Economía

Incentivos y sutileza

17 Ago, 2012 - - @octavio_medina

Hace unas semanas salió un nuevo paper cuyo co-autor es uno de los cerebros del libro «Freakonomics» (que contribuyó a generar interés por los resultados no intuitivos de la economía). El artículo describe los resultados de un experimento llevado a cabo en las escuelas de Chicago, con el objetivo de probar si los incentivos monetarios tendrían algún efecto a la hora de mejorar la calidad de los profesores y por lo tanto los resultados de los alumnos.

No me voy a meter a analizar la literatura sobre los efectos de los programas de bonus por resultados por profesores, porque dan para otra entrada. Bastará decir que sigue habiendo cierto debate. Como se puede observar en el siguiente gráfico, hay muchísima variabilidad en términos de resultados, que van desde efectos negativos pero insignificantes (en Nueva York) a efectos positivos e importantes en India.

Fryer et al (2012). Datos en desviaciones estándar.

Lo interesante de este último paper es la forma en que se dieron los bonus por resultados. Los investigadores dividieron a los profesores en tres grupos. El grupo de control no recibió ningún tipo de premio monetario. Al segundo grupo, llamado «gain» o ganancia, se le ofreció un bonus de hasta 4000 dólares si mejoraban los resultados de sus alumnos. Al tercer grupo, y aquí llega lo interesante, se le llamó «loss» o pérdida, y se le dieron 4000 dólares al comienzo del periodo de evaluación. A este último grupo se le dijo que si lograban mejorar los resultados de sus alumnos, mantendrían sus $4000, mientras que si no lo conseguían, se les sustraería una cantidad proporcional.

Los resultados fueron los siguientes: El tratamiento habitual (bonus monetario al final del curso si los alumnos mejoran sus resultados) tuvo efectos insignificantes, tanto si se incluyen como si no se incluyen variables de control (he incluido los errores típicos para que os hagáis una idea de cómo de significativos son los resultados). En cambio, el tratamiento de pérdida tuvo efectos muy significativos. Son efectos comparables, como menciona el Economist, a los beneficios de reducir en más de un tercio el número de alumnos por clase.

Elaboración propia con datos de Fryer et al (2012)

Esto, a la espera de conocer si hay otros efectos colaterales que no conozcamos, es estupendo. Pero este experimento tiene una relevancia que va más allá del ámbito de la política educativa. En ambos tratamientos estamos hablando de bonus potenciales de 4000 dólares. No obstante, dependiendo de cómo se haga el framing, los resultados son radicalmente distintos. Esto va en la línea de un resultado que ha aparecido una y otra vez en los experimentos de behavioral economics. Los humanos tenemos una aversión clara a las pérdidas. Es decir, el «dolor» que sufrimos al perder 100 dólares (en valor absoluto) es mayor que el «placer» que recibimos al ganar la misma cantidad de dinero. Lo cual nos podría ayudar a entender los resultados de este experimento. Al recibir los 4000 dólares, los profesores pasan a verlos como suyos, a pesar de que su permanencia está condicionada a los resultados de los alumnos. En cambio, si nos prometen 4000 dólares, como no nos han dado nada aún, cualquier cambio será percibido como ganancia potencial.

Es importante recalcar que, en términos de teoría económica clásica y present value, los dos tratamientos deberían haber tenido resultados idénticos. Ambos constituyen, al fin y al cabo, un aumento de nuestra riqueza total (con un descuento, claro está, por el riesgo de no obtenerla). El caso es que este experimento es un ejemplo claro de que a la hora de diseñar una política pública, a menudo las magnitudes (cuánto se paga) son mucho menos importantes que variables más sutiles (el cómo se paga), y que pueden no ser obvias a primera vista. El contexto no lo es todo, pero casi.