Unión Europea

El (potencial) desastre de Chipre

18 Mar, 2013 - - @egocrata

El rescate de Chipre es francamente extraño. No es que sea inesperado (todo el mundo sabía que Chipre era un desastre en ciernes desde hace tiempo, al fin y al cabo) pero la solución que el FMI y las autoridades europeas han decido tomar es tan inusual como impredecible.

Empecemos por el origen del problema, el sistema bancario chipriota. Los bancos tienen un pasivo ocho veces mayor al PIB del país, comparado con el 3,5 de la media de la eurozona. El sistema financiero ha tenido dos grandes pasatiempos estos últimos años: por un lado ejercer de paraíso fiscal para rusos con dinero que ocultar, y por otro prestar dinero al gobierno griego. Lo primero no tiene por qué generar demasiados problemas; lo segundo es una receta para el desastre, especialmente tras la suspensión de pagos parcial del año pasado.

A efectos prácticos, esto quiere decir que el sistema financiero de Chipre es insolvente. El mecanismo es bastante sencillo: los bancos piden dinero endeudándose (pasivo – esto incluye el dinero de los depósitos, por cierto) para prestarlo a un interés más alto del que pagan. Cuando un montón del dinero que han prestado se desvanece en el aire, la entidad tiene que recurrir a sus reservas. Cuando estas se acaban, no puede devolver dinero, y quiebra.

En un mundo sin intervención estatal, el banco se va a pique llevándose los pasivos con él. En un sistema financiero moderno, el soberano tiene un fondo de garantía de seguros que hace que los ahorradores privados no pierdan (demasiado) dinero en el naufragio. Si un banco se estrella en solitario, un gobierno normal puede afrontar esta garantía sin problema, minimizando el daño*. En el caso de Chipre el país afronta varias insolvencias de forma simultánea y todas de bancos enormes comparados con el PIB del país. La crisis financiera acaba por convertirse en una bancarrota soberana, que además se lleva los ahorros de todo el país detrás. En un soberano con moneda propia, el banco central puede entrar y «arreglar» el problema a base de imprimir moneda a patadas, depreciar y financiar el estado, dejando la cosa en la madre de todas la recesiones (véase Islandia). Chipre, claro está, no tiene moneda propia, así que necesita ser rescatado.

Aquí es cuando entra el FMI y los amables señores de Bruselas. Dado que los bancos no se pueden ir a tomar viento sin llevarse la economía y el presupuesto del país detrás, las autoridades europeas ofrecen un rescate. Para empezar, los sospechosos habituales ponen 4.000 millones de euros.

Es ahora cuando las cosas se vuelven un poco complicadas. Normalmente cuando hay una suspensión de pagos los gobiernos intentan que quien se pille los dedos sea quienes han tomado riesgo. Cuando se habla de estructura de deuda (senior, supersenior, junior, etcétera) esencialmente estamos describiendo este sistema:  la gente que ha prestado dinero al banco con más posibilidades de ganar dinero con ello son los primeros en perder hasta la camisa (los accionistas, casi siempre),mientras que los depósitos bancarios casi siempre están bien protegidos. Los bancos chipriotas, sin embargo, tienen una estructura de capitales curiosa, ya que se financian sobre todo a base de depósitos a rusos con demasiado dinero. Si fuerzas las pérdidas a accionistas y bonistas varios, las entidades siguen siendo insolventes, ya que no hay dinero en ese lado.

La respuesta normal sería, en este caso, que la UE y FMI pongan más dinero y listos. Total, Chipre es país minúsculo; 10.000 millones de euros es pasta, pero no es tanto dinero. Si hacemos esto, sin embargo, estamos usando dinero de la UE para rescatar unos cuantos ahorradores locales y un montón de rusos que pasaban por ahí evadiendo impuestos. En un año electoral, Angela Merkel no puede permitirse eso, y es por este motivo que el rescate tiene esa segunda parte: el gobierno chipriota está obligado a imponer un draconiano impuesto sobre depósitos bancarios, un 6,75% para cuentas por debajo de 100.000, 9,9% una vez pasada esta cantidad (Actualización: han cambiado los tipos a 3 y 12,5%**). Para asegurar que nadie corra a los bancos para sacar su dinero antes que la tasa entre en vigor, Chipre ha cerrado los bancos hasta el miércoles, en un mini-corralito para evitar evasión fiscal.

Esto se ha hecho así, por un lado, por pura realpolitik alemana, y por otro porque realmente hubiera sido injusto que alegres blanqueadores de dinero ahorradores de Europa del este se fueran de rositas cuando el país donde están escondiendo invirtiendo dinero se va a paseo. El impuesto es, de forma inexplicable, totalmente indiscriminado; limitar la tasa a depósitos por encima de 50.000 euros hubiera sido mucho más justo. Pero hablamos de un paquete preparado deprisa, corriendo y mal de espaldas a la población, así que a estas alturas que sea punitivo ya no sorprende a nadie.

Hablamos de un impuesto, y como tal un gobierno puede aprobar algo así sin que nadie le tosa. No importa que sea injusto, indiscriminado y exija medidas excepcionales para evitar que nadie se escape; si los legisladores lo aprueban pueden confiscar ese dinero. El problema, sin embargo, es que por mucho que sea un tributo de iure, a efectos prácticos lo que estamos haciendo es imponer pérdidas a la deuda bancaria más protegida de todas, los depósitos bancarios.  Si uno vive en Chipre, el dinero que tenías en tu banco ya no está seguro.

Esto es un cambio de las reglas de juego sorprendentemente radical: aunque un depósito bancario es un préstamo, la tradición institucional desde tiempos de la Gran Depresión es que los pequeños ahorradores no pierden nunca dinero. Por mucho que Chipre sea un caso especial e incluso justificable (como dicen en el FT, es una idea estúpida cuyo tiempo ha llegado) estamos sentando un nuevo precedente: en una crisis financiera tus depositos no son intocables. Están garantizados, pero el estado puede cobrarte el rescate del banco con un impuesto.

Empeorando las cosas, el Economist señala que además este rescate es un cambio de las reglas que parecían haber estabilizado la eurozona. Si recordáis el rescate español es una combinación de compromiso explícito del BCE de proteger a los países con problemas junto a utilizar el fondo de rescate para apoyar a los bancos, separando la crisis fiscal de la financiera. Con Chipre la UE parece haber tenido un momento Darth Vader en Bespin: un cambio arbitrario, unilateral y punitivo con los ahorradores del país rescatado. Rescatamos las cuentas públicas para rescatar bancos otra vez, en vez de rescatar bancos para separarlas de las cuentas públicas.

¿Qué consecuencias tendrá esta acción? La verdad, es difícil decirlo. Chipre es un caso muy específico; un sistema financiero con muy poca deuda fuera de los depósitos bancarios. La economía del país es una tachuela comparado con otros rescates, y por mucho que el arreglo sea injusto, desde luego es menos injusto que tener a Alemania gastándose los cuartos para salvar los muebles a un país con un modelo económico demencial; los chipriotas han vivido muy bien a base de prestar a Griegos y ser un paraíso fiscal. Por mucho que sea un precedente ominoso para cualquier ahorrador en un país con un sistema financiero entre disfuncional y catastrófico, estamos ante un caso lo suficiente extraño como para temer que los Alemanes quieran repetirlo.

Aún así… joder, estamos ante un caso de ahorradores perdiendo dinero. Es la promesa del sistema bancario, tu cuenta corriente está segura. La promesa se ha roto una vez. Un actor racional mira a Chipre y entiende que es un caso único; un pánico bancario, sin embargo, es por definición algo no del todo racional. Con un banco central moderno es difícil imaginar que eso pueda suceder (el BCE puede prometer liquidez infinita hasta que pase, y tiene capacidad de darla), pero la idea de tener a las autoridades monetarias europeas flirteando con soluciones que pueden dar estas  ideas a la gente es un poco preocupante.

Por cierto, ¿sabéis quién se ha puesto las botas con este rescate? Todos aquellos inversores que apostaron por comprar deuda soberana Chipriota. Si queréis tener el dinero a buen recaudo parece ser mejor tenerlo en bonos del tesoro de un país insolvente que en una cuenta en uno de sus bancos. Ver para creer.

*:Sí, todo este párrafo es una simplificación atroz del funcionamiento de un sistema bancario. Lo sé. Es un artículo para legos, escrito por un no-economista. Ya sabéis.

**: el gobierno chipriota ha pactado un cambio en el impuesto. Ahora será un 3% para los depósitos por debajo de 100.000 euros, 12,5% para el resto. Esto lo hace un poco menos injusto y arbitrario, aunque para lo que va a recaudar ese 3% no sé por qué no lo eliminan directamente, la verdad.