arbolitos y animalitos

Apuntes sobre política pesquera (I)

27 Mar, 2013 -

A pesar de que España tiene uno de los sectores pesqueros más importantes de la Unión Europea, en los medios de comunicación nacionales suele prestársele poca atención al sector, siendo en muchos casos necesario recurrir a medios extranjeros (The Guardian, Euractiv o medios especializados) para encontrar información relativa a la flota española y, sobre todo, a decisiones tomadas por los eurodiputados españoles o el propio ministerio. Esta falta de impacto mediático redunda también en la dificultad de encontrar fuentes originales en español que traten de manera analítica la pesca. Así pues, este artículo es un intento de dar un punto de partida, aunque sea de brocha gorda, para una discusión sobre política pesquera.

La pesca tiene varias particularidades que la hacen diferente de otras actividades económicas. Para verlo mejor, empecemos diciendo lo que no es: La pesca no es como la agricultura, donde se puede estimar la cosecha razonablemente en base a la inversión inicial y la capacidad, y los resultados –cuando el tiempo lo permite- son bastante previsibles. Por ejemplo, todos los años varios bancos de inversión y gobiernos publican previsiones para la producción de distintas materias primas agrícolas (café, soja, maíz, trigo etc.) que al menos en la parte relativa a cantidad suelen ser bastante acertadas -aunque fallen más en la estimación de los precios. En la pesca no sabemos cuánta inversión inicial ha hecho la naturaleza, y el único dato de partida mínimamente fiable de que disponemos es el tamaño de nuestra flota.

La pesca, como lo que hacen los leones en la sabana, no es una actividad económica al uso, pues lo que estamos haciendo es al fin y al cabo cazar. La primera intuición sería, pues, aproximar la situación con un modelo de presa-depredador estándar:

Linces y liebres
Fuente: http://www.occc.edu

Al crecer el número de presas, la población de cazadores crece, éstos diezman la población de presas y la escasez de presas provoca una disminución de cazadores por desnutrición. El modelo de presa-depredador tiene varios fallos como aproximación a la pesca industrial. El principal es que, llegados al nivel de desarrollo tecnológico actual, el ser humano no va a disminuir su población –morir de hambre- por pescar menos. Puede que las comunidades preindustriales de pescadores tuviesen crisis de subsistencia por culpa de fenómenos como el de El Niño, que suele provocar disminuciones muy acusadas de la cantidad de peces en aguas centroamericanas y en el norte de Sudamérica. A día de hoy el pescado como fuente proteica, excepto en determinadas comunidades isleñas –Islas Mauricio, Polinesia, Micronesia etc.- tiene un impacto secundario en la dieta humana, y puede ser sustituida sin demasiados problemas por otras fuentes animales o vegetales.

Efectos de El Nino en la pesca de anchoas
Fuente: FAO

Por otra parte siempre podríamos pensar que, aunque la población humana no disminuya, sí que lo harían las capturas al ser un bien más escaso y por tanto difícil de encontrar. Pero aquí nos topamos con otro problema: El nivel tecnológico actual de la flota pesquera hace posible que podamos recorrer literalmente medio planeta persiguiendo atunes. Pensemos sino en los atuneros españoles en el golfo de Adén (donde el ejército los protege de los ataques de piratas somalíes, amén de otras operaciones contraterroristas), la flota pulpera que faena en Mauritania o la flota de sardinas y anchoas de Centroamérica. No hay un cuello de botella desde el lado de la extracción si “nos ponemos serios y sacamos la artillería”. Es más, -y a esto volveremos más adelante- a día de hoy hay una infrautilización de la capacidad de la flota pesquera bastante importante. En algunos lugares, además, el pescado es un bien de superlujo; esto es, la demanda aumenta mucho más de lo que aumenta la riqueza. Pensemos por ejemplo en las aletas de tiburón: En China, la clase y el estatus social están muy marcados por la capacidad de consumo que se tenga. En este caso, un bien de lujo, caro y bien considerado como las aletas de tiburón son una forma de reafirmar la pertenencia a una clase social determinada.

Dado que un modelo de presa-depredador no funciona demasiado bien y la pesca es una actividad ya más extractiva que depredadora al uso, podríamos pensar en un modelo de extracción de recursos naturales no renovables como la regla de Hotelling o simplemente calcular la capacidad de nuestra flota y estimar lo que se debería pescar, pero eso de nuevo nos llevaría a una situación estúpida, pues a pesar de estar extrayendo un bien, el bien se regenera, los peces “son renovables” y tienen alevines que el día de mañana serán peces adultos. No es muy erróneo suponer que una población de peces aumenta con el tiempo y, suponiendo un suministro de alimento más o menos constante, lo hace siguiendo una curva logística o una sigmoidal. Así crecen las poblaciones de moscas del vinagre, las bacterias en las infecciones y así hemos crecido los humanos durante mucho tiempo (una serie de avances nos permitía alimentar a una población mayor, y esta crecía primero exponencialmente y luego cada vez más lentamente hasta adaptarse a sus nuevos niveles de producción en su nueva “Trampa maltusiana) Así pues, no es descabellado suponer que una población de peces en general en un momento dado crecerá así:

Curva sigmoidal SAGE

Nótese que 1 en este caso representa la población máxima que puede mantenerse con los recursos del caladero.
Esto parece contradecirse con lo que decíamos al principio de la pesca como actividad depredadora, ya que el crecimiento es suave y predecible, y dado que los peces que solemos consumir son casi todos carnívoros, sus poblaciones variarán a lo largo del tiempo como hemos visto que lo hacen las de linces y liebres en el primer gráfico. Podemos asumir, no obstante, que no hablamos de una población concreta sino, en general, del volumen de peces en un momento determinado. Dicho esto, se puede derivar la función de arriba para ver la velocidad a la que crece la población en función de la población en ese mismo instante. Esta nueva función tiene forma de campana –en este caso con bastante pendiente por cómo he construido la primera gráfica.

Derivada sigma

Sabiendo más o menos el punto en el que la velocidad a la que se reproduce nuestra muestra de peces es máxima, podemos calcular un volumen de pesca que mantenga la población en ese nivel de reproducción más rápida en el entorno del punto A, y tendremos una captura máxima y un recurso gestionado de manera relativamente sostenible. En la terminología económica estándar, que también usa la Unión Europea, este punto se llama de Rendimiento Máximo Sostenible (Maximum Sustainable Yield o MSY en inglés)
Sigmoidal 2

El problema, claro, es que el mundo real es bastante más complicado. Para empezar el cálculo de los niveles máximos de pesca son muy complejos, ya que no es fácil calcular los volúmenes de una determinada especie en un momento dado. Es más, en muchos casos no se conocen los patrones reproductivos y de madurez de muchas especies o su impacto en la cadena trófica local, por lo que el cálculo es todavía más delicado. Un ejemplo de mala estimación de los patrones reproductivos de una especie es lo que sucedió con los relojes naranjas –sí, eso además de un complemento horrible es un pez- en los caladeros de Australia y Nueva Zelanda, donde ya no hay una población viable de estos animales. Esto sucedió también porque, para complicar más el cálculo, los peces (y muchos otros animales) tienen poblaciones mínimas sostenibles –A partir de un nivel de población dado, la especie no puede remontar y simplemente desaparece- lo que además dificulta las labores de conservación porque hasta ese momento puede haber sido relativamente abundante, véase por ejemplo el caso de las palomas migratorias norteamericanas. Dado esto último, podemos modificar nuestra gráfica anterior para introducir estas catástrofes poblacionales, aunque nuestro modelo sigue siendo una representación “de juguete” de la realidad:

Sigma y crash

Hay que tener en cuenta que al pescar no lo hacemos sólo en el punto A, sino que desplazaremos la población hacia la izquierda de dicho punto y esperaremos que en el periodo siguiente la población esté a su derecha. Cuanto más cerca estén el punto A del punto de colapso, mayor riesgo habrá de provocar una catástrofe. A la cantidad que intenta minimizar este riesgo a la vez que intenta maximizar el volumen de pesca a largo plazo se le llama Captura Óptima Sostenible. En términos económicos puede verse como un modelo de MSY con aversión al riesgo.

Estos modelos tienen también carencias. Esta forma de gestión de recursos podría funcionar si se tiene un lago en propiedad y, después de haber hecho que un equipo de biólogos aproxime el punto A de la gráfica, se extrajesen los recursos en consecuencia. En este caso, además, el dueño del lago podría dar comida extra a los peces, en cuyo caso habríamos convertido el lago en una explotación acuícola. El problema es que el mar no es un estanque, y ya hemos visto que aproximar el punto en el que podemos tener una pesca máxima sostenible es difícil, entre otras cosas porque los peces no están fijos en un solo punto del mar, se depredan unos a otros, no conocemos con precisión sus patrones de crecimiento y en general sus relaciones son bastante complejas. Medir la cantidad de peces en el mar en un momento dado con toda precisión es técnicamente imposible. Además del problema técnico, nos encontramos con problemas políticos y de coordinación. El mar tiene muchos “dueños” (todos los países costeros tienen sus propias aguas territoriales y de explotación económica exclusiva), hay miles de empresas explotando los recursos marinos; tanto barcos familiares como empresas multinacionales –Pescanova, por ejemplo- y cada agente tiene sus propias preferencias y objetivos.

El hecho crucial en este caso es el número de agentes, tanto públicos (gobiernos tratando de favorecer a sus pescadores o gestionando sus recursos pesqueros en base a intereses propios) como privados (empresas) intentando apropiarse de un bien comunal, todos ellos intentando maximizar su beneficio/utilidad individual con un bien sobre-explotable. La situación no difiere mucho de la definición de libro de texto de Tragedia de los Comunes, con el problema añadido de que el teorema de Coase (privatizar el bien) es prácticamente imposible. Si ya hemos visto que es muy difícil estimar las poblaciones de peces en un caladero determinado, privatizarlo es todavía más complejo: No se puede detentar de manera efectiva la propiedad de un grupo de peces, no se puede trazar indefinidamente a un banco, ya que éste puede juntarse con el banco de otro, esos bancos pueden mezclarse o simplemente tener descendencia conjunta, con lo que además tendríamos que determinar la propiedad de estos grupos de alevines, la mayoría de los cuales morirán al poco de nacer depredados por otras especies. Mucho peor sería “privatizar” la propiedad de cada pez individual. La propiedad de una zona determinada del mar nos llevaría de nuevo a la misma situación, pues los cardúmenes son móviles, muchas especies depredadoras son migratorias etc. La única solución sería un monopolio privado de todo el mar, algo en absoluto deseable.

Esto nos debería llevar, pues, a la intervención del estado para fijar niveles máximos de pesca para cada especie (cuotas) y otros tipos de restricciones. De nuevo esto no es eficiente a priori, ya que sabemos que cada estado velará por sus propios intereses, y como cada uno de ellos controla sólo una parte de los recursos, ante el riesgo de que su vecino actúe de manera egoísta como polizón de sus políticas conservacionistas, acabará siendo más laxo de lo que debería, llevando de nuevo a una tragedia de los comunes por la no coordinación estatal. En esta situación, la forma de actuar de los gobiernos no difiere mucho de la de los agentes privados. Un ejemplo son las constantes disputas entre Islandia y la Unión Europea o las siempre crecientes cuotas que se otorgan Noruega y la Unión en los caladeros árticos. Incluso dentro de la propia Unión Europea, dado que distintos grupos de presión tanto nacionales como privados intentan conseguir un mejor tratamiento, las cuotas se vuelven más laxas, provocando de nuevo la sobreexplotación de los recursos.

OverfishingFuente: Parlamento Europeo

En la segunda (y última) parte de este artículo, intentaré  dar un repaso a las que a mi juicio son las políticas más relevantes de la Unión Europea en materia pesquera y qué impacto pueden estar teniendo.