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Y Bernanke sacó el helicóptero

14 Sep, 2012 - - @egocrata

La Reserva Federal americana llevaba unos meses tranquila. La economía americana estaba creciendo, sin prisa pero sin pausa, la inflación estaba bajo control, los tipos de interés estables. No era una recuperación económica frenética (las salidas de crisis financieras nunca lo son), con los americanos pagando poco a poco su deuda privada,  pero desde luego era mejor que el desastre en Europa o Japón.

Este verano, sin embargo, las cosas han empezado a torcerse. Aunque la economía seguía creciendo y generando empleo, lo hacía cada vez más lentamente. El frenazo en China, sumado al desastre europeo, había empezado a hacer daño. Mientras tanto el temor a una falta de acuerdo a finales de año para evitar un brutal ajuste fiscal estaba empezando a generar dudas. El desempleo sigue alto, y las expectativas de inflación siguen tozudamente por debajo del objetivo del 2%. La ley marca que la Reserva Federal debe actuar en estos casos, y eso ha anunciado hoy.

La Fed ya tiene los tipos a cero, así que no puede bajarlos más. Eso quiere decir que si quieren lanzar un estímulo monetario  no tiene más remedio queintentar hacer algo un poco menos ortodoxo.El plan del banco central tiene dos partes. Por un lado, un programa de compra de activos hipotecarios; 40.000 millones de dólares al mes, para ser más concretos.Segundo,  Bernanke ha dicho que la Fed va a mantener los tipos de interés bajo mínimos al menos hasta el 2015. En contra de lo que algunos han comentado, no es un estímulo demasiado grande, en cifras absolutas; en última ronda de alegres inyecciones monetarias (QE2; esta es QE3)  compraron 70.000 millones al mes; en la primera, 100.000 millones. El componente más importante de este estímulo no es su tamaño, sino sus condiciones:

To support continued progress toward maximum employment and price stability, the Committee expects that a highly accommodative stance of monetary policy will remain appropriate for a considerable time after the economic recovery strengthens. In particular, the Committee also decided today to keep the target range for the federal funds rate at 0 to 1/4 percent and currently anticipates that exceptionally low levels for the federal funds rate are likely to be warranted at least through mid-2015.

El lenguaje realmente importante es el texto en negrita. La Reserva Federal no esta diciendo que la economía va mal y va a apretar el acelerador hasta que mejore. Lo que dicen es que van a seguir con el gas a fondo incluso después que la economía enfile el camino de la recuperación.

¿Por qué hacen esto? La idea básica es que los mercados saben que la política monetaria de la Fed es reactiva. Si el crecimiento económico es flojo, esperan ver estímulo monetario. Si las cifras de empleo empiezan a mejorar, empiezan a temer que la Fed retire ese estímulo y la economía vuelva a frenar. Con este comunicado el comité del banco central promete no cortar el grifo incluso cuando la fiesta empiece a desmadrarse. El tío Ben garantiza que el dinero va a ser barato y abundante durante mucho tiempo así que más vale que dejes de acumular papel y lo pongas a circular. Es una versión moderada de la «promesa de ser irresponsable» que alguna vez hemos mencionado; un banquero central atándose al mástil y prometiendo que no nos castigará con una subida de tipos si nos emborrachamos de liquidez.

¿Funcionará? es difícil saberlo. Un banco central, con su capacidad (casi) infinita de imprimir dinero, puede hacer promesas creíbles mejor que nadie. Si el tío Ben dice que va a bajar los tipos de interés reales a cañonazos monetarios, puede hacerlo; por muy ineficiente que sea el mecanismo, no puede quedarse sin munición. Si además dice que seguirá disparando aunque no quede nada que demoler, sólo para asustar a los monstruos del estancamiento, mejor que mejor. La duda, obviamente, es si comprar hipotecas realmente puede afectar los tipos de interés reales. Algunos analistas dicen que sí; la amenaza del fuego de artillería del Banco Central es más que suficiente para forzar que el dinero se mueva. La expectativas de inflación bastan para producir este efecto.

Entre los oponentes de esta nueva medida,  tres grupos de críticos. Los acólitos del patrón oro han perdido la cabeza diciendo eso de «depreciación» y «papelitos sin valor». Son los mismos que llevan prediciendo hiperinflación desde hace cuatro años largos, así que poco que añadir. Mitt Romney y muchos políticos republicanos dicen que están en contra; por un lado porque demuestra «el fracaso de Obama» y por otro porque… bueno, es posible que funcione, y eso favorece al presidente (con las elecciones en menos de dos meses, no creo que lo note nadie). Finalmente tenemos algunas voces que señalan que daño no hará, pero que el efecto será limitado. La misma Fed, de hecho, señala que el paro seguirá por encima del 6% (lejos del pleno empleo, en un país normal) hasta al menos el 2015.

Lo curioso, sin embargo, es que este estímulo monetario tiene esencialmente riesgo cero para la economía americana. En el peor de los casos veríamos un poco de inflación, pero la Reserva Federal tiene un margen enorme para frenarla de raíz sin hacer un daño excesivo a la economía (los tipos están a cero, al fin y al cabo; subirlos es fácil). Una devaluación del dólar puede encarecer el precio de la energía, frenando el crecimiento, pero la economía americana lleva años adaptándose a estos picos. Y el hecho que son la única economía desarrollada del planeta que no parece estar metida en una catástrofe o camino de un doloroso ajuste (esa burbuja inmobiliaria en China…) les da muchísimo margen de maniobra como refugio seguro. Por descontado, una política con tampo riesgo también tiene beneficios potenciales muy modestos, pero no se puede tener todo.

Los dos grandes beneficiados de este estímulo monetario serán dos: por un lado, los ricos, ya que tiende a subir precios de activos financieros variados. Esto, por sí sólo, no tiene por qué ser malo; si mejoran los datos de empleo, no voy a llorar. El segundo gran beneficiado será el próximo presidente de los Estados Unidos, sea quien sea. Si el plan de Bernanke realmente contribuye a la recuperación, el próximo presidente parecerá un genio.

Una nota final: el Banco Central Europeo ha sido demasiado tímido en esta crisis, pero no tiene ni de lejos la libertad de acción que tiene la Reserva Federal. Los problemas que debe afrontar Draghi (balanza de pagos entre estados, deuda pública, desequilibrios colosales, Mariano Rajoy) son mucho mayores que los que tiene Bernanke entre manos. El BCE puede hacer más, pero cualquier decisión que tome es mucho más arriesgada y compleja.