Sociedad

Incentivos, salarios y universidades

24 Abr, 2012 - - @egocrata

Las universidades americanas tienen muchas virtudes, empezando por el volumen de recursos que tienen a su disposición. Basta con echar un vistazo a las escalas salariales del profesorado en cualquier universidad decente para ver que la educación superior en Estados Unidos es algo en que el país invierte dinero de veras. Un instructor en el sistema de universidades estatales de Connecticut (el equivalente a un profesor ayudante) cobra entre $49.000 y y $56.000 dólares al año, sin ir más lejos. Aunque las tasas son excepcionalmente altas ($6.000 al año mínimo para estudiantes del estado, más de $15.000 para los de fuera) incluso en los sistemas públicos subvencionados, los investigadores están bien valorados, y se les paga como tal.

Lo que es menos conocido, pero igual de relevante, es el mecanismo de gobierno detrás de la mayoría de universidades de Estados Unidos. El presidente de una universidad americana no es elegido mediante el extraño sistema de elecciones a rector que vemos por España que tan poco sentido tiene. En Estados Unidos el rector de la universidad es escogido por un consejo de administración, con una representación muy fuerte y vocal de ex-alumnos de la institución.

¿Qué tiene de especial este arreglo? Vía Marginal Revolution, Shailendra Raj Mehta tiene un estudio fantásico sobre este arreglo, una innovación institucional americana que no ha sido copiada casi en ningún sitio:

The key innovation was alumni control of the Board of Trustees. This is what made possible several desiderata on the Rosovsky (1991) and (Aghion, Dewatripont et al. 2007) lists in the first place. This is what simultaneously allowed autonomy, continuity of purpose, large  endowments and the ability to weather turbulence. The role of alumni trustees has not been fully examined so far. Now, to be sure, Rosovsky does talk about the role of independent trustees. Certainly it is true that in one sense the trustees of US schools are often truly independent in that they provide a buffer against interference from the political and other domains. Further, they are usually able to take a view of the institution independent of the interests of the faculty. But, in fact, the trustees are not independent or uninterested observers at all. This is on account of the fact that the Board of Trustees, at least in the top US schools, consists primarily of alumni, the group which has the highest permanent stake in the reputation of the university.

…Therefore, whichever measure of school quality that we use – rank, school selectivity or endowment, we find that same result – the greater the degree of alumni control, the higher the quality of the school.

…so why is Harvard #1? This question, then becomes easy to answer. Except for a few brief years in its early days and a decade in the middle, for almost its entire existence, a period of nearly 400 years, Harvard has been controlled by its alumni.

Dicho en otras palabras: si hay alguien interesado en aumentar el prestigio de una universidad son sus ex-alumnos. La valoración social del alma mater es algo que produce efectos concretos en su carrera profesional; ser licenciado en economía por la universidad de donde viene el último premio Nóbel o medalla Fields del ramo hace que su título valga más casi de inmediato. Esto hace que cualquier alumnus (a los americanos les van los latinajos) quiera que su universidad trabaje duro para atraer los mejores profesores, los estudiantes más brillantes y tenga los mejores programas académicos para conseguir que sus licenciados lleguen lejos. Yale es una universidad que vive del prestigio de sus ex-alumnos y de los espléndidos regalos de aquellos que más dinero han ganado (la colección de arte de la universidad es ridícula), precisamente porque saben que eso les beneficia a largo plazo. Y si sus hijos van también a Yale, aún más.

El estudio es fascinante, especialmente porque parece haber una relación directa entre control por ex-alumnos y calidad académica de la universidad. No sé hasta que punto este modelo de gestión es exportable, pero no estaría de más plantearse una reforma del horriblemente ineficaz sistema español en este sentido.