Ciencia recreativa

Desigualdad, educación y construcción

26 Abr, 2012 -

Me acaba de pasar un amigo este artículo reciente de Stéphane Bonhomme y Laura Hospido . Os copio el abstract:

The economic expansion of the early 2000s was associated with decreasing gaps between skill and age groups, and narrowing earnings differences between permanent and temporary workers. That period was also characterized by a sharp increase in the share of the construction sector in the labor force, and by earnings increases in that sector. Together, these findings suggest that the fall in inequality was partly due to sustained demand for a particular type of labor.

La historia que inspira el paper es en realidad bastante intuitiva y todos la habréis visto alguna vez en vuestro entorno. Durante los años de la burbuja inmobiliaria la mano de obra cualificada estaba especialmente demandada y como resultado, las desigualdades salariales han tendido a caer. Eso explica también la cantidad de inmigrantes que hemos sido capaces de absorber durante el periodo.

El hecho de que el nivel de desigualdad ha caído o se ha mantenido estancado en los años anteriores a la crisis es algo que está más o menos documentado. Por ejemplo, es algo que planteaban J. Pijoan Mas y V Sanchez Marcos en este paper o que podéis ver en este gráfico:

El gráfico registra la concentración de la renta en el decil superior (el 10% que más gana) comparando distintos países. España es la línea verde y Francia la azul. Este no es un indicador que recoja muy bien lo que documenta el paper (ya que es algo que ocurre más en el centro de la distribución de la renta) pero aún así podéis ver que Francia y España, partiendo de una brecha considerable, convergen significativamente.

Para poner esto en un contexto más general, dejadme que os cuente el libro que estoy terminando. La historia que cuenta el libro de Goldin y Katz «The race between education and technology», es que durante todo el siglo veinte el progreso tecnológico ha estado sesgado hacia la mano de obra cualificada, de forma que la prima salarial tendía a aumentar (estar más formado, pagaba más). Si nada cambia, el efecto de esta tendencia es el de aumentar las desigualdades salariales entre los más y los menos formados. La tesis del libro es que, mientras que esta tendencia ha sido más o menos constante a lo largo del siglo XX, las desigualdes, como podéis ver en el gráfico de arriba, no han aumentado durante todo el siglo, sino solo en el último cuarto. Lo que explica para los autores este efecto es la educación. Mientras el sistema educativo produce un número suficiente de trabajadores formados, la oferta de trabajo cualificado aumenta y la prima salarial cae; a partir de los años 70, el sistema educativo deja de formar a todo el mundo lo suficiente y es entonces cuando el progreso tecnológico sesgado empieza a hacerse sentir sobre las desigualdades. Esta es la historia feliz de win-win, dónde el progreso tecnológico nos permite producir más a menor precio y ese progreso se reparte entre todo el mundo por igual si el sistema educativo consigue producir un nivel suficiente de trabajadores cualificados para aplastar la prima salarial.

Esta historia es -dado que la tecnología se transmite más o menos bien entre países- más o menos análoga en todos los países del mundo. Pero fijaos que la historia que documenta el paper es la contraria: en España las desigualdades no han aumentado, pero no porque el sistema educativo haya conseguido encajar el aumento de la demanda de trabajadores formados, sino porque la burbuja inmobiliaria ha conseguido mantener artificialmente alta la demanda de trabajadores poco cualificados.

Las consecuencias de esto son tirando a trágicas. Aunque es cierto que la denostada construcción haayudado a contener la desigualdad, ha sido a costa de mantener el valor de la formación devaulado. Me ha recordado este post de NeG dónde contaban la historia de un pueblo que llegó a fabricar en tiempos de la burbuja una porción considerable de las puertas que se hacían en España. En ese pueblo, el hecho de estudiar y formarse era visto como una alternativa para la gente que no quería trabajar, había una presión social para dejar el sistema educativo. Es natural pensar que este tipo de dinámicas explican una parte de nuestra (alta) tasa de fracaso escolar: cuando formarse no sale a cuenta, lo natural es no hacerlo. Del mismo modo, el aumento de la desigualdad que documenta el artículo desde el principio de la crisis no es, propiamente dicho, «anormal»; es una vuelta a la situación anterior a la burbuja dónde la demanda de mano de obra poco cualificada estaba artificialmente hinchada. Como me decía mi amigo «Es un caso de Spain is different de manual».

Este un tema en el que creo que vale bastante la pena tirar del hilo.