Economía

Políticos y profesionales en el sector financiero

1 Oct, 2012 -

Una nota muy rápida para recomendar este estupendo artículo de Sebastián Lavezzollo en el blog Piedras de Papel sobre el origen del desastre de las cajas de ahorro que hace un análisis bastante bien definido sobre los posibles problemas que ha tenido la banca pública tal como existía en España. Concretamente, Sebastián pone el acento sobre la falta de transparencia y el impacto que han tenido los partidos políticos sobre las cajas de ahorro.

Este es uno de estos casos dónde uno se topa con la habitual cuestión de la «gestión democrática». ¿No es más democrático que lo gestionen políticos a que lo gestionen accionistas? Yo argumentaría que esta no es la forma correcta de plantear la pregunta, pero incluso así, la respuesta sería no. La razón la expone con bastante peso el post: los votantes son relativamente torpes controlando la gestión de las cajas. Una forma bastante simple de ver esto es el papel que pueden jugar en las encuestas de opinión la gestión de este tipo de entidades a la hora de explicar la valoración de un líder político. Nadie o casi nadie está en condiciones de evaluar con suficiente rigor la gestión de una entidad financiera.

Otro apunte que quería hacer es ponerlo en contraste con este artículo de Luis Garicano y Vicente Cuñat. El artçiculo intenta explicar qué hay detrás de la mala gestión de las cajas. Una de las conclusiones «curiosas» a las que llega es que los mecanismos de gobernanza (ni la cantidad de políticos en el consejo de administración, ni la forma en que se nombraba a los miembros del consejo) no tienen demasiado poder explicando por qué unas cajas fallaron y otras salieron adelante. Lo que lo explica, sin embargo, es lo que ellos llaman el capital humano  y concretamente tres aspectos: tener o no experiencia en el sector; tener o no una formación superior; haber sido previamente un cargo de designación política.

Aparentemente, el artículo de G&C vendría a contradecir la idea del problema del control político. A falta de más evidencia (y teniendo en cuenta que solo he leído el artículo de G&C en diagonal así que se me puede haber pasado algo), pienso que hay una forma de reconciliar ambos tipos de evidencia empírica. Dejadme que plantee mi hipótesis.

Los tres rasgos que analizan G&C son algo que correlaciona mucho con las motivaciones de carrera (no sé como traducir «career concerns») de los directivos. Tener educación superior, experiencia en el sector financiero o haber sido cargo político en el pasado encaja bastante bien con el perfil de una persona que ha hecho carrera en el sector privado y cuyo futuro está precisamente en ese sector. Esto significa que estos directivos tienen a) una motivación bastante fuerte para cultivar una reputación de buen gestor sin ceder a las presiones políticas b) su independencia de facto -su capacidad para llevar una gestión autónoma del poder político- es mucho más amplia, dado que su reciclaje en un ámbito menos dependiente del poder político como el sector privado es también mayor. La situación es otra muy distinta para alguien que no reúna esas características. Probablemente, una persona sin un capital humano valorado en el sector privado dependerá mucho más del poder político y querrá cultivar su reputación de ser relativamente servil.

Es importante darse cuenta de que este análisis basado en los incentivos es una abstracción. Las motivaciones internas son probablemente mucho menos oportunistas y hay un montón de mecanismos psicológicos de legitimación que hacen qeu una persona con un perfil más «político» tenga motivaciones, hábitos de pensamiento y concepciones deontológicas distintas de los de alguien con un perfil más «profesional».