Prefiero la segunda alternativa que la primera, porque lo de la división, por lo general siguiendo lealtades tribales y acceso a cacicazgos regionales y BOEs autonómicos y locales, no es más que más de lo mismo (compraventa de favores y clientelas) pero en más descarado. En Asturias con Cascos ya hemos visto el aperitivo.

    Aunque en el punto en el que estamos, en el que no cabe ya mucho más descaro, tampoco creo que significara un considerable perjuicio.

  17. Aloe dice:

    Y lo de qué malito sería tener un Le Pen aqui… pues aquí tenemos los mismos o más votantes de Le Pen, solo que están en el PP, votan al PP y marcan líneas rojas en el PP. Y el PP ni les chista, porque son una buena parte de su partido o porque gritan mucho o porque en el fondo son los suyos y de la familia.

    O sea, que en el fondo, ya gobierna Le Pen, y sin haberse presentado con su nombre.

    Mejor que estuvieran en otro partido, como sería mejor para Estados Unidos que el Tea Party, siendo una minoría en la sociedad americana, no tuviera secuestrado al Partido Republicano, y, de rebote, al país.

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