Internacional

La geografía de la violencia en Estados Unidos

30 Ene, 2013 - - @egocrata

Tras la tragedia de Newtown, en Connecticut se está hablando mucho de armas de fuego. El debate, como en el resto del país, se ha centrado en las llamadas «armas de asalto», los fusiles de apariencia militar que tanto miedo dan a los periodistas, y en cómo evitar que masacres como la de Sandy Town se repitan.

El problema, sin embargo, es que cuando hablamos de armas de fuego Sandy Hook, Aurora, Virginia Tech, Columbine y todas estas masacres son bastante excepcionales, casos fuera de lo común. En un país tan grande como Estados Unidos es casi inevitable que veamos una tragedia de este calibre de vez en cuando; a pesar que son más comunes que en Europa, no son más habituales ahora que hace veinte años. Los periodistas y políticos, por descontado, tienden a obsesionarse con esta clase de eventos: muchas víctimas, casi siempre en suburbios o áreas más o menos acomodadas, casi siempre blancas. Es el sesgo típico de la prensa americana.

Esta semana, sin embargo, me estado dedicando a recoger datos de crímenes con armas de fuego en Connecticut en el trabajo*, intentando entender un poco mejor el problema. Los datos son como mínimo curiosos, y señalan el aspecto real que tiene la violencia en Connecticut en particular, y en Estados Unidos en general; el patrón no es demasiado distinto en el resto del país.

En Connecticut viven 3,5 millones de personas. Es un estado cómicamente rico; uno de los lugares más acomodados del país más rico de la tierra. Es un lugar donde mucha gente vive increíblemente bien. El problema, como es costumbre en el país,las viejas ciudades industriales ahora en decadencia. Las tres ciudades más grandes del estado (Bridgeport, Hartford y New Haven) albergan el 11% de la población del estado. En el año 2010 también acumularon el 65% de los homicidios, 62% de robos a mano armada y el 81% de agresiones con agravante de uso de armas de fuego (aggravated assault involving firearms). El 69% de todos los delitos con arma de fuego en el estado ocurrieron en estas tres ciudades.  Homicides

Las cifras son francamente deprimentes. La tasa de homicidios de Connecticut es ligeramente inferior a la media de Estados Unidos (y cinco veces la tasa española, todo sea dicho). En estas tres ciudades, sin embargo, la cifra es casi cinco veces la media del estado; seis si solo contamos homicidios con armas de fuego. Para agresiones, la tasa es siete veces superior.

Robery

 

Como detalle curioso, la inmensa mayoría de delitos fueron cometidos con pistolas o revólveres, no con rifles de asalto o cosa parecidas. El crimen tiende a ser bastante menos efectista que lo que los periodistas creen. En el caso de los homicidios, en la mayoría de los casos el agresor conoce a la víctima, por cierto, y casi siempre las muertes son de uno en uno, no en masa. Los tiroteos son muy inusuales; la cosa es casi siempre rápida. Las pocas veces que hay enfrentamientos entre dos personas armadas las víctimas acostumbran a ser terceros, no los dos que están liándose a tiros. El motivo, básicamente, es que apuntar con una pistola es rematadamente difícil. Un número completamente desproporcionado de víctimas, sobra decirlo, son afroamericanos.

¿Los motivos detrás de estas cifras?  La mayoría bien conocidos. Pobreza. Desigualdad. Nivel educativo. Contaminación atmosférica. Arreglarlo no es imposible (el resto del estado es mucho más tranquilo, al fin y al cabo), pero ahora mismo los legisladores del estado están todo preocupados pensando como regular la existencia de puertas blindadas en colegios de primaria en los suburbios. El goteo de crímenes en las ciudades es ruido de fondo, casi siempre fuera de los medios. Es ligeramente deprimente.

Vivir en una de estas ciudades tan peligrosas, por cierto, no es realmente demasiado traumático. Como comentaba en un artículo hace una temporada (hablando sobre The Wire, por cierto), el crimen dentro de las mismas ciudades está increíblemente segregado. En New Haven hay tres o cuatro barrios donde mejor no pasearte (Hill, Fair Haven, Edgewood y Newhallville), pero el resto de la ciudad es bastante tranquila. Desde que vivo aquí creo que sólo he oído disparos con arma de fuego de lejos un par de veces, y sólo una vez por un homicidio. Ciertamente es más que lo que uno se encontraría en Madrid (aunque ahí vivía cerca de la estación de Atocha…), pero el riesgo es mínimo.

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*: Normalmente trabajo en temas de pobreza; crimen y armas de fuego están fuera de nuestra agenda habitual . El problema es que desde Newtown es imposible conseguir que un legislador estatal se preocupe o hable de otra cosa, casi siempre envuelto en histerismo populista,  así que nos hemos rendido y puesto también a hablar sobre ello. El crimen es un problema sobre todo para gente con pocos ingresos, no para las clases medias en los suburbios, al menos intentaremos reconducir el debate. Sin demasiado éxito, dicho sea de paso.